miércoles, 10 de agosto de 2011

PREMIOS DE CONSOLACIÓN


Constituyen un símbolo y un triste recordatorio de las veces en que no conseguimos lo que queríamos, de nuestras batallas perdidas, de nuestras victorias pírricas, de nuestras fallas y nuestras limitaciones, de nuestros garrafales errores; esos con los que debemos vivir el resto de nuestras vidas.

Cuando los recibimos, sentimos que nos dicen: "Pobrecito...ya que no pudo más, ya que no puede aspirar a más, ya que no se merece tanto...reciba esto, que no es la gran cosa, para que no se sienta tan mal...o al menos para que no se vaya con las manos vacías" Y la verdad uno no sabe que es peor: si quedarse con las manos vacías..o recibir el premio de consolación.

Es humillante y deshonroso recibirlos...pero es aún peor ser uno de ellos.

Normalmente, cuando nos hablan de premios de consolación, pensamos en trofeitos de quinta categoría que se entregan a los concursantes que no ganaron (por muy cerca que estuvieran) en concursos o competencias académicas o deportivas...pero también se entregan en el mundo profesional, laboral y...si, también en el mundo personal y sentimental; en nuestras relaciones interpersonales.

En muchos de estos casos la situación es obviamente bastante complicada porque entonces los premios de consolación adoptan una forma humana. Con sentimientos. Todo esto, de la misma forma, propicia algunas situaciones igualmente complicadas.

Es así como, en función de este mismo concepto de los premios de consolación, se puede clasificar a las personas en varios tipos: están los que tienen complejo de premio de consolación, los que sienten que sólo reciben premios de consolación y los que definitivamente son un premio de consolación...pero lo ignoran y más bien piensan que son el premio mayor. Como lo he dicho antes tras definir otras clasificaciones, cada quien sabrá a que tipo pertenece...o a que tipo pertenecen las diferentes personas que conoce.

Eventualmente todos y cada uno de nosotros, de una forma u otra, resultamos teniendo una experiencia cercana, muy, pero muy cercana con los premios de consolación. En el mejor de los casos, sólo oímos hablar de ellos, tristes y lamentables historias que todos escuchamos, por lo general los recibimos y en el peor de los casos, somos uno de ellos.

Diría yo, por mi experiencia propia y personal que estos se reciben, sobre todo y con mayor frecuencia, en el terreno amoroso: es bastante usual que uno se trague de alguien, hombre o mujer y que esta persona, por las razones que fuera, nos resulte inaccesible o de plano no nos corresponda; lo que ocurre es que justo y casualmente por la misma época en que nos ocurre eso, nos sale algún pretendiente y al final, también es común que por razones diversas como el despecho, la soledad, la falta de oficio y, sobre todo, la baja autoestima, resultamos dándole una oportunidad a esa persona en vista de que la que realmente queríamos no nos paró bolas. Así, nos hacemos a un premio de consolación que, como tal, pasa por nuestras vidas sin pena ni gloria...y a veces con más pena que gloria. Cuando el amor, la atracción, el respeto y el cariño no son mutuos la relación, más temprano que tarde, se va a pique y cae estrepitosamente. Es así como todos pierden.

Y en no pocas ocasiones, las cosas son aún peor: muchas veces (sea por una artimaña para amarrar a la persona o por descache de esa misma persona que recibió su premio) resultan metiendo las patas y formando una familia muy infeliz.

Pero...¿y los premios de consolación? ¿Qué piensan ellos? ¿Sabrán que son premios de consolación, lo ignoran por completo o lo saben pero prefieren no reconocerlo? Por lo que he leído y escuchado, he llegado a la conclusión de que la piedra angular de esta, al igual que muchas otras situaciones conflictivas de nuestra vida personal, es la falta de confianza en nosotros mismos, nuestras inseguridades, nuestra baja autoestima. Invariablemente, la imagen y la opinión que tenemos de nosotros mismos, lo mucho o poco que consideramos que valemos y el balance de nuestras cualidades y defectos se verá reflejado en la imagen y la opinión que los demás tengan de nosotros mismos. De acuerdo con esto, al menos yo concluyo que las personas que son premios de consolación son las primeras en considerarse como tales y, con base en esta misma, desempeñan ese papel en todos los aspectos de su vida, pero principalmente, en el aspecto personal y sentimental.

Si, ya sé...suena a puro discurso de motivador o de libro de superación personal pero ¿la verdad? muchas veces esos motivadores y esos libros aciertan en muchas cosas; sobre todo porque basan sus teorías en la ley de la atracción, una ley metafísica que, al igual que cualquier ley física, se cumple a cabalidad. Yo mismo puedo dar fe de eso. Pero bueno, me he desviado un poco del tema.

Lo que quiero decir es que está en nosotros mismos y en nuestra autoestima y en la confianza que tengamos en nuestras potencialidades tanto el recibir como el ser un premio de consolación. Es normal que sintamos rabia, impotencia, hastío y desesperación cuando tomamos conciencia de que lo que tenemos en nuestras vidas (el trabajo que tenemos, la carrera que resultamos haciendo, la persona que está a nuestro lado y la vida misma que tenemos) están a diez mil millones de años luz de distancia de lo que nosotros realmente queríamos. Y lo mismo sentiríamos al descubrir que nosotros no satisfacemos a la persona a la que queremos, o incluso nuestro jefe, nuestros compañeros o nuestros vecinos. En otras palabras, que no somos de los que llenamos expectativas...pero es nuestra responsabilidad cambiar esa situación.

No basta con luchar por lo que real y verdaderamente queremos; hay que confiar en que lo conseguiremos; confiar en que somos el tipo de personas que consigue lo que quiere y lo que se propone, confiar en que nos lo merecemos, confiar en que tenemos todas las armas y herramientas para lograrlo y confiar en nuestro valor. Y si somos o creemos ser un premio de consolación creo que no estaría de más darnos cuenta de lo mucho que nos criticamos y nos juzgamos; de lo duro que nos damos cuando cometemos errores...y dejar de hacerlo. Empezar a ver lo bueno que hay en nosotros, nuestras cualidades, nuestras virtudes, lo que hacemos bien y, sobre todo, empezar a conocernos y a descubrirnos día tras día.

Esa es la forma más segura de pasar de ser un premio de consolación a un premio mayor. Bueno, eso y ser realistas, al menos en el caso de quienes se creen el premio mayor cuando en realidad son un premio de consolación; es necesario que tomen conciencia de que hay cosas para cambiar y mejorar puesto que tan inútil es ser nuestro propio y único fan como ser nuestro principal detractor.

Gracias por leerme, espero que el post haya sido de su agrado y también que les haya sido de ayuda. Síganme visitando y esperen más posts. Un saludo, se cuidan y los dejo con una canción que dedica algún premio de consolación a quien sabiamente se rehúsa a recibirlo.

