martes, 17 de mayo de 2011
POSIBILIDAD VS. PROBABILIDAD
La vida, independientemente de que se trate de asuntos prácticos o personales, se rige por muchas leyes: la ley de la gravedad, la ley de la atracción, la ley del talión, la ley de la relatividad, las leyes que rigen la sociedad, las que rigen los estados, las leyes de Murphy (que rigen la vida cotidiana) entre muchas otras sobre todo asociadas al mundo de las ciencias "numéricas" como la física, la química y las matemáticas. Incluso, todos nosotros, en algún momento hemos hablado o escuchado hablar de la ley de la vida...en términos generales; pero considero imposible dedicar un post para hablar de cada una de todas estas leyes, así que sólo hablaré de una que, hasta ahora no he mencionado, pero que en los últimos años ha dado bastante de qué hablar: la ley de la probabilidad.
Y ¿en qué consiste esta ley? Básicamente, más que una ley, es un concepto que atañe a toda una ciencia; ciencia esta que, considero yo, es una de las disciplinas universales: las matemáticas. Desde este punto de vista, la ley de la probabilidad determina, basándose en estadísticas, ecuaciones, leyes físicas y ciertos cálculos, qué es factible, osea, qué puede suceder...o no suceder en una situación o caso determinados. Esta ley es conocida sobre todo por aquellos que la pueden manipular, especialmente aquellos que buscan hacerse ricos jugando en un casino al adivinar acertadamente el número en el que caerá la ruleta. Es una ciencia que le hace pulso al azar y al destino...y son tantas las veces en las que vence la probabilidad como en las que vencen el azar y el destino.
Así, es muy común escuchar comentarios como. "contra toda probabilidad" o "desafiando todas las probabilidades", sobre todo cuando se habla de casos médicos y muy especialmente de recuperaciones milagrosas tras enfermedades mortales, accidentes violentos o cirugías muy delicadas y riesgosas o bien, cuando se habla de diagnósticos fuera de lo común. En otras palabras, cuando se habla de milagros.
Sin embargo, la cuestión se hace mucho más compleja si se tiene en cuenta que la medicina no es el único campo en el que ocurren milagros que desafían a la lógica y la ciencia de las probabilidades. En la vida cotidiana y, muy especialmente en nuestras vidas personales, bien sea en asuntos económicos, laborales, familiares, sentimentales, amorosos o de cualquier otro tipo, las probabilidades, aun cuando sean millones, son vencidas por una sola, perdida entre todas las demás: la posibilidad, una en un millón...y ella sola, muchas veces, basta y sobra.
El ejemplo más claro, y más común, de cómo la posibilidad vence a la probabilidad, somos nosotros mismos: durante el acto sexual se liberan miles de millones de espermatozoides, pero sólo uno de ellos logra fecundar el ovulo. Nosotros, literalmente y desde el vientre materno, somos uno en un millón. Y eso no es lo único excepcional: la sola formación de cada organo y de cada parte del cuerpo de un feto son procesos sumamente complejos en los que cualquier cosa puede fallar...y sin embargo, en el caso de más del 90% de la población, todo sale bien y nace un niño o niña perfectamente normal.
Algo muy similar a la fecundación ocurre además en el ámbito laboral: cientos de personas se presentan como aspirantes para un cargo, pero sólo una lo obtendrá...y no necesariamente la más apta, mejor preparada y más necesitada: sólo aquella persona a la que le corresponde ocupar ese cargo, algo muy similar a lo que plantea Darwin en la selección de las especies: sólo las especies más fuertes y resistentes sobreviven, pero ¿cómo saber a ciencia cierta cuales son esas especies? Analizando las posibilidades de cada una de ellas.
Y hablando de lo mismo, un buen porcentaje de la población (no me atrevo a asegurar si al menos yo pertenezco o no a ese grupo) existe gracias a que sus padres, de los cientos de miles de condones en el mercado, justo compran uno dañado o defectuoso ¿el resultado? Nosotros. Así mismo, conocer el amor de nuestras vidas o quien sería nuestro mejor amigo o amiga; salvarse de morir o de hecho, morir; sufrir un accidente o lograr evitarlo; encontrarse con alguien a quien queremos ver o con alguien a quien no queremos volver a ver nunca más...Todos estos son casos en los que muchas veces la posibilidad vence a la probabilidad y suelen resumirse con la frase "en el momento y la hora correcta/incorrecta".
