viernes, 17 de junio de 2011

BALDES DE AGUA FRÍA


Es inevitable hacerlo de vez en cuando: volar, volar muy muy alto...tal vez más allá de donde debemos y podemos. En esos casos, es necesario aterrizar o, en su defecto, que alguien nos aterrice, nos plante los pies en la tierra de nuevo y nos haga abrir los ojos a la realidad, el problema...es que ese aterrizaje, por sano y necesario que sea, también puede ser muy doloroso.

Digo esto, a propósito de un personaje que ya es frecuente en las entradas de este blog: El Sardino, el sufrido y atribulado Sardino. Como muchos de mis lectores frecuentes se han podido dar cuenta, él no ha sido muy afortunado en lo que respecta al amor...y ahora está, casi que de levantar con cuchara.

Él, hasta hace muy poco, estaba muy emocionado con la idea de jugar sus últimas cartas con El Flaco. Estaba lleno de esperanzas, de añoranzas, de optimismo...y alguien le hizo el (¿)favor(?) de aterrizarlo, de coger y decirle: no, parce, eso no va para ningún lado. Y lo más triste, es que se lo dijo precisamente porque El Sardino le pidió consejo al respecto; un consejo que, además, no necesitaba (al menos eso digo yo que lo vi tan decidido a hacer...lo que sea que fuera a hacer).

El susodicho consejo se lo dio un amigo de él que yo no conozco: El Cuentero y él, después de escuchar su larga historia, le hizo ver que El Flaco nunca lo correspondió que lo mejor, en su humilde opinión, era cerrar esa etapa.

Obviamente, eso es algo duro, difícil de asimilar y de aceptar y más conociendo al Sardino. Para él, enfrentarse ante lo evidente y aparentemente inevitable, era enfrentarse a lo mismo de siempre; al menos hasta ahora: no obtener lo que quiere en asuntos del corazón, no ser correspondido, hacerse falsas esperanzas para luego, estrellarse estrepitosamente.

Y eso, eso no es lo peor: lo peor es el efecto que eso tiene sobre el temperamento del Sardino: cuando se siente frustrado y solo, se avinagra terriblemente. Se vuelve rudo, cruel, malgeniado, cerrado...es tenaz, pero se le pasa. Cuando se pone así, es mejor dejarlo quieto y casi que poner un cartel en su puerta que diga "CUIDADO CON LA FIERA" pero yo lo comprendo (para eso son los amigos) y todos tenemos derecho a sentir lo que sea que sintamos y a expresarlo abiertamente. Es algo absolutamente respetable.

Por otra parte, y en cualquier caso, hay muchos peces en el mar, insisto (aunque por peces no me refiero al Galán, obviamente, eso fue un completo FIASCO) en otrora, en su primera juventud, El Sardino sufrió por otro man y creyó que ese era el hombre de su vida y que después de él...nada ni nadie. Y ahora está igual pero por otro man, El Flaco. Y ni que decir del Grillo y yo...y sin embargo, las heridas se cierran, uno sigue adelante y conoce a mas gente.

Pero de todos modos, ese estado es muy difícil de sobrellevar, no sólo para El Flaco sino para todo el mundo en general y no sólo en asuntos del corazón sino en general en cualquier cosa en la que hayamos puesto nuestras esperanzas y nuestro esfuerzo y que, al final, no resulta.

Frustración, desaliento, decepción y, en no pocas ocasiones, desesperación....estamos súper emocionados con eso, estamos seguros de que todo saldrá sino como lo esperamos y planeamos, aún mejor. Pero entonces...¡puff! Nos cae un baldado de agua fría que nos despierta, o aterrizamos estrepitosamente (de emergencia y de un dolorosísimo tramacazo con su consecuente madrazo) y vemos como nuestros planes, nuestro sueños, nuestros proyectos se hacen humo, o se van por el sifón, según cual sea la imagen que cada quien prefiera. Todo se nos oscurece y uno cree que no encontrará nunca la salida. Que es el fin.

Y claro: entiendo reacciones como la del Sardino, eso da mucha piedra...pero por ahí dicen que el esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento no deliberado, obtienen su justa recompensa. Tarde o temprano y con creces.

El caso es que el panorama puede ser desalentador y el camino lleno de rocas filudas y sin embargo, hay que seguir adelante y tener fe y confianza en que, si, por más negro y frío que sea el día de hoy, el mañana se nos presentará mucho más prometedor. Aún no sé si el bache emocional (o chiripiorca) del Sardino se prolongará tanto como para que decida desistir de jugar esas cartas con su adorado Flaco. La verdad, una vez dije que entre hacer y no hacer...siempre es mejor hacer, pero desde entonces hasta ahora, han pasado tantas cosas que ya no sé que tan cierto sea eso. Sólo espero que las cosas se den de la mejor manera posible para El Sardino, ahora que ya va siendo hora de que la suerte en el amor POR FIN le sonría.

Gracias por leerme, los invito a que voten en la nueva encuesta de calidad del blog con el fin de mejorar la calidad del servicio y espero me sigan visitando. Un saludo, se cuidan y los dejo con esta canción.

jueves, 16 de junio de 2011

¡YA BASTA!


Es realmente triste y frustrante que, sabiendo que estamos en el siglo XXI, una época en la que se supone que se han erradicado muchos de los prejuicios y las ideas infundadas; en que la ignorancia le abre paso a la tolerancia y en la que hay un verdadero respeto por las diferencias y los derechos individuales, de pronto, sin previo aviso...uno se acuerda de que vive en un país como Colombia, donde todavía hay muuuucho que aprender.

Esto, más que cualquier otra cosa, lo escribo en primera persona. A modo muy personal y muy mío. Hablo de algo que he vivido y de lo que he sido blanco durante toda mi vida, desde que era apenas un niño: la homofobia.

Creo que sólo refiriéndome a las burlas y atropellos de las que fui objeto en el colegio por mi condición y orientación sexual se me puede ir todo el post. Así que no me voy a poner a hablarles de eso, sino de lo que he visto y presenciado desde que salí del colegio hasta la actualidad.

Lastimosamente, como dice un eslogan muy popular, la homosexualidad no es una enfermedad, pero la homofobia si. Y el problema no es solamente que sea une enfermedad sino que, lo crean o no, según lo veo ha adquirido dimensiones de epidemia y, al parecer, a las personas que la sufren poco y nada les importa el rechazo y la discriminación de la que, a su vez, son objeto con toda justicia ya que, afortunadamente, siempre hay gente de mentalidad amplia, respetuosa de las diferencias y realmente ubicada en el siglo XXI quienes, ante un acto o comentario homofobico (así como racista o xenofóbico) expresan su rechazo e incluso su lástima ante tanta ignorancia. Pero con todo y eso, la homofobia no está ni remotamente cerca de ser erradicada del todo.

No me refiero solamente a regiones atascadas en la Edad Media y gobernadas por principios sociales y religiosos retrógrados y absolutamente obsoletos como el Sur de los Estados Unidos (no en vano conocido como "El Cinturón Bíblico") el Norte de África o el Medio Oriente (donde se castiga con la pena de muerte por lapidación) sino a cualquier parte que encaje en el tristemente celebre concepto de Tercer Mundo, como Latinoamérica. Es triste, pero cierto: de poco o nada sirve que se haya legalizado el matrimonio gay en países como Argentina y México (en este último caso lo es sólo en la capital, es decir, el Distrito Federal) Eso, por muy loable que sea y por más que signifique un gran avance, no basta para que ideas estrechas y retorcidas sobre lo que es ser "todo un varón" y que han sido inculcadas de generación en generación, de repente den marcha atrás y se extingan para siempre.

Es cierto que ya no hay taaanta homofobia ni tanta intolerancia como antes...pero insisto, en Latinoamérica (al igual que en España, donde el matrimonio gay también se legalizó hace poco) todavía queda mucho camino por recorrer.