  

sábado, 6 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA


¡ADVERTENCIA!: Si bien las situaciones acá descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido cambiados para proteger su identidad. Se recomienda discreción.

Durante mi lapso de inactividad un evento muy importante tuvo lugar en la vida del Sardino. No, no fue EL EVENTO...aunque casi; al menos esa era la idea que él tenía en mente cuando decidió ir.

Ya desde hacía varios días me lo había dicho: había visto el anuncio en Facebook e iba a ir: La Marcha por el Orgullo Gay. A decir verdad, una de las cosas que tenemos en común El Sardino y yo es que no somos muy amigos del activismo LGBT. Nada de marchas, ni de emblemas, ni de comités, ni grupos, ni manifestaciones, ni reuniones...nada de nada. Pero El Sardino quería ir por varias razones: en parte por ver y conocer cómo era que funcionaba la cosa y en parte en plan de levante. Hasta cierto punto, cumplió con ambos cometidos.

Según sus propias palabras, la cosa ocurrió así: salió de su casa en medio de un hermoso día de verano, cogió el Transmilenio hasta la estación de Profamilia, se bajó y caminó hasta llegar al Museo Nacional. Ya desde hacia varias cuadras se sentía el jolgorio: era la manifestación, en ascuas por poner la marcha en movimiento. Había de todo: transexuales, travestis, gente con pitos y pancartas lanzando arengas en pro de la igualdad, disfrazados y de civiles, grupos grandes y grupos pequeños, chicos con sus novios, chicas con sus novias, vendedores ambulantes, espectadores curiosos desde las aceras, las puertas y las escalinatas del Museo, reporteros y camarógrafos de Caracol y RCN. En pocas palabras, todo un espectáculo ¿El problema? El Sardino estaba solo; se había puesto cita con unos amigos suyos...pero había llegado demasiado tarde. Seguramente ya se habían ido.

No obstante, eso no lo detuvo, ni lo desanimó. Se quedaría a ver la marcha y ¿quien sabe? de pronto pasaría algo...conocería a alguien. Estuvo parado en diferentes puntos, observando, atisbando...pero no sucedía nada. Empezaba a impacientarse. Entre la muchedumbre, había un man semidesnudo, sólo llevaba puesta una reveladora indumentaria sadomasoquista que incluía botas y antifaz y estaba tomándose foto con todo aquel que quisiera posar a su lado. De inmediato, dada su sensual indumentaria, captó la atención del Sardino.

Entonces, no muy seguro de lo que iba a hacer, bajó e intentó acercarse al man...pero cada vez que lo hacía, algo pasaba (generalmente era que alguien se le adelantaba para tomarse la foto) y no podía. Hasta que al fin pudo: se le acercó, tímidamente le pidió que si posaban juntos y el man accedió: se fotografió con el man...eso si, temblando de los nervios. Incluso el man lo tranquilizó diciéndole: "No tiembles que no te voy a hacer nada" "Ah, no-contestó El Sardino- es la emoción de venir por primera vez a una marcha de estas" Entonces empezó a hablar con un amigo del man que estaba junto a ellos: el man le preguntó al Sardino que cómo le había parecido hasta ahora y él le dijo que un poco lenta. Él le dijo que apenas llegaran las carrozas, arrancaban. Y ahí terminó la conversación; en silencio, cada quien siguió su camino.

El tiempo seguía pasando y El Sardino seguía solo. Intentó abordar a algunas personas...pero sin resultados. Con todo, se rehusaba a retirarse, pero ya estaba muy cansado así que se sentó en el murito que rodea el Museo Nacional. Entonces lo vio: sentado junto a él, estaba un muchacho muy atractivo...que además parecía estar solo. Entonces esgrimió su frase de combate: "¿Y...usted vino solo a la marcha?" Y esta vez, acertó: el chico se había puesto cita con su novio...pero por cuarta vez, lo había dejado metido, asi que le dijo al Sardino: "Pero bueno: yo estoy solo, tu estas solo...vámonos juntos" Listo. Problema resuelto. El Sardino al fin había encontrado con quien por lo menos estar en la marcha. Se pararon y se fueron por la séptima.

Perfil del prospecto: lo llamaremos El Pistolero de 17 años bastante vividos, con un novio bastante descuidado, indiferente y poco interesado en él y...bueno, El Sardino me pidió que me limitara a dar esos datos solamente. Se fueron conociendo poco a poco, se contaron cosas de sus vidas, de sus intereses, de sus gustos, sus experiencias antiguas y recientes y bueno...después de mucho andar regresaron al punto de partida. Se sentaron en las bancas del planetario y El Pistolero hizo la pregunta ganadora: "¿Quieres que nos besemos?" Y obviamente El Sardino accedió aún sabiendo que El Pistolero tenía novio y, por lo tanto, se estaba prestando para ponerle los cachos. Pero en fin...besar no es pecado - o al menos eso piensa El Sardino - y hacía mucho no besaba a alguien. No se pudo quejar: El Pistolero besaba bien...aunque le faltaba.

Con todo y eso, se besaron otras tres veces y El Pistolero le prometió al Sardino que iba a hablar con su novio, le iba a decir que cortaban y, acto seguido, intentaría tener algo con él. Luego de eso, la conversación tomó rumbos más privados y personales, por lo que El Sardino me pidió omitir esa parte de la historia. Sólo dire que habían ganado bastante confianza: iban cogidos de la mano, se rodeaban la cintura con el brazo, se daban piquitos en el cuello...en fin, un milagro. Un verdadero y auténtico milagro en la vida del Sardino: ¡AL FIN TENIA NOVIO! Y no solamente eso: era un novio lindo y jovencito, como le gustan a él.

Pobre Sardino: ojalá después de eso haya aprendido a no cantar victoria taaaan rápido.

El Pistolero le dio pistas desde ese momento: ya no se dejaba abrazar, estaba más esquivo, más serio...en fin: se estaba arrepintiendo de haberle puesto los cachos al novio. Si, lo tenía harto...pero lo mínimo era hablar con él antes de liarse con otro man. Y de todos modos, ya estaba hecho...y El Sardino se resistía a soltarlo; seguía aferrándose al ímprobo milagro de su primer novio.

Resultaron inmersos en tremenda comparsa por la séptima, en dirección a la Plaza de Bolívar: saltimbanquis, bailarines, los susodichos travestis y transexuales que le daban el toque exótico a la marcha, gente con pitos y vuvuzelas, orquestas ambulantes tocando hits de veranos olvidados, gente vitoreando desde los balcones y las ventanas de los edificios, confeti, serpentinas y trocitos de papel plateado...la gente bailaba y cantaba, embriagada por el orgullo gay y El Sardino...bueno, él no es de esos planes, es más bien tímido y retraído; se cohíbe con facilidad. Entonces sólo caminaba junto al Pistolero que si danzaba al ritmo de la orquesta.