Sin duda, existen tanto posibilidades buenas, como malas. Antes del 11 de septiembre del 2001, por ejemplo, todos considerábamos improbable (por decirlo menos) que se secuestraran aviones y que luego se usaran como armas contra ciertos objetivos como, por ejemplo, rascacielos...y mucho menos en Estados Unidos, el país más fuerte y poderoso del mundo. Pero todas esas probabilidades fueron vencidas ese día por aquella funesta posibilidad. De la misma forma que nadie creía que se hundiría el Titanic, que matarían al Presidente Kennedy, que el Presidente de los Estados Unidos renunciaría como lo hizo Nixon, que Estados Unidos, la primera potencia, perdería en Vietnam y en Irak, que el Challenger explotaría, que alguien tan inepto como Bush sería elegido presidente de un país como Estados Unidos y que además se lo tiraría como de hecho lo hizo. Siempre que algo sea posible, siempre que se pueda hacer, existe la posibilidad de que de hecho alguien lo haga...contra toda probabilidad.
Como se puede apreciar, el curso de la historia se ha visto modificado mucho más por las posibilidades (lo inesperado) que por las probabilidades (lo predecible)...aunque no siempre ha sido para mal y prueba de ello lo constituyen la Revolución Francesa y la Revolución Bolchevique que tuvieron como consecuencia la caída de las monarquías en Rusia y Francia, así como el efecto dominó de las dictaduras en el Medio Oriente.
Y aún las buenas posibilidades pueden ser problemáticas cuando algunos de nosotros, ingenua y desesperadamente, nos aferramos a ellas aún cuando las probabilidades sean mucho más fuertes. Hace unos días, por ejemplo, hable con El Sardino y él me contó otra de sus alocadas historias: había ido a un centro comercial a hacer una diligencia; como tenía tiempo de sobra, una vez que hizo lo que tenía que hacer, decidió dar una vuelta por el minúsculo centro comercial. Mientras caminaba, viendo vitrinas y conociendo el lugar al que iba por primera vez, se cruzó con un hombre joven y atractivo. Al Sardino le gustó de inmediato y hasta se atrevió a mirarle el trasero cuando el tipo siguió su camino, en dirección opuesta, cosa que El Sardino nunca había hecho.
Continuó su camino, siguiendo una trayectoria estrictamente circular dado el reducido tamaño del centro comercial, cuando de pronto...se lo volvió a encontrar; volvieron a cruzarse ¿cuales eran las probabilidades? Le hice ver que, de hecho, eran muchas: el centro comercial era pequeño, había poca gente y era probable que el tipo fuera un empleado, que trabajara ahí mismo. No significaba mucho, aun cuando El Sardino quisiera creer que era una señal (ya había oído de una historia similar) y que tal vez él y ese tipo de lindo trasero... Pero yo, personalmente, no lo creo, creo más bien que él quiere creer eso porque se siente solo...y hasta cierto punto, un poquito despechado. Pero debo reconocer que en ese caso, las probabilidades le ganan a esa diminuta y nimia posibilidad.
Muy distinto fue lo que me contó días después: iba caminando por la facultad y detrás suyo, de la nada, apareció una muchacha hablando por celular; hablaba con un amigo y, en medio de la conversación, la china mencionó el nombre de su adorado Flaco. Eso, debo decirlo, si se puede interpretar como una señal, ahí la posibilidad tiene mucho más chance de vencer las probabilidades...con todo y que, solamente en la universidad, hay muchos manes con ese nombre ¿Por qué justo él lo tenía que escuchar? Del mismo modo, no han sido pocas las ocasiones en las que El Sardino ha ido a hacer visitas "relámpago" a la universidad y, sin importar a donde vaya o cuanto se demore...siempre se lo encuentra. La posibilidad gana de nuevo.
No son muchas las probabilidades de que un asteroide destruya la tierra, pero...¿saben cuantas personas han muerto víctimas de diminutas rocas caídas desde el espacio exterior? casi tantos como los que han muerto alcanzados por un rayo, que es mucho más común, ¿saben de cuantos casos de mujeres de la tercera edad que resultan embarazadas he oído hablar? Más de tres y ni hablar de las personas jóvenes y sanas que parten de este mundo antes que los ancianos y enfermos. Cuando alguien, sea quien sea, compra un billete de la lotería, sabe que no es muy probable que gane...y sin embargo, alguien tiene que ganar y es posible que él sea ese alguien. Las estadísticas demuestran que, anualmente, cerca de veintiún bebes son entregados a los padres equivocados. Es improbable que yo o quien lea esta entrada este dentro de esa estadística...pero no es imposible.