Se preguntarás, y no sin razón, ¿a qué se debe toda esta disertación? Pues les diré: hace unos días, ojeando todas las cosas, estados, enlaces y videos que han publicado mis amigos en el Facebook, me encontré con que un amigo mío, también homosexual, publicó un enlace; un enlace de un derecho de petición en contra de la emisora La Cariñosa de RCN, a causa de una nota bastante escueta, irrespetuosa y vulgar en la cual, dicho sea de paso, se evidencia la mediocridad y la falta de cultura de estos "comunicadores". La nota, informaba sobre el plantón de varios miembros de la comunidad LGBT frente al edificio de una aseguradora en señal de protesta por la negativa de ésta a reconocer el derecho a la pensión a la que Arturo San Juan tenía derecho tras la muerte de su pareja, el Edil Juan Sebastián Romero Leal...pero el punto, el problema es el lenguaje y los epítetos utilizados por los susodichos pseudo-periodistas, para no extenderme más, acá les dejo el enlace de la nota:  

Derecho de Petición

¿Qué es lo que uno piensa después de leer algo como esto? Asco, vergüenza ajena, indignación...pero ante todo, uno se pone a pensar, se hace preguntas como...¿esto es el periodismo en Colombia? ¿esto es todo lo que hemos avanzado en materia de derechos individuales? ¿esto es todo lo que ha madurado la sociedad colombiana? Lo más triste es que estos individuos de La Cariñosa (el nombre lo dice todo) no son los únicos personajes que ven a los homosexuales como unas "locas": en cualquier sitio o grupo social se puede ver la misma discriminación, los mismos términos peyorativos y el mismo trato despectivo...y eso por no hablar de la postura de la aseguradora que se niega a reconocerle sus derechos a un ciudadano colombiano simplemente por ser gay y por ende, su cónyuge no sea una mujer sino un hombre, en un atropello que constituye la más vergonzosa y deplorable demostración de intolerancia, irrespeto, discriminación y un evidente desconocimiento de la ley.

No niego que también hay aceptación, respeto y tolerancia. Yo mismo puedo dar fe de eso, no sólo por mis lectores, sino también por mi familia y buenos amigos que me han aceptado tal y como soy desde un principio, sin ningún tipo de miramientos ni diferencias. Pero la verdad, manifestaciones como la de esta emisora (que podrá ser muy de RCN pero parecer ser, a juzgar por esta nota, una vulgar emisora de tres pesos) me parecen aberrantes e indignantes y creo que merecen toda la repulsa y las voces de protesta que contra ellas se puedan lanzar.

Honestamente, siempre he sido y me he considerado un gay digamos...atípico, independiente, parco, casi antisocial por lo menos en lo que respecta a la comunidad LGBT en todo su amplio conjunto. Siempre he creído que yo, como cualquier otra persona, merezco ser reconocido por QUIEN soy antes que por lo QUE soy y, por lo mismo, hechos como la negativa a otorgarle la pensión y otros derechos a los homosexuales me parecen absurdos y no por el simple hecho de ser también homosexual, sino por la simple razón de que, nos acostemos con quien nos acostemos, todos pagamos impuestos, todos pagamos por lo que compramos, todos pagamos la misma gasolina, todos pagamos lo que consumimos en servicios, todos le aportamos al estado y a la sociedad...¿no es justo entonces gozar de los mismos derechos, por igual? por eso, pese a ser homosexual, siempre me he considerado desligado de la comunidad LGBT y no obstante, en esto como en otras cosas, la apoyo en un 100%

Reanudando, hoy desde este blog, mi espacio personal, alzo mi voz de protesta y hago un llamado, una invitación a todos mis lectores a manifestarse en contra de esta emisora y de cualquier otro medio o publicación que, de una forma u otra, atente contra nosotros, los homosexuales. Muchos de ustedes, seguramente son heteros, pero...¿quien no tiene un buen amigo gay? ¿un hijo gay? ¿un primo gay? ¿un hermano gay? o, ¿por que no? hasta un padre gay ¿qué pensarían o sentirían si ellos fueran discriminados de esta forma?. Cualquier forma de discriminación, pienso yo, afecta y daña a toda la sociedad en su conjunto y este caso no es la excepción. Si, el camino es largo, pero si no empezamos, condenando este tipo de atropellos, no llegaremos nunca. La solución a muchos de los problemas del mundo, del país y la sociedad, está en cada uno de nosotros. Es nuestra decisión hacer de este mundo un lugar realmente mejor y empezar a vivir realmente en el siglo XXI, independientemente de cuál sea el país en el que vivamos.

Gracias por leerme. Espero el post les haya gustado y los haya motivado e inspirado ya superé las 1.600 entradas (¡yeah!) Pero pues no está de más invitarlos a que me sigan visitando y que recomienden el blog entre sus amigos. Un saludo y los dejo con un video sobre el aporte de grandes personalidades gays a la humanidad.

Y uno musical, también...





    

lunes, 13 de junio de 2011

TEORÍA DEL DESPECHO


En el fondo, en un nivel subconsciente (aunque no del todo inconsciente) creo que he escogido este tema porque  sé, de primera mano, que en estos momentos El Galán, alguien a quien yo conozco sólo de referencia, está pasando por este terrible estado y la persona que lo causó, es decir El Sardino, a su vez, ha pasado por ese mismo estado. Creo que esta, como muchas otras cosas de las que se han hablado en este blog, es algo que nos atañe a todos por igual, independientemente de nuestra edad, estrato, raza, sexo, credo, opinión política etc. De igual manera, creo que todos nos podemos preciar tanto de haberlo causado, como de haberlo experimentado.

Tiene muchos nombres; nombres poéticos (mal de amores), nombres castizos (tuza) e incluso términos psico-chibchombianos (guayabo emocional) Todos, sin embargo, lo conocemos como el despecho, un sentimiento que incluso, ha llegado a impulsar todo un sector de la industria musical y disográfica: Dario Gómez es conocido como "El Rey del Despecho", Gali Galiano no se le queda atrás y ni que decir de la bachata, la nueva voz del despecho con Aventura a la cabeza.

¿Y qué es el despecho, a fin de cuentas? Bueno, todos tienen su propia definición, sin embargo, en términos generales se puede dar una definición universal: el conjunto de sentimientos de pesar, dolor y tristeza que se experimentan al perder al objeto de nuestro afecto o en su defecto, al no ser correspondidos. En la gran mayoría de los casos, está involucrada una tercera persona por lo que no es raro que hayan cachos de por medio y por ende, también es usual que hayan deseos de venganza, deseos estos que, dicho sea de paso, se expresan a través de comentarios punzantes y ponzoñosos por parte del despechado.

Casos e historias de despechados hay por montones y con una cantidad infinita de variantes y agravantes, aunque también con varias cosas en común: la víctima empieza por idealizar hasta los límites de lo inverosímil a la misma persona que está a punto de romperle el corazón; poco importa que estén o no involucrados en una relación; después, ocurre: la persona en cuestión le rompe el corazón a la desprevenida víctima, la decepciona y de paso, de ñapa, arrasa con la imagen de prístina perfección que la víctima tenía de él y claro: el totazo es violento. Y no sólo porque nadie sea perfecto y muy pocos seres humanos logremos estar a la altura de las expectativas ajenas (a duras penas de las propias); sino también porque la víctima generalmente comete un único, garrafal y mortal error: enamorarse de un desgraciado o una maldita (según el género y la orientación sexual)

Sé muy bien que en la gran mayoría de los casos la víctima solita se monta la película romántica sin que haya ningún fundamento o respaldo por parte de la realidad empírica: se enamoran de personas felizmente casadas o cuadradas con otra/otro, de lesbianas y homosexuales que por obvias razones no pueden corresponderlas o de personas que o bien no sienten nada por la víctima o bien no les interesa siquiera intentar nada con nadie...pero no son pocas las personas que o ilusionan a la víctima estando enoviadas o casadas con otra persona; o de buenas a primeras, teniendo una relación estable con la víctima, la/lo abandonan por alguien más; a veces, alguien que acabó de aparecer en el panorama...muchas veces ni siquiera abandonan a la víctima, sino que ella, dolorosa y humillantemente, debe recopilar una a una las pistas que la llevaran a palpar la cornamenta en su cabeza. O ni siquiera tienen que seguir ninguna pista: un buen día, la realidad las atropellará como una tractomula sin frenos: lo descubrirán de sopetón y de la peor manera posible.