Ya se hacía evidente que ellos no pegaban mucho: al Pistolero le gustan los manes desinhibidos, lanzados, audaces, incluso desaforados y El Sardino, pues no es que no sea esas cosas: lo es...pero a ratos y con poquita gente.

Al final de la tarde (aunque no de la marcha) mientras el sol se ocultaba brillando en tonos de rosa y de oro, El Sardino y El Pistolero se devolvieron, cogieron el Transmilenio y después de dar vueltas por el Norte de la ciudad, se despidieron con una promesa: El Pistolero hablaría con su novio y le terminaría, después....El Sardino entraría en escena con toda. No cabía en su dicha: Al fin, al fin, sucedería lo tan ansiado...él así lo creía con todo y que El Pistolero nunca le mintió: él era patológicamente incapaz de ser fiel en una relación (cosa que El Sardino notó de inmediato) y además, le dijo que, para su primera vez, El Sardino merecía estar con alguien que se tomara las cosas más en serio. Aún así, El Sardino se aferraba al Pistolero como si fuera el último hombre en la tierra.

Quedaron en que él le daba una respuesta el viernes (la marcha fue un domingo) No obstante la respuesta fue como una flecha: rápida e hiriente.

Fue al día siguiente (lunes festivo) ya le había mandado la solicitud de amistad por Facebook y El Sardino obviamente se la aceptó. Entonces se lo encontró en el chat y El Pistolero, entonces, hizo honor al apodo que le puse porque se lo disparó sin anestesia: la noche anterior no sólo se encontró con su novio...sino que también lo hicieron y "ya encontrarás a alguien para ti...te lo prometo" Osea: viendo un chispero. Aunque pudo ser peor. Fue así como El Pistolero no pasó de ser un simple levante de verano o...¿fue El Sardino? Como sea, el orden de los factores no altera el producto.

Días después, se reencontraron en el chat: resultó ser que para sorpresa de pocos, El Pistolero le terminó al novio y ahora iba a pedir cacao...lo curioso es que no lo pedía para él sino para el novio. Nunca llegué (ni quiero llegar) a ver a ese especímen, pero según El Sardino era "un man más feo que pegarle un tiro a la mamá el día de la madre" El Pistolero le insistió: que dale una oportunidad, no seas así, tomate el trabajo de conocerlo...no valió nada: El Sardino fue inflexible: NO y no insista. Al poco tiempo, vio como se cuadraba con un reggetonero, una lámpara con todas las letras, según él mismo me dijo en la misma conversación.

No es porque sea uno de mis mejores amigos...pero preferir a unos manes así en lugar del Sardino, no hablaba para nada bien del Pistolero. Desde entonces, se tienen en el Facebook, claro, pero no se hablan. Creo que a ninguno de los dos les hace falta.

¿Conclusiones? Con estas referencias no sé si me dan ganas o miedo de ir a una de esas marchas pero bueno: la vida nos dará muchas sorpresas...pero no tantas ni tan desconcertantes como las que se da uno mismo. De pronto resulto yendo el año entrante...y si es así, les contaré como me fue...espero eso si, que me vaya mejor que al Sardino.

Gracias por leerme, espero que este post haya sido de su agrado y, por supuesto, que me sigan visitando. Envío un caluroso saludo a todos mis lectores y les deseo un Feliz Resto de Fin de Semana.



    

domingo, 31 de julio de 2011

EL RETORNO


Razones, todos necesitamos razones. Y explicaciones, saber y conocer las causas de todo lo que ocurre; el origen de todo lo que conocemos. Entender lo que ocurre en nuestras vidas, a nuestro alrededor o la conducta de nuestros semejantes; el hombre es por naturaleza un ser curioso y desde siempre ha tenido la imperiosa necesidad de comprender el funcionamiento del mundo que lo rodea y la vida que vive. Lo que muchas veces ocurre, es que no hay explicación o razón de peso para muchas cosas que, sin embargo...son, suceden, pasan y no una sino muchas veces.

En otros casos, aún cuando hay razones o explicaciones para algún hecho o evento sucede que estas no son para nada satisfactorias. Eso es algo que se ha constituido en una constante en mi vida: pasan cosas totalmente fuera de lo común, tengo reacciones, tomo decisiones y hago cosas en contra de toda lógica y no son pocos quienes me consideran algo excéntrico y curioso. En fin, no me puedo quejar: en mi vida faltarán muchas cosas pero es una buena vida. Ella sigue su rumbo y yo la sigo aun cuando no lo comprenda muy bien. De hecho, en muchas ocasiones ni yo mismo me comprendo.

Aunque esta no es una de esas ocasiones.

Por un tiempo abandoné este blog después de que me hicieran caer en cuenta de que las entradas eran algo largas...o bueno, tal vez demasiado largas. Inútil argüir que eso no me afectó: si lo hizo, con todo y que la solución es bastante simple: hacer entradas más cortas, ser más conciso, ir al grano. No sé si pueda hacerlo pero bueno...El caso es que pase un buen tiempo alejado del blog, un tiempo lo suficientemente largo como para que pasaran muchas cosas que espero ir contándoles gradualmente, una a una. Por ahora, me limitaré a contarles una sola de ellas, de vital importancia.

Para los que ya se leyeron (¿)AMIGOS(?):LA CORNUTTA Y EL VIVIDOR (para los que no, se las recomiendo) pero no leyeron el comentario hecho hace unos días les informo que ese comentario fue el estímulo y aliciente para regresar al ruedo. El saber que esa historia y mis reflexiones respecto a la misma llegaron a tocar y afectar de esa manera al autor del comentario, me impulsó y me indujo a regresar, a retornar. Esta persona evidentemente pretendía herirme, lastimar mi ego con sus epítetos tan poco halagadores pero, como bien sé que ocurre en muchas ocasiones, el tiro le salió por la culata. Sus palabras me han hecho volver, retomar y continuar, por más que su propósito fuera amedrentarme o desalentarme.

Es por eso que he regresado, tal vez no para publicar una entrada diaria sagradamente, como hacia en otrora, tampoco sé si la extensión variará aunque si sé que los temas seguirán siendo los mismos que tenía planeados desde un principio. Tal vez cree nuevas secciones y publique reflexiones sobre nuevos temas. El hecho de escribir en un blog abre muchas perspectivas y ofrece un amplio abanico de posibilidades; no es indispensable "casarse" con algún tema o aspecto en particular y creo que esa es una de las cosas que mas me han gustado de llevar El Diario de Un Observador: la libertad que tengo para escribir lo que quiera, como quiera, cuando quiera y para todo el mundo...como quería.

Espero seguir al frente por mucho más tiempo y con tanta dedicación y constancia como me sea posible si Dios me lo permite. A todos ustedes que me han leido - incluso durante ese largo lapso de inactividad - sin importar de que país, continente, raza, sexo, edad o condición social, una vez más, les doy las gracias; quiero que sepan que ustedes son el motor de este blog y que si escribo, es porque también ustedes me leen. Me debo a ustedes así como en un futuro muy cercano me deberé a quienes lean mis cuentos y novelas.