Todos los días, escuchamos con cierta frecuencia los cómo, cuándo, dónde y quién siempre rematados con el riguroso "menos se imagina" La gran mayoría de nosotros se limita a pensar, o a contemplar unicamente las probabilidades: lo más lógico, lo más factible, lo más predecible, lo que es más sensato y más cuerdo esperar de una situación determinada. La experiencia no parece haberle enseñado a muchas personas que la vida es mucho más compleja y que, en muchos casos, no se rige por la lógica: muchas veces es el destino quien lleva la batuta y quien tiene la última palabra.
De todas las ciencias y de todas las leyes, la ley de la probabilidad con el eterno antagonismo de la posibilidad, es la que más influye en nuestras vidas y la que más presencia tiene en nuestra vida cotidiana, en nuestro diario quehacer y, en general, en más del 90 % de las acciones y decisiones que realizamos día tras día. En otras palabras, una ciencia estrictamente matemática, como la probabilidad, se supone que determina lo que nos sucede día a día a cada uno de nosotros...pero es la posibilidad la que tiene la última palabra más veces de las que nos imaginamos. Ella sola, en estos casos, resulta teniendo más poder que toda una ciencia establecida en torno a lo que es y no es posible.
Por eso mismo, pienso yo varias cosas: muchas veces uno ruega, reza porque las cosas se den de acuerdo a las probabilidades y otras, porque esa única posibilidad venza a las cientos de miles de millones de probabilidades...pero, mientras ignoremos cual sea el desenlace y cual de las dos gane, todo lo que podemos hacer, es confiar en que todo salga bien y todo se de de la mejor manera posible. Es probable que las cosas sean y se den de cierta forma...pero la posibilidad está ahí. Y Dios sabe lo poderosa que es.
Gracias por leerme, espero el post haya sido de su agrado y también espero que les gusten los siguientes ahora que, tras un breve receso, he vuelto. Los dejo con este videito musical con algunos datos curiosos...muchos de ellos, relacionados con el tema del post. Esperen mas entradas así como yo espero que las disfruten.
viernes, 13 de mayo de 2011
FERNANDO VALLEJO: EL MARQUÉS DE SADE COLOMBIANO
En el siglo XVIII, un hombre noble y adinerado escandalizó a Francia: era un escritor y filósofo que se atrevía a pensar lo impensable. Y peor aún: lo pregonaba a las cuatro vientos y lo plasmaba en sus novelas, obras de la más monstruosa obscenidad y la más abyecta corrupción moral. Ese hombre fue el Marqués de Sade - de cuyo apellido devienen los términos sadismo y sadomasoquismo - un personaje que, para bien o para mal, marcaría de forma definitiva, no sólo las letras universales, sino también la sexualidad, la psicología, la filosofía y hasta la sociología.
Pero, como ocurriera con muchos genios, estaba adelantado a su tiempo: en aquella época fue juzgado bajo cargos que iban desde desviaciones como la sodomía hasta la simple y llana perversión moral, pasando muchos años en la cárcel (la temible Bastilla) de donde saldría libre durante su toma, el 14 de julio de 1789, en el marco de la bien ponderada Revolución Francesa. Sin embargo, parece que las generaciones futuras, si bien reconocían su cinismo y su terrible perversión sexual y moral, también le concedieron algo de crédito y así, le hicieron justicia...ni más ni menos de la que merecía, eso si. Es así como hoy en día, más de la mitad de la población (o al menos de la población instruida que sabe leer y escribir) a por lo menos escuchado hablar del Marqués de Sade.
Sin embargo, pese a sus aportes y contribuciones, sobre la figura del Marqués de Sade pesa mucho más su perversión que su talento, al punto que no son muchos a los que les gustaría volver a tener a alguien como él en el panorama. Pero, para desgracia suya, tal personaje existe. No nació en un país sofisticado, civilizado y culto como Francia, sino en uno que le daría mucho más de que hablar y escribir: la bárbara, sometida y subdesarrollada Colombia. No me odien por decir tales cosas de nuestra benemérita e impoluta patria. No hago más que reflejar el pensamiento del Marqués de Sade II, nuestro Marqués de Sade colombiano, Fernando Vallejo.
En efecto, Vallejo no vacila en decir lo que piensa sin rodeos ni tapujos y parece no temerle ni a la opinión ni al castigo de nadie (pese a haber nacido y crecido en medio de una cultura tan tradicionalista, retrograda y piadosa como la paisa...y para colmo hijo de un prestigioso político) Al leer sus novelas queda más que claro que no se reserva absolutamente ninguna opinión. Sobre todo a la hora de despotricar.