El punto, mi terrible punto, es que las circunstancias que rodean la situación por la que nos sentimos despechados son muchas, pero la causa, en la mayoría de los casos, es una sola: enamorarnos de la persona equivocada y que de ñapa, de obsequio, la persona resulte ser una lacra a la que le importa cinco nuestros sentimientos o si sufrimos o nos deprimimos o prácticamente sacrificamos nuestra vida por él/ella...a cambio de nada. O peor aún, a cambio de desprecio y desplantes de su parte (yo no creo que peor sea nada)

Pero bueno, creo que ya he dicho suficiente de las causas y el origen del despecho. Ahora voy a hablar del despecho en si mismo.

Al menos desde mi punto de vista personal, el despecho se caracteriza por tener un alto componente de depresión (e incluso de tendencias suicidas y autodestructivas y, en no pocas ocasiones, criminales: prácticamente todos los crímenes pasionales se cometen por despecho, lo que sustenta a pasquines tan ramplones y mediocres como El Espacio) Como casi todos lo han notado, hay muchas formas de expresar el dolor y la tristeza propios de la depresión y es esta misma variedad de formas de expresar estos sentimientos la que determina las distintas clases de despechados: la forma más común es encerrarse en uno mismo, la cual define el primer tipo de despechado: El Despechado Tortuga, es aquel que se niega a cualquier contacto con otras personas, a salir de la casa, a organizar su entorno, a afeitarse, a bañarse, a siquiera levantarse de la cama y, en general, a hacer el más mínimo esfuerzo por vivir o, más bien, por sobrevivir. Este tipo de despechado sólo quiero morir...y PRONTO.

Otra forma no tan común es adoptar un comportamiento diametralmente opuesto: es salir a demostrarle al mundo algo que todos, empezando por uno mismo, sabemos que no es verdad: que estamos bien. Esta forma de expresar nuestro dolor define al Despechado Rumbero, ese que se queda un buen tiempo atascado en la fase de la negación: el Despechado Rumbero sale de rumba todos los viernes y sábado, de punta en blanco, dispuesto a pasarla bien, a divertirse en grande...y a arrasar!! Desafortunadamente, sólo arrasa con él mismo en su afán por demostrarse que ya no siente nada por esa persona y, muchas veces, arrastrado por ese mismo afán y por su dolor, cae en tendencias autodestructivas como los vicios y los excesos: alcohol, drogas y promiscuidad son sólo formas de pedir auxilio, de pedir que le saquen a la persona en cuestión de su corazón, de pedir que alguien le ponga fin al dolor que siente.

Del mismo modo, está quien no le da expresión abierta ni evidente a su dolor. Sufre en silencio, sin llorar, sin quejarse, sin decir nada, como un guerrero espartano. Este es El Despechado de Acero Inoxidable, duro, fuerte, resistente y tenaz, sigue con su vida como si nada, sin la más mínima alteración en su rutina diaria, tanto así...que los demás se comen el cuento. Porque por más que sea, usualmente recuerda a esa persona, sufre y elabora a su duelo muy en privado y muy a su manera y casi siempre, llora, sobre todo en las noches, cuando sabe que nadie lo o la va a ver.

Finalmente, está la forma de expresión que, si bien no es la que más suele a asociarse a la depresión, si es la que más se asocia con el despecho. Es una forma que tiene un poco de las dos formas anteriormente descritas: el que se empecina en ahogar sus penas pero, inconscientemente, no hacen más que cultivarlas, complaciéndose en la autocompasión. Esta forma, define al último tipo de despechado: El Despechado "Pobre de Mi", es aquel despechado masoquista que se dedica a, básicamente, darse duro: se sumerge en el alcohol, llora a mares estando sobrio o borracho (en ese estado es difícil distinguir cuando esta sobrio de cuando esta tomado) escucha canciones románticas y/o tristes, le cuenta su infortunio a todo el mundo y, por supuesto, pide comprensión y compasión A MARES.

Independientemente de cual sea el tipo de despechado con el que cada uno de nosotros se identifique, lo cierto es que, como mencioné al principio, todos, en algún momento hemos pasado por esta experiencia...y no deseamos volver a pasar por ella JAMÁS. La mala noticia es que nada ni nadie nos garantiza que así sea; nunca dejamos de estar expuestos a sufrir por amor. La buena noticia, por otra parte, es que de todo se aprende y, como decía Nietzsche, lo que no nos mata nos hace más fuertes...y el despecho no es la excepción.

Con toda seguridad, la primera vez que nos suceda, creeremos que es el fin, que es lo peor que nos ha podido pasar y que, si sobrevivimos, no nos volveremos a enamorar...pues mentira: la única forma de no volver a amar es dejando de vivir. Una vez "se nos pase la tuza" volveremos a caer por alguien más. No se sabe si tendremos o no tendremos suerte con esta nueva persona, pero lo cierto, es que si nos vuelven a romper el corazón, tendremos la fortaleza que no tuvimos la primera vez que nos sucedió y será más fácil y rápido salir adelante. El punto, la cuestión, no es el no sentir dolor; es saber manejar el dolor, fortalecernos y aprender para seguir adelante, más sabios, más fuertes y, por lo mismo, más afortunados y preparados para las cosas buenas que nos esperan.

Jorge Franco Ramos dijo algo en Rosario Tijeras que, hasta el sol de hoy, no ha dejado de obsesionarme: dijo que el amor es como una fila india donde, al primero de la fila, lo quiere el segundo, sin ser correspondido y a ese segundo lo quiere el tercero que tampoco es correspondido y así sucesivamente, de tal modo que, al último de la fila, enamorado sin esperanzas del penúltimo, no lo quiere nadie. Yo, personalmente y por mi propia experiencia, puedo decir que ese último de la fila NO EXISTE. Todos somos tan susceptibles de enamorarnos como de inspirar amor, del mismo modo que, todos, al ser humanos y estar dotados de una naturaleza intrínsecamente sensible, somos tan susceptibles de sufrir por amor como de hacer sufrir por él a los demás.

Lo importante, es recordar que la vida es una sola y que está hecha de muchos instantes, muchos sentimientos y emociones, muchos momentos memorables, muchas sensaciones y todo eso, bueno o malo, merece ser vivido, porque no importa lo mal que nos sintamos, mientras haya un nuevo amanecer, hay nuevas oportunidades de vivir la vida de la mejor manera posible.

Gracias por leerme, espero que la entrada haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Se cuidan y los dejo con una canción para todos los despechados, eso si, para que se sientan mejor. Esperen más posts.


Ah, y ¿por que no? También le dejo una canción a todos aquellos que han jugado con los sentimientos ajenos y/o los han pisoteado y lastimado sin compasión y con toda la mala leche y alevosía del caso. A nombre de todos aquellos que, sin que se lo merecieran, derramaron lagrimas y estuvieron despechados por ustedes...aquí les va:








      

domingo, 12 de junio de 2011

UN PASO DECISIVO


¡ADVERTENCIA! Si bien los hechos acá descritos son reales los nombres de los directamente implicados (así como los de algunos sitios) han sido cambiados para proteger su identidad. Se recomienda discreción

De mis lectores, no creo que hayan muchos que en algún momento de su vida les haya dado por jugar a la ruleta rusa...¿por que? Porque son pocos los que sobreviven a ese juego. Y por ende, son pocos los que se arriesgan  a jugarlo...pero "pocos" no es lo mismo que "ninguno": no falta la gente insensata/romántica/valiente....como El Sardino, mi mejor amigo.

El pobre chino seguía sufriendo por su amado Flaco...cuando ocurrió algo: un día, como todos los días, El Sardino entró a su Facebook y encontró una solicitud de amistad. Cuando la abrió para ver quien le enviaba la solicitud, se encontró con un rostro inexpresivo, anodino, pero hasta cierto punto, aceptable. Estuvo a una milésima de negarle la solicitud al man, El Galán. Pero finalmente, decidió que, al menos por una sola vez en la vida, iba a aceptar la solicitud de un man que no conocía y que tampoco le atraía. Se hicieron amigos en el Facebook.