Bueno, por ahora creo que ese es todo mi discurso de regreso, como lo dijera antes: si, habrán más posts, espérenlos. Por ahora me despido y les dejo una hermosa canción de Soledad Bravo, un joropo:

Y de ñapa oootro joropo de Aterciopelados:
Un saludo, feliz inicio de semana y espero que estén felices por mi regreso y que me sigan leyendo igual o más que antes.

viernes, 17 de junio de 2011

BALDES DE AGUA FRÍA


Es inevitable hacerlo de vez en cuando: volar, volar muy muy alto...tal vez más allá de donde debemos y podemos. En esos casos, es necesario aterrizar o, en su defecto, que alguien nos aterrice, nos plante los pies en la tierra de nuevo y nos haga abrir los ojos a la realidad, el problema...es que ese aterrizaje, por sano y necesario que sea, también puede ser muy doloroso.

Digo esto, a propósito de un personaje que ya es frecuente en las entradas de este blog: El Sardino, el sufrido y atribulado Sardino. Como muchos de mis lectores frecuentes se han podido dar cuenta, él no ha sido muy afortunado en lo que respecta al amor...y ahora está, casi que de levantar con cuchara.

Él, hasta hace muy poco, estaba muy emocionado con la idea de jugar sus últimas cartas con El Flaco. Estaba lleno de esperanzas, de añoranzas, de optimismo...y alguien le hizo el (¿)favor(?) de aterrizarlo, de coger y decirle: no, parce, eso no va para ningún lado. Y lo más triste, es que se lo dijo precisamente porque El Sardino le pidió consejo al respecto; un consejo que, además, no necesitaba (al menos eso digo yo que lo vi tan decidido a hacer...lo que sea que fuera a hacer).

El susodicho consejo se lo dio un amigo de él que yo no conozco: El Cuentero y él, después de escuchar su larga historia, le hizo ver que El Flaco nunca lo correspondió que lo mejor, en su humilde opinión, era cerrar esa etapa.

Obviamente, eso es algo duro, difícil de asimilar y de aceptar y más conociendo al Sardino. Para él, enfrentarse ante lo evidente y aparentemente inevitable, era enfrentarse a lo mismo de siempre; al menos hasta ahora: no obtener lo que quiere en asuntos del corazón, no ser correspondido, hacerse falsas esperanzas para luego, estrellarse estrepitosamente.

Y eso, eso no es lo peor: lo peor es el efecto que eso tiene sobre el temperamento del Sardino: cuando se siente frustrado y solo, se avinagra terriblemente. Se vuelve rudo, cruel, malgeniado, cerrado...es tenaz, pero se le pasa. Cuando se pone así, es mejor dejarlo quieto y casi que poner un cartel en su puerta que diga "CUIDADO CON LA FIERA" pero yo lo comprendo (para eso son los amigos) y todos tenemos derecho a sentir lo que sea que sintamos y a expresarlo abiertamente. Es algo absolutamente respetable.

Por otra parte, y en cualquier caso, hay muchos peces en el mar, insisto (aunque por peces no me refiero al Galán, obviamente, eso fue un completo FIASCO) en otrora, en su primera juventud, El Sardino sufrió por otro man y creyó que ese era el hombre de su vida y que después de él...nada ni nadie. Y ahora está igual pero por otro man, El Flaco. Y ni que decir del Grillo y yo...y sin embargo, las heridas se cierran, uno sigue adelante y conoce a mas gente.

Pero de todos modos, ese estado es muy difícil de sobrellevar, no sólo para El Flaco sino para todo el mundo en general y no sólo en asuntos del corazón sino en general en cualquier cosa en la que hayamos puesto nuestras esperanzas y nuestro esfuerzo y que, al final, no resulta.

Frustración, desaliento, decepción y, en no pocas ocasiones, desesperación....estamos súper emocionados con eso, estamos seguros de que todo saldrá sino como lo esperamos y planeamos, aún mejor. Pero entonces...¡puff! Nos cae un baldado de agua fría que nos despierta, o aterrizamos estrepitosamente (de emergencia y de un dolorosísimo tramacazo con su consecuente madrazo) y vemos como nuestros planes, nuestro sueños, nuestros proyectos se hacen humo, o se van por el sifón, según cual sea la imagen que cada quien prefiera. Todo se nos oscurece y uno cree que no encontrará nunca la salida. Que es el fin.

Y claro: entiendo reacciones como la del Sardino, eso da mucha piedra...pero por ahí dicen que el esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento no deliberado, obtienen su justa recompensa. Tarde o temprano y con creces.

El caso es que el panorama puede ser desalentador y el camino lleno de rocas filudas y sin embargo, hay que seguir adelante y tener fe y confianza en que, si, por más negro y frío que sea el día de hoy, el mañana se nos presentará mucho más prometedor. Aún no sé si el bache emocional (o chiripiorca) del Sardino se prolongará tanto como para que decida desistir de jugar esas cartas con su adorado Flaco. La verdad, una vez dije que entre hacer y no hacer...siempre es mejor hacer, pero desde entonces hasta ahora, han pasado tantas cosas que ya no sé que tan cierto sea eso. Sólo espero que las cosas se den de la mejor manera posible para El Sardino, ahora que ya va siendo hora de que la suerte en el amor POR FIN le sonría.

Gracias por leerme, los invito a que voten en la nueva encuesta de calidad del blog con el fin de mejorar la calidad del servicio y espero me sigan visitando. Un saludo, se cuidan y los dejo con esta canción.

jueves, 16 de junio de 2011

¡YA BASTA!


Es realmente triste y frustrante que, sabiendo que estamos en el siglo XXI, una época en la que se supone que se han erradicado muchos de los prejuicios y las ideas infundadas; en que la ignorancia le abre paso a la tolerancia y en la que hay un verdadero respeto por las diferencias y los derechos individuales, de pronto, sin previo aviso...uno se acuerda de que vive en un país como Colombia, donde todavía hay muuuucho que aprender.

Esto, más que cualquier otra cosa, lo escribo en primera persona. A modo muy personal y muy mío. Hablo de algo que he vivido y de lo que he sido blanco durante toda mi vida, desde que era apenas un niño: la homofobia.

Creo que sólo refiriéndome a las burlas y atropellos de las que fui objeto en el colegio por mi condición y orientación sexual se me puede ir todo el post. Así que no me voy a poner a hablarles de eso, sino de lo que he visto y presenciado desde que salí del colegio hasta la actualidad.