El lector que desconoce la obra de Vallejo, se imaginará que, lo más obvio es que despotrique contra los villanos de este país: los políticos corruptos, los curas pederastas, los delincuentes, la guerrilla, los paracos, los asesinos, etc. Yo que he leído a Vallejo les diré...que si: despotrica de todos ellos. Pero también despotrica de la maternidad (empezando por su madre...la de él, no la suya) y, naturalmente, de las mujeres embarazadas, despotrica de los niños, despotrica de los pobres y los feos, despotrica de los taxistas y el vallenato (bueno...¿quien no?) despotrica de la Santa Iglesia y, sobre todo, despotrica del país. Incluso para quienes no están familiarizados con su obra, fue un total escándalo cuando, tras la reelección de Uribe en el 2006, Vallejo decidió renunciar a su nacionalidad colombiana y adoptar la mexicana (vive en México desde hace cuarenta años) Según él mismo, ahí fue cuando se convenció de que este es "un país idiota". Que cada quien saque sus propias conclusiones basándose en la opinión y la imagen que tiene de Uribe. En este blog no se opinará al respecto.
El lector se preguntará: y entonces ¿hay algo o alguien a quien Vallejo defienda? Si, los hay...son los que uno menos y más se imagina, según la perspectiva de cada quien: los animales, los homosexuales (de hecho él es abiertamente homosexual) y los chicos jóvenes y atractivos que describe en sus novelas, aún cuando sean delincuentes; sicarios al servicio de Pablo Escobar, como en La vírgen de los sicarios. Y, ya que entramos en materia, hablaré de su obra.
La vírgen de los sicarios es una de las primeras novelas de Vallejo que conoce la luz. Narra la historia de amor entre un anciano homosexual y un joven sicario proveniente de una comuna de Medellín, enmarcada en el ambiente de violencia, cinismo y falta de moral consecuencias del narcotráfico. Básicamente dos rasgos llaman mi atención en este novela: el primero, que si bien Vallejo, hace notar su odio y su desprecio contra Medellín y sus habitantes por su mediocridad, su deshonestidad, su falta de cultura y su subdesarrollo mental, también, al hablar de calles, avenidas, edificios, iglesias y barrios, consciente o inconscientemente le ofrece al lector un tour turístico por la ciudad, eso si, con mucho humor negro...pero también dejando entrever un dejo de nostalgia.
El segundo rasgo que deja perplejo al lector es la impunidad: el joven sicario, de brazo con el protagonista, va matando gente por Medellín, a plena luz del día, en medio de calles atestadas de gente...¡y nadie hace nada! Todos se hacen los locos. Así, caen mujeres embarazadas, niños, taxistas, mimos y simples transeúntes que, de una forma u otra, los han ofendido. Todos ellos caen por las balas del sicario ante el horror del lector y el deleite del narrador.
En esta novela, al igual que en las demás, Vallejo trasgrede los límites de la moral y la ética al atentar contra todo aquello que es considerado como "lo más sagrado": las madres, los niños, el género femenino en general y la Iglesia Católica. No obstante, al mismo tiempo ofrece una explicación razonable: si la situación del país es tan dura y precaria ¿para que traer más niños a sufrir a este mundo? Y, si una familia es pobre y tiene tantas necesidades ¿porque se ponen a tener hasta diez hijos o más? Quizás lo que mas irrite a sus múltiples detractores (es difícil decir qué es lo que más inspira: si admiración u odio) es que no tienen manera de refutar estos argumentos. El tono desafiante y abrasivo de su prosa ha de persistir en sus otras novelas, de marcado carácter autobiográfico.
Entre sus obras se incluyen: El río del tiempo, una antología que incluye: Los días azules, El fuego secreto, Años de indulgencia, Los caminos a Roma y Entre fantasmas, el autor relata descarnadamente su propia vida: empieza con su infancia en la finca Santa Anita y el barrio Boston de Medellín; sigue con su adolescencia en Medellín y Bogotá, durante la cual explora el mundo de las drogas y tiene sus primeras experiencias homosexuales; luego con sus experiencias en Europa y Estados Unidos y finalmente, su vida en México; El Desbarrancadero, que relata la terrible y dramática agonía de su hermano Darío, enfermo de SIDA; La rambla paralela, narrada en su lenguaje agresivo y estridente y en el que constantemente se confunde el escenario entre Barcelona, Medellín y México, en medio del calor de un verano infernal; Mi hermano el alcalde, en la que narra las peripecias de un hermano suyo que ocupa el cargo del alcalde de Támesis, Antioquia y, finalmente, la cereza del helado, un ensayo, La puta de Babilonia, un escandaloso y extenso prontuario criminal de la Iglesia Católica.