Y tuvieron la primera conversación por chat. Esa primera conversación en la que se ponen las cartas sobre la mesa y se definen muchas cosas. El Sardino, por lo menos, definió que el man iba como una bala: le pregunto que si tenía novio, le dijo que era muy lindo y que si se veían ese mismo fin de semana. El Sardino estaba anonadado e hizo lo que pudo para frenar aunque fuera un poquito el ímpetu del fogoso Galán. Pero el man insistió y al Sardino le dio pena negarse...en el momento. Menos aún con todo el arsenal de detallitos que El Galán le empezó a dejar en el muro, todos los días y hasta dos veces al día: corazoncitos, ositos, perritos, mensajitos, caritas felices etc.

 Después de esa primera conversación, El Sardino, al menos para estar seguro de que no estaba siendo demasiado remilgado, le planteó la situación a varios de sus amigos (incluyéndome a mi) y les preguntó si no era como muuuy apresurado. Todos coincidimos en que si: era apresurado, sospechoso y peligroso. El tipo podía ser cualquier cosa: desde un pervertido hasta un asesino y además ¿a cuantos no han citado por el Facebook para luego matarlos...como porque si? Eso le dio ánimos y alas al Sardino para echarse para atrás a última hora.

¡Y la que se le armó! El Galán se emberracó con toda. Le dijo que su falta de interés hacia él era evidente y que qué diferencia había entre conocerse más adelante y conocerse YA. El Sardino, pacientemente y esforzándose por manejar la situación lo mejor y más delicadamente posible, le explicó que él en ese momento no se sentía muy seguro, que prefería que se conocieran un poco mejor por el chat (de lejitos) antes de hacerlo personalmente. Le preguntó además si él no estaría dispuesto a esperar a que él se sintiera listo. Que si no haría eso por él...y el tipo le dijo que qué era lo que él, El Sardino, estaba haciendo por él "poniendolo a esperar" El Sardino fue inflexible: le dijo que sentía mucho que él viera las cosas de esa manera. El Galán le dijo que con ese desplante de última hora, se le bajaban los ánimos al piso y que por ahora eso era todo. Y se desconectó de imprevisto, sin despedirse ¿Que qué pensaba yo? Manipulación TOTAL.

Pero parece que al Sardino tanto, tanto así...tampoco, porque a los pocos días de lo que yo personalmente considero hacerse el digno, El Galán le volvió a dejar un detallito en el muro. Volvieron a hablarse y se volvieron a "entender" nuevamente. El Sardino empezó a chismosear algunas fotos que tenía El Galán y, al parecer, se entusiasmó bastante con lo que vio. Aunque no lo suficiente como para pasar por alto el cumpleaños del Flaco: como creo haber comentado en otro post, ese día, le mandó un mensaje con dedicatoria musical y todo a las doce de la noche en punto, de modo que fuera el primer mensaje de felicitación que recibiera en su cumpleaños.

Y no obstante, El Sardino era consciente de que sus posibilidades con El Flaco eran muy pocas, por lo que no descartaba intentar algo con El Galán. Y fue así que concertaron otra cita eso si, con la promesa del Sardino de que esta vez no se iba a echar para atrás. Yo, como amigo, no pude más que desearle buena suerte y pedirle que se cuidara.

Fue así como, para sorpresa de sus padres, El Sardino, ese día, en el último instante, anunció que se iba a ver con una "amiga" y, con el consentimiento de sus padres, se fue. Habían quedado de verse en un Centro Comercial aledaño a la casa del Sardino. Y allá llegó El Sardino, puntual como casi siempre. Espero un rato largo hasta que él apareció. En efecto, era tal y como aparecía en las fotos, así que tuvieron la cita.

Al día siguiente, después de habérmela pasado preguntándome cómo le había ido, llamé al Sardino. Para mi alivió, me contestó él, de modo que por lo menos había sobrevivido y el man no resultó ser un asesino psicópata como temí en un principio. Al parecer había sido mucho peor: el tipo era muy querido, muy agradable y hasta era aficionado a la astronomía e incluso lo invitó a granizado y a dona. Perfil del Galán: veintiocho años, arquitecto, con carro, bien empleado...en términos generales, un buen partido según me lo hizo saber el mismo Sardino.

Pero ¿sus puntos en contra? Para empezar, el man seguía viviendo con sus papás (si, nosotros también, pero todavía no hemos llagado a esa edad por lo que aún tenemos la esperanza de emprender vuelo en los próximos meses) aún no había salido del closet en su casa y lo peor de todo: era terriblemente aburrido e insípido. Según relata El Sardino, hablaban un ratico y después se instalaba entre ellos un silencio incomodo y prolongado, apenas interrumpido por algún comentario fatuo e insignificante y luego...ooootra vez callados sin saber qué decir. Además, al menos para el gusto del Sardino, El Galán era terriblemente afeminado: hablaba pasito, le hablaba como si estuviera tratando con un niño de cinco años y usaba palabras como "inocentón" o "crudozón". Por estas razones, el balance general era negativo: El Galán había reprobado el examen de admisión.      

Siguieron hablándose eso si, pero sólo porque El Sardino estaba entusiasmado con dos posibilidades: la primera, que al tener a alguien que lo sacara, de pronto, en una de esas salidas, conocería a alguien más y la otra, era que El Galán tenía un amigo gay. Por cualquiera de esos dos lados podía pasar algo. El Sardino confiaba en eso, aunque eso si: hacía la posible por al menos convencerse de que no estaba utilizando al Galán ni jugando con sus sentimientos. Así pasaron los días y fue así como tuvieron su segunda cita. Esta vez, a cine.

Nuevamente El Sardino anunció que se iba apenas pocos minutos antes de irse y se encontró con El Galán una hora antes de que empezara la película. En poco y nada se diferenciaba esta cita con la primera: El Galán lo invitó a raspao de limón, dieron una vuelta y tuvieron las mismas conversaciones aburridas y entrecortadas de la otra vez. Al fin, se llegó la hora de la película. Entraron a cine y empezaron a verla.

En sus palabras, pintorescas y poéticas, El Sardino me contó que "en la oscuridad de la sala, El Galán le cogió la mano, se la agarró, se la acarició..." Me confesó que le dieron nervios, pero sólo al principio, después hizo como si nada, como si no importara. Y entonces pasó: en la película, había un personaje al que siempre habían llamado por el apellido, pero justo después de que El Galán le agarrara la mano, dijeron su nombre. De todos los nombres que le pudieron haber puesto, justo tenía el nombre de su amado Flaco. Fue tenaz para él. Sintió que el mundo se le venía encima y le entraban unas ganas irreprimibles de llorar y llorar y llorar. Pero se aguantó.

Salieron una vez que se acabó la película. Dieron una pequeña vuelta y luego hicieron la fila para pagar el parqueadero. El Sardino estaba tullido del susto: presentía que después de lo del cine (que de hecho él vio venir desde mucho antes y por simple sentido común) El Galán haría una jugada definitiva, mucho más agresiva que cogerle la mano en la oscuridad de una sala de cine. Tal vez un beso...tal vez más. Él lo sabía porque desde el momento en que El Galán lo invitó a la dona y el granizado de la primera cita, supo que estaba haciendo una inversión. Él estaba invirtiendo en él...a cambio de ir más lejos. Pero El Sardino, ingenuamente, nunca pensó que las cosas se darían taaan de prisa. El caso, es que finalmente, le llegó el momento. En el carro, El Galán le preguntó si le había gustado que le cogieran la manita (así se lo preguntó, literalmente) Él le contestó que no estaba seguro. Y, milagrosamente para El Sardino, la cosa paró ahí. El Galán dijo que no había problema. Lo dejó cerca a su casa, se despidieron y El Sardino se bajó del carro, con la cabeza hecha una maraña de sentimientos confusos y encontrados.

Y entonces, decidió jugar a la ruleta rusa.