Lastimosamente, como dice un eslogan muy popular, la homosexualidad no es una enfermedad, pero la homofobia si. Y el problema no es solamente que sea une enfermedad sino que, lo crean o no, según lo veo ha adquirido dimensiones de epidemia y, al parecer, a las personas que la sufren poco y nada les importa el rechazo y la discriminación de la que, a su vez, son objeto con toda justicia ya que, afortunadamente, siempre hay gente de mentalidad amplia, respetuosa de las diferencias y realmente ubicada en el siglo XXI quienes, ante un acto o comentario homofobico (así como racista o xenofóbico) expresan su rechazo e incluso su lástima ante tanta ignorancia. Pero con todo y eso, la homofobia no está ni remotamente cerca de ser erradicada del todo.

No me refiero solamente a regiones atascadas en la Edad Media y gobernadas por principios sociales y religiosos retrógrados y absolutamente obsoletos como el Sur de los Estados Unidos (no en vano conocido como "El Cinturón Bíblico") el Norte de África o el Medio Oriente (donde se castiga con la pena de muerte por lapidación) sino a cualquier parte que encaje en el tristemente celebre concepto de Tercer Mundo, como Latinoamérica. Es triste, pero cierto: de poco o nada sirve que se haya legalizado el matrimonio gay en países como Argentina y México (en este último caso lo es sólo en la capital, es decir, el Distrito Federal) Eso, por muy loable que sea y por más que signifique un gran avance, no basta para que ideas estrechas y retorcidas sobre lo que es ser "todo un varón" y que han sido inculcadas de generación en generación, de repente den marcha atrás y se extingan para siempre.

Es cierto que ya no hay taaanta homofobia ni tanta intolerancia como antes...pero insisto, en Latinoamérica (al igual que en España, donde el matrimonio gay también se legalizó hace poco) todavía queda mucho camino por recorrer.

Se preguntarás, y no sin razón, ¿a qué se debe toda esta disertación? Pues les diré: hace unos días, ojeando todas las cosas, estados, enlaces y videos que han publicado mis amigos en el Facebook, me encontré con que un amigo mío, también homosexual, publicó un enlace; un enlace de un derecho de petición en contra de la emisora La Cariñosa de RCN, a causa de una nota bastante escueta, irrespetuosa y vulgar en la cual, dicho sea de paso, se evidencia la mediocridad y la falta de cultura de estos "comunicadores". La nota, informaba sobre el plantón de varios miembros de la comunidad LGBT frente al edificio de una aseguradora en señal de protesta por la negativa de ésta a reconocer el derecho a la pensión a la que Arturo San Juan tenía derecho tras la muerte de su pareja, el Edil Juan Sebastián Romero Leal...pero el punto, el problema es el lenguaje y los epítetos utilizados por los susodichos pseudo-periodistas, para no extenderme más, acá les dejo el enlace de la nota:  

Derecho de Petición

¿Qué es lo que uno piensa después de leer algo como esto? Asco, vergüenza ajena, indignación...pero ante todo, uno se pone a pensar, se hace preguntas como...¿esto es el periodismo en Colombia? ¿esto es todo lo que hemos avanzado en materia de derechos individuales? ¿esto es todo lo que ha madurado la sociedad colombiana? Lo más triste es que estos individuos de La Cariñosa (el nombre lo dice todo) no son los únicos personajes que ven a los homosexuales como unas "locas": en cualquier sitio o grupo social se puede ver la misma discriminación, los mismos términos peyorativos y el mismo trato despectivo...y eso por no hablar de la postura de la aseguradora que se niega a reconocerle sus derechos a un ciudadano colombiano simplemente por ser gay y por ende, su cónyuge no sea una mujer sino un hombre, en un atropello que constituye la más vergonzosa y deplorable demostración de intolerancia, irrespeto, discriminación y un evidente desconocimiento de la ley.

No niego que también hay aceptación, respeto y tolerancia. Yo mismo puedo dar fe de eso, no sólo por mis lectores, sino también por mi familia y buenos amigos que me han aceptado tal y como soy desde un principio, sin ningún tipo de miramientos ni diferencias. Pero la verdad, manifestaciones como la de esta emisora (que podrá ser muy de RCN pero parecer ser, a juzgar por esta nota, una vulgar emisora de tres pesos) me parecen aberrantes e indignantes y creo que merecen toda la repulsa y las voces de protesta que contra ellas se puedan lanzar.

Honestamente, siempre he sido y me he considerado un gay digamos...atípico, independiente, parco, casi antisocial por lo menos en lo que respecta a la comunidad LGBT en todo su amplio conjunto. Siempre he creído que yo, como cualquier otra persona, merezco ser reconocido por QUIEN soy antes que por lo QUE soy y, por lo mismo, hechos como la negativa a otorgarle la pensión y otros derechos a los homosexuales me parecen absurdos y no por el simple hecho de ser también homosexual, sino por la simple razón de que, nos acostemos con quien nos acostemos, todos pagamos impuestos, todos pagamos por lo que compramos, todos pagamos la misma gasolina, todos pagamos lo que consumimos en servicios, todos le aportamos al estado y a la sociedad...¿no es justo entonces gozar de los mismos derechos, por igual? por eso, pese a ser homosexual, siempre me he considerado desligado de la comunidad LGBT y no obstante, en esto como en otras cosas, la apoyo en un 100%

Reanudando, hoy desde este blog, mi espacio personal, alzo mi voz de protesta y hago un llamado, una invitación a todos mis lectores a manifestarse en contra de esta emisora y de cualquier otro medio o publicación que, de una forma u otra, atente contra nosotros, los homosexuales. Muchos de ustedes, seguramente son heteros, pero...¿quien no tiene un buen amigo gay? ¿un hijo gay? ¿un primo gay? ¿un hermano gay? o, ¿por que no? hasta un padre gay ¿qué pensarían o sentirían si ellos fueran discriminados de esta forma?. Cualquier forma de discriminación, pienso yo, afecta y daña a toda la sociedad en su conjunto y este caso no es la excepción. Si, el camino es largo, pero si no empezamos, condenando este tipo de atropellos, no llegaremos nunca. La solución a muchos de los problemas del mundo, del país y la sociedad, está en cada uno de nosotros. Es nuestra decisión hacer de este mundo un lugar realmente mejor y empezar a vivir realmente en el siglo XXI, independientemente de cuál sea el país en el que vivamos.

Gracias por leerme. Espero el post les haya gustado y los haya motivado e inspirado ya superé las 1.600 entradas (¡yeah!) Pero pues no está de más invitarlos a que me sigan visitando y que recomienden el blog entre sus amigos. Un saludo y los dejo con un video sobre el aporte de grandes personalidades gays a la humanidad.

Y uno musical, también...





    

lunes, 13 de junio de 2011

TEORÍA DEL DESPECHO


En el fondo, en un nivel subconsciente (aunque no del todo inconsciente) creo que he escogido este tema porque  sé, de primera mano, que en estos momentos El Galán, alguien a quien yo conozco sólo de referencia, está pasando por este terrible estado y la persona que lo causó, es decir El Sardino, a su vez, ha pasado por ese mismo estado. Creo que esta, como muchas otras cosas de las que se han hablado en este blog, es algo que nos atañe a todos por igual, independientemente de nuestra edad, estrato, raza, sexo, credo, opinión política etc. De igual manera, creo que todos nos podemos preciar tanto de haberlo causado, como de haberlo experimentado.

Tiene muchos nombres; nombres poéticos (mal de amores), nombres castizos (tuza) e incluso términos psico-chibchombianos (guayabo emocional) Todos, sin embargo, lo conocemos como el despecho, un sentimiento que incluso, ha llegado a impulsar todo un sector de la industria musical y disográfica: Dario Gómez es conocido como "El Rey del Despecho", Gali Galiano no se le queda atrás y ni que decir de la bachata, la nueva voz del despecho con Aventura a la cabeza.

¿Y qué es el despecho, a fin de cuentas? Bueno, todos tienen su propia definición, sin embargo, en términos generales se puede dar una definición universal: el conjunto de sentimientos de pesar, dolor y tristeza que se experimentan al perder al objeto de nuestro afecto o en su defecto, al no ser correspondidos. En la gran mayoría de los casos, está involucrada una tercera persona por lo que no es raro que hayan cachos de por medio y por ende, también es usual que hayan deseos de venganza, deseos estos que, dicho sea de paso, se expresan a través de comentarios punzantes y ponzoñosos por parte del despechado.

Casos e historias de despechados hay por montones y con una cantidad infinita de variantes y agravantes, aunque también con varias cosas en común: la víctima empieza por idealizar hasta los límites de lo inverosímil a la misma persona que está a punto de romperle el corazón; poco importa que estén o no involucrados en una relación; después, ocurre: la persona en cuestión le rompe el corazón a la desprevenida víctima, la decepciona y de paso, de ñapa, arrasa con la imagen de prístina perfección que la víctima tenía de él y claro: el totazo es violento. Y no sólo porque nadie sea perfecto y muy pocos seres humanos logremos estar a la altura de las expectativas ajenas (a duras penas de las propias); sino también porque la víctima generalmente comete un único, garrafal y mortal error: enamorarse de un desgraciado o una maldita (según el género y la orientación sexual)

Sé muy bien que en la gran mayoría de los casos la víctima solita se monta la película romántica sin que haya ningún fundamento o respaldo por parte de la realidad empírica: se enamoran de personas felizmente casadas o cuadradas con otra/otro, de lesbianas y homosexuales que por obvias razones no pueden corresponderlas o de personas que o bien no sienten nada por la víctima o bien no les interesa siquiera intentar nada con nadie...pero no son pocas las personas que o ilusionan a la víctima estando enoviadas o casadas con otra persona; o de buenas a primeras, teniendo una relación estable con la víctima, la/lo abandonan por alguien más; a veces, alguien que acabó de aparecer en el panorama...muchas veces ni siquiera abandonan a la víctima, sino que ella, dolorosa y humillantemente, debe recopilar una a una las pistas que la llevaran a palpar la cornamenta en su cabeza. O ni siquiera tienen que seguir ninguna pista: un buen día, la realidad las atropellará como una tractomula sin frenos: lo descubrirán de sopetón y de la peor manera posible.

El punto, mi terrible punto, es que las circunstancias que rodean la situación por la que nos sentimos despechados son muchas, pero la causa, en la mayoría de los casos, es una sola: enamorarnos de la persona equivocada y que de ñapa, de obsequio, la persona resulte ser una lacra a la que le importa cinco nuestros sentimientos o si sufrimos o nos deprimimos o prácticamente sacrificamos nuestra vida por él/ella...a cambio de nada. O peor aún, a cambio de desprecio y desplantes de su parte (yo no creo que peor sea nada)

Pero bueno, creo que ya he dicho suficiente de las causas y el origen del despecho. Ahora voy a hablar del despecho en si mismo.

Al menos desde mi punto de vista personal, el despecho se caracteriza por tener un alto componente de depresión (e incluso de tendencias suicidas y autodestructivas y, en no pocas ocasiones, criminales: prácticamente todos los crímenes pasionales se cometen por despecho, lo que sustenta a pasquines tan ramplones y mediocres como El Espacio) Como casi todos lo han notado, hay muchas formas de expresar el dolor y la tristeza propios de la depresión y es esta misma variedad de formas de expresar estos sentimientos la que determina las distintas clases de despechados: la forma más común es encerrarse en uno mismo, la cual define el primer tipo de despechado: El Despechado Tortuga, es aquel que se niega a cualquier contacto con otras personas, a salir de la casa, a organizar su entorno, a afeitarse, a bañarse, a siquiera levantarse de la cama y, en general, a hacer el más mínimo esfuerzo por vivir o, más bien, por sobrevivir. Este tipo de despechado sólo quiero morir...y PRONTO.

Otra forma no tan común es adoptar un comportamiento diametralmente opuesto: es salir a demostrarle al mundo algo que todos, empezando por uno mismo, sabemos que no es verdad: que estamos bien. Esta forma de expresar nuestro dolor define al Despechado Rumbero, ese que se queda un buen tiempo atascado en la fase de la negación: el Despechado Rumbero sale de rumba todos los viernes y sábado, de punta en blanco, dispuesto a pasarla bien, a divertirse en grande...y a arrasar!! Desafortunadamente, sólo arrasa con él mismo en su afán por demostrarse que ya no siente nada por esa persona y, muchas veces, arrastrado por ese mismo afán y por su dolor, cae en tendencias autodestructivas como los vicios y los excesos: alcohol, drogas y promiscuidad son sólo formas de pedir auxilio, de pedir que le saquen a la persona en cuestión de su corazón, de pedir que alguien le ponga fin al dolor que siente.

Del mismo modo, está quien no le da expresión abierta ni evidente a su dolor. Sufre en silencio, sin llorar, sin quejarse, sin decir nada, como un guerrero espartano. Este es El Despechado de Acero Inoxidable, duro, fuerte, resistente y tenaz, sigue con su vida como si nada, sin la más mínima alteración en su rutina diaria, tanto así...que los demás se comen el cuento. Porque por más que sea, usualmente recuerda a esa persona, sufre y elabora a su duelo muy en privado y muy a su manera y casi siempre, llora, sobre todo en las noches, cuando sabe que nadie lo o la va a ver.

Finalmente, está la forma de expresión que, si bien no es la que más suele a asociarse a la depresión, si es la que más se asocia con el despecho. Es una forma que tiene un poco de las dos formas anteriormente descritas: el que se empecina en ahogar sus penas pero, inconscientemente, no hacen más que cultivarlas, complaciéndose en la autocompasión. Esta forma, define al último tipo de despechado: El Despechado "Pobre de Mi", es aquel despechado masoquista que se dedica a, básicamente, darse duro: se sumerge en el alcohol, llora a mares estando sobrio o borracho (en ese estado es difícil distinguir cuando esta sobrio de cuando esta tomado) escucha canciones románticas y/o tristes, le cuenta su infortunio a todo el mundo y, por supuesto, pide comprensión y compasión A MARES.