Al día siguiente, le planteó al Galán que solamente fueran amigos. El man dijo que era apenas lógico porque acababan de conocerse. No sabía que El Sardino ya no tenía ganas de seguirlo conociendo y, al verse acorralado, jugó la carta mortal: le dijo que estaba muy enamorado de otro man (El Flaco) Algo ante lo cual, El Galán pareció muy desconcertado y, a la vez, resignado, pero El Sardino aún no sabe si siempre siempre van a seguir como amigos o ni siquiera eso, pues la respuesta del Galán ha sido un silencio frío y hermético. Esa misma noche, me lo encontré en el chat y, tras contarme todo lo que le había sucedido, me dijo que planeaba jugar unas cuantas cartas más con El Flaco. No sé que quiso decir y él no quiso ser más especifico, sólo me dijo que no estaba cien por ciento seguro de si hacerlo o no. En cualquier caso, El Sardino se resistía a que El Flaco saliera de escena en su vida...¿o era el recuerdo del Flaco quien se resistía a salir? Es cuestión de perspectiva.

¿Qué será lo que hará El Sardino? ¿sea lo que sea..le dará resultado esta vez? ¿que pasará con El Galán? La vida es así...muchas preguntas y pocas respuestas...por ahora.

Gracias por leerme, espero que la entrada haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Un saludo,. Se cuidan y les dejo la banda sonora de este triangulo amoroso.

 



      

miércoles, 8 de junio de 2011

CLÁSICOS DEL SÉPTIMO DESASTRE: RÁPIDO Y FURIOSO


Antes que nada, si: el género de la acción no es de mis preferidos y tal vez por eso, debiera limitarme a decir que ni la película ni el género al que pertenece son de mi agrado y listo. Se acabó. Dejar así. Pero no lo haré; en este post escribiré lo que pienso de la película así como lo he hecho en otros posts sobre otros temas. Para eso es mi blog y escribiré en él lo que me parezca...como siempre lo he hecho.

Una vez hecha esta salvedad, prosigo a hablarles de este esperpento fílmico.

Primero que todo, debo señalar que me llama muchísimo la atención el hecho de que haya gente que se queje de que las telenovelas colombianas actualmente sólo hablan del narcotráfico y su impacto en la sociedad y la cultura...pero a esas mismas personas les encanta esta disque película que en poco o nada dista de las narcotelenovelas que se ven hoy por hoy en la televisión nacional: mafia, fufas, violencia a todo dar, plomo ventiado, delincuencia etc. Todo esto "bella y artísticamente" enmarcado dentro de la temática central: los piques clandestinos.

Eso si, se evidencia algo que siempre he pensado y que repito nuevamente en este espacio: por mala que sea una novela o una película EL CALDO DE OJO SIEMPRE VENDE. Y este caso no es la excepción, pero ¿será que el sex appeal de Vin Diesel, Paul Walker y Eva Mendes es suficiente para suplir la falta de imaginación y creatividad de los guionistas y productores? Obviamente, no son pocos ni pocas los que se animan a ver la película ante la perspectiva de ver a Vin Diesel sin camisa o a Eva Mendes tomando el sol en un revelador bikini, pero ¿qué pasará cuando estas mismas personas, navegando por la red, se consigan fotos o videos con el mismo contenido y por ende ya no tengan que calarse esta joya del cine para darle recreo al ojo? Porque siendo sinceros, ese es el único atractivo de esta bazofia cinematográfica que, dicho sea de paso, ya ganó su lugar en el Salón de Las Sagas Malditas al salir, nada menos que la quinta entrega!! La quinta entrega de esta abominación, lo que significa, que los "creativos" han repetido la misma vaina cinco veces.

Y ¿en que otra cosa consiste esta misma vaina y cuales son sus otros atractivos? Escenas de lucha cuerpo a cuerpo y, hablando de cuerpos...¿mencioné que salen Vin Diesel y Eva Mendes? También están los súper autos que se supone, son los que se roban el show (como quien dice, al que no le desvele el caldo de ojo que se fije en los carros) y que corren a miles de kilómetros por hora en los ya mencionados piques clandestinos en torno a los cuales se desarrolla la floja, anodina, plana e insípida historia que no se distancia de lo típico en lo absoluto: el típico gañán que es el duro del paseo y se siente dueño de todos los pollos; el saltimbanqui que "valientemente toma la justicia en sus propias manos", el amiguito incondicional que anda con él en todo, los mafiosos que les hacen la vida imposible y la vieja que es una prepago al servicio de los malos pero resulta enredada con el protagonista - lo que la convierte en "mujer trofeo" una vez que todo termina color de rosa - y una partida de payasos que no hacen sino bulto en los créditos.

Todo esto, dicho sea de paso, complementado con los elementos, el dialecto y los chascarrillos propios del bajo mundo, el hampa y la "cultura popular" (véase ñeros, delincuentes y exconvictos), de tal modo que, vuelvo y repito, nada tiene que envidiarle a cualquier narcotelenovela de la talla y el corte de Sin Tetas No Hay Paraíso o El Cartel de Los Sapos.

Como todo en esta vida, este tipo de películas no carecen de fans. Fans que, debo señalar eso si, consideran que casi dos horas de piques clandestinos, tipos musculosos corriendo a toda velocidad como si no existieran señales de tránsito, fufas siliconadas y "espectaculares escenas de acción" que incluyen choques, accidentes y explosiones constituyen buen cine. Ustedes, lectores de este post que han visto por lo menos una escena de alguna de estas cinco nefastas películas, júzguenlo.

Las cinco entregas repiten la misma sarta de sandeces con muy pocas variaciones (generalmente las locaciones y algunos personajes de poca o ninguna importancia) Por lo que las cinco entregas se pueden resumir así: carreritas, carrazos, músculos, silicona, plomo y explosiones. Y ya. Eso es todo. ¿Dónde queda el argumento? ¿El guión? ¿El talento actoral? ¿La estructura dramática...o por lo menos un buen chiste? Al parecer, todo esto quedó en el mismo lugar donde quedaron la creatividad y la voluntad de hacer una buena película, vencidas y sepultadas cruelmente por la mediocridad de quienes se inventaron este monstruo de cinco cabezas basándose e "inspirándose" en sabrá Dios qué. Sin embargo, por lo menos yo, me atrevo a manejar varias hipótesis.

Se pudieron haber "inspirado" en algún video de reggaeton, algun pique clandestino al que seguramente asisten asiduamente, alguna brillante película de actorazos como Sylvester Stallone, Steven Seagal o Jean Claude Van Damme, algún episodio de "Crudo y Sin Censura" en el que hubo algún accidente de tránsito o una impresionante explosión o en alguna edición de "Los Bárbaros" de City Noticias de las 8. Todo este material se mezcló, condensó y fermentó en sus pútridos cerebros como el bolo alimenticio en el intestino grueso dando por resultado algo, sino igual, mucho peor: excremento puro, hediondo e infeccioso, salpicado sin la menor muestra de misericordia a los espectadores y/o televidentes que tienen la mala fortuna de sentarse a ver esta aberración cuando la dan en espacios como TNT Nitro.

Y ni que decir de lo que sospecho de sus creadores, seguramente un par de adolescentes ineptos con muchas más hormonas que neuronas y quienes seguramente, al ver frustrado su sueño dorado de convertirse en cantantes de champeta (algo así como el reggaeton de la época en la que salió la primera entrega) decidieron probar suerte en el cine. Y ahí está el resultado: Rapido y Furioso I, II, III, IV y V; suficiente materia fecal como para obstruir de por vida las cañerías de todo el planeta...y para proveer de material de tortura al mismísimo Averno...PARA SIEMPRE.

En conclusión, esta abominación fílmica que nunca debió ver la luz del día es, en si misma, un monumento a la mediocridad, la falta de creatividad y de imaginación, el exceso de hormonas y la sed insaciable de adrenalina de sus creadores quienes, infortunadamente, creen que de la mafia, la delincuencia, el crimen organizada y el sórdido mundo de los piques clandestinos y la prostitución encubierta, se puede hacer una buena película y además hacerle una cola de otras cuatro entregas del mismo corte ¿El resultado? Ni por las curvas; más bien parece que hubieran llevado Las Muñecas de La Mafia o El Cartel de Los Sapos a la pantalla grande y que, para "complementar" y disimular, le hubieran encimado a tan fascinante trama, el temita este de los piques clandestinos, las carreras y el mundo de los automóviles que en ellas se usan.

Osea, una absoluta pérdida de tiempo, dinero y neuronas, tanto para quienes ven la película - y espero que no hayan sido capaces de pagar una boleta de cine para ver semejante adefesio - como para quienes se tomaron la verdadera molestia de invertir tiempo, dinero y esfuerzo en la producción, la publicidad y la promoción de este remedo de película y de sus cuatro ignominiosas repeticiones.

Gracias por leerme, espero que el post haya sido de su agrado, esperen más posts y síganme visitando. Por ahora, los dejo con el trailer de la parodia de Rápido y Furioso, eso si, muchísimo mejor que el original. Se cuidan.



    

viernes, 3 de junio de 2011

TORTURA A CIEGAS


Bueno: lo prometido es deuda. Hace ya ufff..rato que había prometido hablar de esto y es ahora, en esta entrada de hoy, que finalmente lo hago: las citas a ciegas o, como el título de la entrada lo indica, la tortura a ciegas.

Supongo que allá afuera habrán muchas personas a las que les ha ido bien en una cita a ciegas. Han sido de buenas y preciso dieron con una muchacha hermosa y cautivadora o con un apuesto galán, joven, atractivo, inteligente y fascinante. Pues por muchos que sean, en relación a quienes les ha ido como a los perros en misa, son una minoría. Una significativa minoría, a decir verdad y en esta entrada hablaré por la apabullante mayoría.

Muchas veces, independientemente de nuestra edad, sexo o estrato social, pasamos por esa etapa. Una etapa infame e ingrata por la que, los que la conocemos, no queremos volver a pasar JAMÁS: el verano, es decir, cero romance y cero sexo. Pocos saben a ciencia cierta cuando es que empieza y ninguno sabe cuando se termina; su comienzo y su fin varían en función de otros factores, pero lo cierto es que es desesperante y no siempre es algo fácil de sobrellevar. Pero es imposible cuando uno tiene ese tipo de amigos y amigas que pretenden arreglarle la vida a todo el mundo (osea que todo el mundo este igual de "bien" que ellos) y que yo, personalmente, clasifico como una funesta variedad de los llamados "vampiros emocionales" No es que haya algo de malo en que los amigos se ayuden los unos a los otros. En lo absoluto, para eso son, para ayudarse, acompañarse, escucharse, aconsejarse y, sobre todo, para ENTENDERSE y sucede que estos "amigos" no sólo no lo entienden bien a uno sino que además tienen una idea bastante tergiversada de lo que es ayudar a un amigo. Estos amigos son los que resultan organizándonos las citas/tortura a ciegas.

Cabe anotar, además, que no serían una tortura si estos amigos que hacen el papel de Celestinos equívocos tuvieran un círculo de amigos y conocidos más...¿como decirlo? Normal. Pero no, es como si tuvieran una vida paralela en la cual se relacionan con toda suerte de criaturas del inframundo, de freaks, de esperpentos y experimentos genéticos, personajes de circo, seres nocturnos y abortos a medio hacer que poco tienen que ver con la gente normal. Y esos son los que le presentan a sus amigos, que son personas comunes y corrientes ¿El resultado? Más que obvio y predecible, excepto para ese amigo, que sin embargo, se las arregla para convencerlo a uno de ir.

Y ¿cómo lo logran? Mezclando verdades con mentiras: "es súper sencillo" (o es tacaño o está re arrancado) "tiene una personalidad fascinante" (está tostao o más loco que una cabra) "es súper inteligente y tiene muy buen promedio" (¿a mi que me importa el promedio del man, ah?) una de las mayores perlas: "tiene un atractivo exótico" (es más feo que pegarle un tiro a la mamá el día de la madre) "es muy familiar; vive súper pendiente de sus padres" (claro que vive súper pendiente de sus padres, si tiene más de cuarenta y todavía vive con ellos...en el garaje) "tiene un estilo propio" (si, propio, propio de su mamá, que a sus mas de treinta y cinco todavía lo viste) Y así sigue y sigue la larga lista de ardides de nuestros amigos. Y no vale la pena preocuparnos, que si las cosas no salen bien en la cita, ya tendrán nuestros amigos muchos otros engendros para presentarnos haber si salimos de ese verano. Tal y como me sucedió a mi por cuenta de una de esas "amigas" (de quien hablaré en otro post, ni crea que no)

La vieja esta me organizó una cita a ciegas con un man que ella si conocía. Y el man me conocía a mi...pero yo ni idea de cómo era el tipo. Ella me decía que el man "era muy inteligente, que tenía el mejor promedio..." y yo repito:¿a uno qué carajos le importa el promedio del tipo? Eso vale madres para efectos de una cita que se supone va a ser romántica. Pero bueno, el caso es que accedí y, después de muchos ires y venires, de muchas llamadas y desencuentros, lo conocí. Ho-rri-ble. Yo he visto gente fea...pero como ese tipo NADIE. Era una verdadera morsa sin nada de medidas; una sola circunferencia. Moreno, mechudo, desaliñado, dejado, ojisaltón, hediondo, una cosa feísima a la que no se la come ni la pereza... ni mucho menos yo. No tuve el valor de salir corriendo. Y me aguante la cita...y por supuesto, al man. Aparte de todo, era INMAMABLE. Todo lo criticaba, todo lo juzgaba, todo le chocaba...era un estrés.

El man, para colmo, no tenía plata ese día porque no le habían consignado, por lo que la cita nos tocó continuarla en su apartamento, a pocas cuadras de allí...tranquilos: el man no se propasó ni se aprovechó de mi. Lo que si es que...de una, me lo pidió. Y yo, de una...le dije que NO, dejandolo descaradamente sorprendido. Eso fue como lo que tanto se dice por ahí: un man o una chica dotados de gran atractivo físico estan llenos de complejos (bueno, a veces) pero los bagres si se creen divinos e irresistibles, tal como ese tipejo quinta categoría. Tanto así que hasta insistió en preguntarme que por que no, algo a lo que pude haber contestado de muuuuuuchas formas, pero me limite a resumirlo diciendo: usted no es mi tipo. Y ese fue el fin de la cita, de inmediato el man recibió una llamada, me dijo (o de pronto se inventó) que tenía que salir a no sé qué y entonces me acompañaba a la salida. Respiré con un alivio inmenso, agarre mi mochila y me fui...¡pero arriao! De la vieja que me organizó la cita, como mencioné anteriormente, hablaré más y más a fondo en otro post, pero creo que sobra decir que ya no somos ni volveremos a ser amigos JAMÁS. 

Y eso sólo por hablar de las veces en que las citas a ciegas se concretan a través de un amigo. Pero no son pocas las veces en que uno mismo, por su propia voluntad y llevado por la desesperación, que va como cordero al matadero y se lanza a tener una cita a ciegas. Tan arriesgado como jugar a la ruleta rusa, en serio que si, literalmente. Muchos creen ingenuamente que el hecho de que sea uno mismo quien se busque sus prospectos, garantiza que uno se va a ahorrar malos momentos y sorpresas desagradables ¡Craso error! 

Para mis fans (que presiento que no son así como muuuuchos) que se leyeron ANZUELOS VISUALES, debe ser fácil imaginar por qué es un error pensar que uno no se expone a nada peligroso en una cita a ciegas que uno mismo está organizando. Igual, es a ciegas. A-cie-gas. Uno no puede estar seguro de lo que se va a encontrar, de lo que va a tener que frentear. Tanto en una red social como Facebook, o en el MSN o en las tantas agencias matrimoniales on line, mentir es tan sencillo, e incluso divertido, como montar una foto falsa o dar una descripción física que nada tiene que ver con la realidad. Después es a nosotros los que nos toca darnos cuenta de la verdad, cuando nos estrellemos estrepitosamente contra ella...precisamente en la méndiga cita a ciegas.  Para explicarme, creo que lo mejor será contándoles una historia de la vida real; algo que le ocurrió al Sardino.