Independientemente de cual sea el tipo de despechado con el que cada uno de nosotros se identifique, lo cierto es que, como mencioné al principio, todos, en algún momento hemos pasado por esta experiencia...y no deseamos volver a pasar por ella JAMÁS. La mala noticia es que nada ni nadie nos garantiza que así sea; nunca dejamos de estar expuestos a sufrir por amor. La buena noticia, por otra parte, es que de todo se aprende y, como decía Nietzsche, lo que no nos mata nos hace más fuertes...y el despecho no es la excepción.

Con toda seguridad, la primera vez que nos suceda, creeremos que es el fin, que es lo peor que nos ha podido pasar y que, si sobrevivimos, no nos volveremos a enamorar...pues mentira: la única forma de no volver a amar es dejando de vivir. Una vez "se nos pase la tuza" volveremos a caer por alguien más. No se sabe si tendremos o no tendremos suerte con esta nueva persona, pero lo cierto, es que si nos vuelven a romper el corazón, tendremos la fortaleza que no tuvimos la primera vez que nos sucedió y será más fácil y rápido salir adelante. El punto, la cuestión, no es el no sentir dolor; es saber manejar el dolor, fortalecernos y aprender para seguir adelante, más sabios, más fuertes y, por lo mismo, más afortunados y preparados para las cosas buenas que nos esperan.

Jorge Franco Ramos dijo algo en Rosario Tijeras que, hasta el sol de hoy, no ha dejado de obsesionarme: dijo que el amor es como una fila india donde, al primero de la fila, lo quiere el segundo, sin ser correspondido y a ese segundo lo quiere el tercero que tampoco es correspondido y así sucesivamente, de tal modo que, al último de la fila, enamorado sin esperanzas del penúltimo, no lo quiere nadie. Yo, personalmente y por mi propia experiencia, puedo decir que ese último de la fila NO EXISTE. Todos somos tan susceptibles de enamorarnos como de inspirar amor, del mismo modo que, todos, al ser humanos y estar dotados de una naturaleza intrínsecamente sensible, somos tan susceptibles de sufrir por amor como de hacer sufrir por él a los demás.

Lo importante, es recordar que la vida es una sola y que está hecha de muchos instantes, muchos sentimientos y emociones, muchos momentos memorables, muchas sensaciones y todo eso, bueno o malo, merece ser vivido, porque no importa lo mal que nos sintamos, mientras haya un nuevo amanecer, hay nuevas oportunidades de vivir la vida de la mejor manera posible.

Gracias por leerme, espero que la entrada haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Se cuidan y los dejo con una canción para todos los despechados, eso si, para que se sientan mejor. Esperen más posts.


Ah, y ¿por que no? También le dejo una canción a todos aquellos que han jugado con los sentimientos ajenos y/o los han pisoteado y lastimado sin compasión y con toda la mala leche y alevosía del caso. A nombre de todos aquellos que, sin que se lo merecieran, derramaron lagrimas y estuvieron despechados por ustedes...aquí les va:








      

domingo, 12 de junio de 2011

UN PASO DECISIVO


¡ADVERTENCIA! Si bien los hechos acá descritos son reales los nombres de los directamente implicados (así como los de algunos sitios) han sido cambiados para proteger su identidad. Se recomienda discreción

De mis lectores, no creo que hayan muchos que en algún momento de su vida les haya dado por jugar a la ruleta rusa...¿por que? Porque son pocos los que sobreviven a ese juego. Y por ende, son pocos los que se arriesgan  a jugarlo...pero "pocos" no es lo mismo que "ninguno": no falta la gente insensata/romántica/valiente....como El Sardino, mi mejor amigo.

El pobre chino seguía sufriendo por su amado Flaco...cuando ocurrió algo: un día, como todos los días, El Sardino entró a su Facebook y encontró una solicitud de amistad. Cuando la abrió para ver quien le enviaba la solicitud, se encontró con un rostro inexpresivo, anodino, pero hasta cierto punto, aceptable. Estuvo a una milésima de negarle la solicitud al man, El Galán. Pero finalmente, decidió que, al menos por una sola vez en la vida, iba a aceptar la solicitud de un man que no conocía y que tampoco le atraía. Se hicieron amigos en el Facebook.

Y tuvieron la primera conversación por chat. Esa primera conversación en la que se ponen las cartas sobre la mesa y se definen muchas cosas. El Sardino, por lo menos, definió que el man iba como una bala: le pregunto que si tenía novio, le dijo que era muy lindo y que si se veían ese mismo fin de semana. El Sardino estaba anonadado e hizo lo que pudo para frenar aunque fuera un poquito el ímpetu del fogoso Galán. Pero el man insistió y al Sardino le dio pena negarse...en el momento. Menos aún con todo el arsenal de detallitos que El Galán le empezó a dejar en el muro, todos los días y hasta dos veces al día: corazoncitos, ositos, perritos, mensajitos, caritas felices etc.

 Después de esa primera conversación, El Sardino, al menos para estar seguro de que no estaba siendo demasiado remilgado, le planteó la situación a varios de sus amigos (incluyéndome a mi) y les preguntó si no era como muuuy apresurado. Todos coincidimos en que si: era apresurado, sospechoso y peligroso. El tipo podía ser cualquier cosa: desde un pervertido hasta un asesino y además ¿a cuantos no han citado por el Facebook para luego matarlos...como porque si? Eso le dio ánimos y alas al Sardino para echarse para atrás a última hora.

¡Y la que se le armó! El Galán se emberracó con toda. Le dijo que su falta de interés hacia él era evidente y que qué diferencia había entre conocerse más adelante y conocerse YA. El Sardino, pacientemente y esforzándose por manejar la situación lo mejor y más delicadamente posible, le explicó que él en ese momento no se sentía muy seguro, que prefería que se conocieran un poco mejor por el chat (de lejitos) antes de hacerlo personalmente. Le preguntó además si él no estaría dispuesto a esperar a que él se sintiera listo. Que si no haría eso por él...y el tipo le dijo que qué era lo que él, El Sardino, estaba haciendo por él "poniendolo a esperar" El Sardino fue inflexible: le dijo que sentía mucho que él viera las cosas de esa manera. El Galán le dijo que con ese desplante de última hora, se le bajaban los ánimos al piso y que por ahora eso era todo. Y se desconectó de imprevisto, sin despedirse ¿Que qué pensaba yo? Manipulación TOTAL.