El man conoció a un tipo por el Facebook, el man, tenía por foto de perfil un atardecer, si, muy bonito y todo, pero ese, obviamente, no era el tipo y era indispensable saber qué terreno estaba pisando. Sobre todo, teniendo en cuenta que el man, ya había demostrado como mucho interés en El Sardino, esto dado que el mismo Sardino, llevado por la soledad y la desesperación, le botaba pelota al man, sin siquiera saber como era e incluso, el man llegó a decirle que se vieran ya mismo en una estación de transmilenio. Un sábado a las seis de la tarde. Por obvias razones El Sardino se negó. Para colmo, el man le decía al Sardino, cuando este le preguntaba por la foto, que no, que era que su cuñada se le había llevado la cámara. Y unos meses más tarde, cuando le volvió a preguntar por lo mismo, el tipo salió con la excusa del año para no tener una foto: "tu no sabes lo complicada que es mi vida" Sin comentarios. Finalmente quedaron de verse.

Era un domingo, a eso de las nueve de la mañana. En la estación de transmilenio de la Universidad Nacional, pero al lado opuesto de donde estaba la Universidad. El Sardino llegó y eso estaba desierto. No había ni un alma...a excepción de un tipo sentado en una esquina con una horrenda cara de atracador y una pinta inmunda. El Sardino se asustó, pensó, y no sin razón, que por muy de día que fuera y muy claro que estuviera, eso ahí estaba muy solo y ese tipo podía atracarlo, matarlo, mejor dicho, hacerle de todo y nadie se enteraba. Por eso, empezó a caminar en sentido opuesto al del gañán este, rogando para que el tipo con el que se suponía que se iba a ver, lo llamara y le dijera qué pasó y por qué no aparecía.

Y sucedió. Su celular sonó y era él: "Hola, pasaste delante mío como tres veces y no me viste" fueron sus palabras. El Sardino volteó a ver y en efecto: era el indio con cara de tugurio que lo había sacado corriendo. Ese era su apuesto galán. El Sardino, al igual que yo, no tuvo valor para correr. Se quedó ahí para mamarse otra horrenda cita. El tipo era un pelmazo total: egocéntrico, charlatán, aburrido, ordinario y mañé. Incluso le confesó que era virgen, cosa que a nadie que lo conozca, debería sorprenderle. Tampoco es sorprendente que esa hubiera sido su primera y última cita. El Sardino lo eliminó del MSN, del Facebook y de su memoria...pero el man no. Más o menos un año después, lo llamó al celular sólo para recibir lo que se merecía: que El Sardino le tirara el teléfono. Desde esa vez ni más.

Para concluir, repito una vez más, que las citas a ciegas son un riesgo innecesario. Y si, muchas veces quienes tienen el valor y el poco sentido común para embarcarse en una de ellas, son bien recompensados. Los otros, la gran mayoría entre los que estamos El Sardino y yo, no podemos decir lo mismo: nosotros si nos quemamos y aprendimos. Cero citas a ciegas. Es lo peor.

Poniendo de lado a estos pocos afortunados (Y en ciertos casos ni siquiera poniéndolos de lado) diré que las citas a ciegas son sólo para los feos y la gente depravada o que está muy sola o muy desesperada...y estas dos últimas situaciones no justifican caer tan bajo como para someterse a una tortura semejante ni para hacer muchas otras cosas que de hecho hacen. Es por eso que les digo, a todas las personas normales, de bien, con buen gusto para todo, mentalmente sanas, con una anatomía y una fisonomía fácilmente catalogables dentro del género humano, si estan pasando por el famosísimo verano...no se desesperen, más bien esperen, aguanten, tengan paciencia, vayan a terapia, comprense un muñeco o muñeca inflable...qué sé yo. Pero nunca, bajo ninguna circunstancia, se pongan cita con un perfecto extraño. Corren un altísimo riesgo de esperar encontrarse con Brad Pitt o Angelina Jolie y resultan quedando frente a frente con la Bruja de Blair o con El Coco.

Muchas gracias por leerme. Después de ooootro largo receso por motivos de salud, he vuelto. Espero que este post haya sido de su agrado como también espero que lo sean mis próximas entradas. Un saludo. Se cuidan y los dejo con el video de una canción dedicada íntegramente a los feos y feas, a los mentecatos, los papanatas, los sumbambicos, los loosers y las lámparas que nos han tocado en nuestras desastrosas citas/torturas a ciegas.






    

jueves, 26 de mayo de 2011

(¿)AMIGOS(?): EL CHISTOSITO


¡ADVERTENCIA!: Si bien las situaciones acá descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido cambiados para proteger su identidad. Se recomienda discreción.

En uno de sus muchos poemas, la poetisa chilena ganadora del Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral dijo: "Erase una vez una flor...que no era una flor" Tal cosa la escuché cuando tenía apenas catorce años de edad. Y en ese momento, y aún mucho tiempo después, me costó trabajo pensar, imaginar que hubiera algo que no fuera lo que era. Sinceramente, me desconcertaba...hasta que lo conocí a él: al Motas, un man chistoso que no era un man chistoso. Sino todo lo contrario (véase petardo insufrible)

El Motas, como muchos de mis lectores habituales se podrán imaginar, hacía parte de ese grupito inmamable del primer semestre. Debo eso si, confesarles algo realmente vergonzoso: a mi, antes de conocerlo, me gustaba El Motas. No lo voy a negar, el pendejito ese era muy bonito...de cara. Debía cuidarla muy bien porque era una de sus muy pocas virtudes. El caso, es que si: el man me gustaba mucho, me tenía loco...hasta que lo conocí, hasta que hablé con él. Desilusión total.

Desde ese primer día que hablamos en el Edificio de Posgrados, hablando de nuestras vidas y de nosotros mismos, noté, aunque sin darle mucha importancia, que el man aprovechaba cualquier comentario para usarlo en contra mía; para hacer otro comentario o chiste de mal gusto que remataba con una risita pendeja y fastidiosa, como diciendo "Eso fue un chiste, ríanse conmigo" Evidentemente, no funcionaba y sin embargo, me seguí metiendo con él y con los demás de ese grupito hediondo y putrefacto, con todo y que el tipo ya se me había ido a las patas. Todavía no creía que fuera mejor estar solo que mal acompañado.


Ya en clases, se me reveló otra faceta del Motas: el ego del man era infinito...superaba con creces su estatura (bueno, eso hasta un bolardo) Estaba convencido de que sabía más que todo el mundo, que era todo un erudito y era feliz y dichoso contradiciendo a todo el mundo. Siempre era él quien tenía la razón por encima de los demás. No sé cómo habrá sido para los demás, pero para mi era algo muy fastidioso y hacía mi máximo esfuerzo para disimular mi molestia. Y eso no era todo: nadie podía ser mejor que él. El Motas convertía cualquier talento, habilidad o capacidad de los demás en un motivo de burla, casi como si en vez de una cualidad fuera un defecto vergonzoso. Osea, por sus venas corría más envidia que sangre.

Más o menos un mes después de haber empezado a hablar con el man, salí del closet. Les confesé que era gay y la reacción de todos, incluido El Motas, se podía resumir como "normal, todo bien" Luego, por ciertos comentarios de los demás miembros del grupito este, me enteré de que el man era homofóbico. La verdad, eso era difícil de distinguir, porque El Motas le faltaba el respeto a todo el mundo por igual; cada vez que se le presentaba la ocasión, El Motas hacia algún chiste cortopunzante y ofensivo contra alguno de nosotros, "sus mejores amigos, sus pareceros del alma". O si no, nos gastaba bromas repesadas y de pésimo gusto, dejando bien en claro que él era súper chistoso, súper gracioso, el payaso oficial del, repito, grupito inmamable ese donde nadie le ponía su tatequieto. 

El caso es que mi salida del closet propicio dos situaciones: primero, que me enterara de que el man siempre había sabido que me gustaba y además, que me diera cuenta de que el man era tan prepotente y pedante en los asuntos personales y en los espacios de esparcimiento que se comparten con los amigos como en el aula de clases. Uno siempre estaba mal, uno siempre estaba cometiendo algún error y él era el que tenía la solución y sabía perfectamente en lo que uno estaba fallando. No importaba el asunto o situación, siempre era así...él siempre tenía que tener la razón, aún cuando evidentemente NO LA TENÍA. Además de eso, tomaba por juego, batirse en duelos de insultos con los demás. De más está decir que un poco en broma y un poco en serio, pero en cualquier caso, sólo una forma más de ofender e insultar para sentirse mejor que los demás, aun cuando se suponía que eran sus amigos. 

Y todavía tenía el descaro de decir: "Ay, vengan, avísenme si insulto a alguien...no es mi intención, yo voy diciendo las cosas y no me doy cuenta si insulto a alguien" Si alguien se hubiera puesto en semejante tarea, se habría pasado TODO EL TIEMPO diciéndole cosas del tipo: "Pilas, marica, me está insultando...ojo"

Aparte, se la pasaba posando de intelectual, fanático de Silvio Rodríguez y de pseudo-militante de izquierda. En cierta ocasión dijo que admiraba a Osama Bin Laden por ser "el último guerrillero" y en otra, en medio de una protesta estudiantil, se encaramó en las rejas de la 26 para gritar una sarta de sandeces empezando con el grito de "¡Compañeros!" Una amiga y yo, que estabamos ahí afuera, apenas nos tapabamos la cara, como diciendo: "No lo conocemos". Sin comentarios.

En las conversaciones de grupo, se la pasaba haciendo preguntas enredadas e incomprensibles con el fin de ver cómo uno hacía un esfuerzo sobre humano para entender. Al dar una respuesta, fuera la que fuera, El Motas hacía su típico gesto de desdén o se reía arrogante, como diciendo:"Hum, pobre pendejo..." Pero un buen día, descubrí otra razón por la que hacia esas preguntas, además del deseo de humillar al interlocutor: El Motas estaba llevado, además del trago y el cigarrillo, por la la hierba que consumía cada vez con mayor y mayor frecuencia y cantidad; además de eso, era un vago y un irresponsable a quien nunca se le veía haciendo cosas de la universidad y, en consecuencia,  no era que sacara las qué notas...pero eso si: era feliz rajando y manifestando su desprecio por compañeros aplicados, inteligentes y dedicados a la carrera y que, en consecuencia sacaban buenas notas, a quienes El Motas tachaba de "ñoños hijos de..." pero eso si: cada vez que podía, los saludaba y les conversaba como si fueran sus qué amigos. En otras palabras, era un hipócrita más doble que una moneda.

Se la pasaba rajando de todo el mundo en su ausencia y delante de todos, se mostraba como lo que quería ser pero no podía: el payasito del grupo, el que todos querían y que a todos quería...pero sólo en sus fantasías. Prueba de eso es que, en el momento más duro y difícil de mi vida personal y sentimental, El Motas, que se suponía que era mi amigo, fue el primero en darme la espalda y darle su apoyo a mis atacantes. Osea, que era incapaz hasta de fingir ser amigo de alguien.

Aquí, una de sus perlas: un profesor, de una clase-tortura del segundo semestre,  había dicho que recibía trabajos hasta un día...digamos el martes 17. Ese día, me aparecí en la universidad para entregarle el móndrido trabajo al badulaque ese y me encontré con El Motas. Nos saludamos. Y le dije: "Hum, ¿donde andará el profesor? necesito entregarle este trabajo" "¿Cómo así, no lo ha entregado todavía?" "No, pero él dijo que abría el plazo y los recibía hasta hoy" "Ah, no, entonces ya perdió...si dijo que hasta hoy, significa que hoy era el plazo máximo" "Pues por eso: hoy no se ha terminado" "Pues si, pero yo de profesor no recibiría trabajos sino hasta el día anterior al día que yo había señalado como plazo máximo" Que cada quien saque sus propias conclusiones. Y si, mas o menos así eran todas las conversaciones y discusiones con El Motas. Aparte de eso, delante de él, no se podía hacer ninguna pregunta o comentario, porque ahí mismo empezaba. "Ay, ¿pero qué le pasa? si es que eso es OBVIO" Osea, un estrés completo.

En otra ocasión, me tocaba exponer y no voy a mentir: la exposición fue un desastre total y la profesora nos hizo sentar a mi compañero y a mi...pero creo que eso no era razón para burlarse y reírse descaradamente de nosotros como lo hizo el estúpido del Motas. Así, sin más ni más, delante de toda la clase. 

También recuerdo la ocasión en la que le iban a celebrar el cumpleaños a una de las morrongas del grupito ese y, en uno de sus típicos actos de torpeza y estolidez, El Motas dejó caer la botella de vino con la que iban a celebrar...en medio del salón y tan pronto como terminó la clase. Pobre man...se le veían en la cara las ganas de agacharse a lamer el vino del piso.

Por el proceso natural que ya muchos conocen, me alejé de ese grupito y, por supuesto, del Motas. En algún momento, me volví a acercar a ellos, más por una persona del grupo que por todos los demás. El Motas me ignoró por completo, pero yo, que ya sabía lo suficiente y había tomado conciencia de quien era, me importó cinco. Un año largo después de eso, me lo cruce de salida de la universidad. El muy idiota me hizo caras y me mostró su sonrisa más marica. Lo ignoré por completo. Y ese fue el fin. Ni más de él. Incluso veíamos clases juntos. Un día, entre a una de esas clases que
veíamos El Motas y yo, en compañía de una amiga mía que no lo conocía. Tras el patético espectáculo de cuchicheos, musarañas y morisquetas del Motas, mi amiga me hizo caer en cuenta de algo: "¿No te diste cuenta de que ese muchacho juega un jueguito todo tonto con los demás? Como...aparentemos ser lo que no somos" Triste, pero cierto

Tiempo después, me topé con La Pitufa, una amiga que teníamos en común El Motas y yo. Y me lo contó: el man, estaba llevado, llevado recontra llevado del vicio. Ahora hasta la ropa y las pertenencias personales le hedían a marihuana. Era, oficialmente, un caso perdido. Pero la verdad, yo desde siempre lo vi venir.

Tuvo que pasar un año para volverlo a ver. Ya una semana antes otra amiga me había advertido: "El man se cortó el cabello...yo lo vi por ahí, pero está así, re paila" El día que lo vi, iba caminando a sacar unas copias, era una tarde fría, de mucha lluvia suave y monótona. Iba con la sombrilla, cuando, en frente mío, pasó. En efecto, con el cabello corto, hablando con otro man. Y en efecto...re paila; le dijo algo al man y ni siquiera lo podía decir bien, como si tuviera un defecto en el habla. Afortunadamente, no me vio.

Fue la última vez que lo vi y espero no volverlo a ver nunca más en la vida.

Conclusiones de esta triste tragicomedia que ha sido la vida del Motas. Ante todo, lo de siempre: personas así, pululan por todas partes, lo importante es evitarlas a toda costa y alejarnos de ellas, porque podrán ser muchas cosas, menos amigos nuestros. Son, me atrevo a decir, enemigos encubiertos. La verdad, cualquiera que acabara de conocer al Motas en sus buenas épocas, sentiría admiración o hasta un poco de envidia. Yo, que ya lo conozco, siento lástima por él. 

Lástima de sus fatuos intentos por divertir, lástima por sus vanos esfuerzos por ser el centro de atención (llegó incluso a tirarse al piso y colgarse de las faldas de una profesora suplicando atención...delante de toda la clase) lástima por su complejo de inferioridad que lo llevaba a rebajar, humillar e insultar a los demás para sentirse un poco menos mal consigo mismo; lástima de su envidia sin límites; lástima de su baja autoestima que lo llevaba a consumirse en el vicio mientras intentaba convencernos a los demás de que él era mejor que todos juntos y lástima de cómo no tenía amigos por no ser capaz de ser un amigo.  

Gracias por leerme, espero que este post les haya gustado y se hayan entretenido con él y, si tienen un "amigo" como El Motas, espero que esto les dé ánimos, no sólo para no sentirse mal por lo que él haga o diga, sino también para botarlo. Recuerden: Lo que no sirve, mejor que no estorbe. Por ahora, los dejo con el video de una canción totalmente dedicada al Motas. Esperen más posts y que descansen y tengan dulces sueños eróticos.