Pero parece que al Sardino tanto, tanto así...tampoco, porque a los pocos días de lo que yo personalmente considero hacerse el digno, El Galán le volvió a dejar un detallito en el muro. Volvieron a hablarse y se volvieron a "entender" nuevamente. El Sardino empezó a chismosear algunas fotos que tenía El Galán y, al parecer, se entusiasmó bastante con lo que vio. Aunque no lo suficiente como para pasar por alto el cumpleaños del Flaco: como creo haber comentado en otro post, ese día, le mandó un mensaje con dedicatoria musical y todo a las doce de la noche en punto, de modo que fuera el primer mensaje de felicitación que recibiera en su cumpleaños.

Y no obstante, El Sardino era consciente de que sus posibilidades con El Flaco eran muy pocas, por lo que no descartaba intentar algo con El Galán. Y fue así que concertaron otra cita eso si, con la promesa del Sardino de que esta vez no se iba a echar para atrás. Yo, como amigo, no pude más que desearle buena suerte y pedirle que se cuidara.

Fue así como, para sorpresa de sus padres, El Sardino, ese día, en el último instante, anunció que se iba a ver con una "amiga" y, con el consentimiento de sus padres, se fue. Habían quedado de verse en un Centro Comercial aledaño a la casa del Sardino. Y allá llegó El Sardino, puntual como casi siempre. Espero un rato largo hasta que él apareció. En efecto, era tal y como aparecía en las fotos, así que tuvieron la cita.

Al día siguiente, después de habérmela pasado preguntándome cómo le había ido, llamé al Sardino. Para mi alivió, me contestó él, de modo que por lo menos había sobrevivido y el man no resultó ser un asesino psicópata como temí en un principio. Al parecer había sido mucho peor: el tipo era muy querido, muy agradable y hasta era aficionado a la astronomía e incluso lo invitó a granizado y a dona. Perfil del Galán: veintiocho años, arquitecto, con carro, bien empleado...en términos generales, un buen partido según me lo hizo saber el mismo Sardino.

Pero ¿sus puntos en contra? Para empezar, el man seguía viviendo con sus papás (si, nosotros también, pero todavía no hemos llagado a esa edad por lo que aún tenemos la esperanza de emprender vuelo en los próximos meses) aún no había salido del closet en su casa y lo peor de todo: era terriblemente aburrido e insípido. Según relata El Sardino, hablaban un ratico y después se instalaba entre ellos un silencio incomodo y prolongado, apenas interrumpido por algún comentario fatuo e insignificante y luego...ooootra vez callados sin saber qué decir. Además, al menos para el gusto del Sardino, El Galán era terriblemente afeminado: hablaba pasito, le hablaba como si estuviera tratando con un niño de cinco años y usaba palabras como "inocentón" o "crudozón". Por estas razones, el balance general era negativo: El Galán había reprobado el examen de admisión.      

Siguieron hablándose eso si, pero sólo porque El Sardino estaba entusiasmado con dos posibilidades: la primera, que al tener a alguien que lo sacara, de pronto, en una de esas salidas, conocería a alguien más y la otra, era que El Galán tenía un amigo gay. Por cualquiera de esos dos lados podía pasar algo. El Sardino confiaba en eso, aunque eso si: hacía la posible por al menos convencerse de que no estaba utilizando al Galán ni jugando con sus sentimientos. Así pasaron los días y fue así como tuvieron su segunda cita. Esta vez, a cine.

Nuevamente El Sardino anunció que se iba apenas pocos minutos antes de irse y se encontró con El Galán una hora antes de que empezara la película. En poco y nada se diferenciaba esta cita con la primera: El Galán lo invitó a raspao de limón, dieron una vuelta y tuvieron las mismas conversaciones aburridas y entrecortadas de la otra vez. Al fin, se llegó la hora de la película. Entraron a cine y empezaron a verla.

En sus palabras, pintorescas y poéticas, El Sardino me contó que "en la oscuridad de la sala, El Galán le cogió la mano, se la agarró, se la acarició..." Me confesó que le dieron nervios, pero sólo al principio, después hizo como si nada, como si no importara. Y entonces pasó: en la película, había un personaje al que siempre habían llamado por el apellido, pero justo después de que El Galán le agarrara la mano, dijeron su nombre. De todos los nombres que le pudieron haber puesto, justo tenía el nombre de su amado Flaco. Fue tenaz para él. Sintió que el mundo se le venía encima y le entraban unas ganas irreprimibles de llorar y llorar y llorar. Pero se aguantó.

Salieron una vez que se acabó la película. Dieron una pequeña vuelta y luego hicieron la fila para pagar el parqueadero. El Sardino estaba tullido del susto: presentía que después de lo del cine (que de hecho él vio venir desde mucho antes y por simple sentido común) El Galán haría una jugada definitiva, mucho más agresiva que cogerle la mano en la oscuridad de una sala de cine. Tal vez un beso...tal vez más. Él lo sabía porque desde el momento en que El Galán lo invitó a la dona y el granizado de la primera cita, supo que estaba haciendo una inversión. Él estaba invirtiendo en él...a cambio de ir más lejos. Pero El Sardino, ingenuamente, nunca pensó que las cosas se darían taaan de prisa. El caso, es que finalmente, le llegó el momento. En el carro, El Galán le preguntó si le había gustado que le cogieran la manita (así se lo preguntó, literalmente) Él le contestó que no estaba seguro. Y, milagrosamente para El Sardino, la cosa paró ahí. El Galán dijo que no había problema. Lo dejó cerca a su casa, se despidieron y El Sardino se bajó del carro, con la cabeza hecha una maraña de sentimientos confusos y encontrados.

Y entonces, decidió jugar a la ruleta rusa.

Al día siguiente, le planteó al Galán que solamente fueran amigos. El man dijo que era apenas lógico porque acababan de conocerse. No sabía que El Sardino ya no tenía ganas de seguirlo conociendo y, al verse acorralado, jugó la carta mortal: le dijo que estaba muy enamorado de otro man (El Flaco) Algo ante lo cual, El Galán pareció muy desconcertado y, a la vez, resignado, pero El Sardino aún no sabe si siempre siempre van a seguir como amigos o ni siquiera eso, pues la respuesta del Galán ha sido un silencio frío y hermético. Esa misma noche, me lo encontré en el chat y, tras contarme todo lo que le había sucedido, me dijo que planeaba jugar unas cuantas cartas más con El Flaco. No sé que quiso decir y él no quiso ser más especifico, sólo me dijo que no estaba cien por ciento seguro de si hacerlo o no. En cualquier caso, El Sardino se resistía a que El Flaco saliera de escena en su vida...¿o era el recuerdo del Flaco quien se resistía a salir? Es cuestión de perspectiva.

¿Qué será lo que hará El Sardino? ¿sea lo que sea..le dará resultado esta vez? ¿que pasará con El Galán? La vida es así...muchas preguntas y pocas respuestas...por ahora.

Gracias por leerme, espero que la entrada haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Un saludo,. Se cuidan y les dejo la banda sonora de este triangulo amoroso.