Cada una de estas obras, cada una de estas historias y cada uno de estos personajes descritos en ellas son, más que un dedo, una puñalada en la llaga. En ellas se siguen atacando cosas intocables e inmaculadas como la Iglesia Católica, a la que Vallejo considera otro mal social; incluso al Papa, el beato Juan Pablo II, la imagen misma de la santidad, a quien se refiere como un pervertido, un "buena vida" y una "loca", llegando a referirse a él como Juana Pabla.
También le tira rayo a la política (una actividad que, a ojos suyos, es mucho más burocrática que realmente política) y, por consiguiente, a los senadores, los congresistas, los alcaldes y al entonces presidente de la república, César Gaviria, a quien describe como una "lorita garrula". Desde su punto de vista, son una banda de sátrapas y bandidos, además de incompetentes que se lucran a costillas del pueblo que, sin embargo, se lo merece: primero, por ser como son y segundo, por haberlos elegido.
Pese a que las escenas eróticas son escasas (prácticamente no existen, según él porque "no le gusta contar menudo delante de los pobres" cosa que no sé si recriminar o agradecer) el enfoque que le da a la sexualidad y el erotismo constituye otro de los rasgos de su obra que lo asemejan al Marqués de Sade...aunque no el único. La pluma de Vallejo es igualmente rebelde, aguda y corrosiva; expresa lo que piensa sin reparos, de forma tan cínica como ácida y sarcástica; se atreve a acusar a quienes nadie más se atreve a acusar y habla de lo que nadie más se atreve a hablar. Él es quien es, piensa lo que piensa y además lo escribe y publica...contra viento y marea. También, pese a la impresión que da en sus novelas, de odiar la vida y despreciar al género humano en su conjunto, también en las novelas, la vive al extremo y como él quiere: el protagonista/narrador, aunque resentido y misántropo, es también un hedonista que vive a su anchas, disfrutando de todo tipo de placeres sin importarle la moral ni la opinión pública; como si no hubieran ni mañana ni consecuencias.
En más de un sentido, al atacar de forma tan frontal y despiadada la doble moral y la hipocresía, también nos ataca a cada uno de todos nosotros como miembros de la sociedad, porque la realidad que él describe en su obra, constituye un complejo conjunto de cosas que, en algún momento, hemos vivido, hemos sentido, hemos padecido, hemos deseado, hemos pensado.Y ¿qué hace la sociedad cuando le dicen la verdad sobre si misma? odiar, rechazar, despreciar y desacreditar: el malo es él, el degenerado es él, el amargado es él, el perverso es él, el antipatriota es él, el antisocial es él. No hacen más que halagarlo (sobre todo con los dos últimos epítetos) Para desgracia de todos sus detractores, Vallejo no tiene una Bastilla que lo detenga.
El Marqués de Sade difícilmente habría podido elegir un mejor sucesor.
Gracias por leerme, espero que la entrada les haya gustado y, sobre todo, me sigan visitando, comenten y voten en la encuesta de calidad del blog. Es la segunda vez que publico esta entrada así que, para los que alcanzaron a leer la primera versión, les agradecería me dijeran qué tal quedó esto y si le falta o sobra algo; eso si, trate de hacer esta lo más parecida a la primera pero...no sé. Sigo pensando que le hace falta algo. En fin: espero sus comentarios al respecto. Por ahora los dejo con el trailer de La vírgen de los sicarios. Esperen más posts próximamente. Que los disfruten
lunes, 9 de mayo de 2011
LA HISTORIA DE UN AMOR INCIERTO
¡ADVERTENCIA!: Si bien las situaciones aquí descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido modificados para proteger su identidad. Se recomienda discreción.
Hoy es el día, el gran día en el que les contaré la historia del amor imposible del Sardino, El Flaco. A él lo conoció por azares del destino: El Sardino ya se iba a graduar. Era prácticamente un hecho y yo, de vez en cuando, lo fregaba con eso, con que ya le tocaba salir a guerrear al mundo laboral. Pero él no estaba listo, todavía no se sentía preparado "No, parce...yo no me siento listo para salir de la universidad; no sabe cómo quisiera quedarme, seguir acá...así fuera sólo un semestre más" Lo raro, es que su plegaria fue escuchada...y concedida.
Tenía que presentar el examen de suficiencia de inglés, último requisito para graduarse...y quedó en cuarto nivel. Lo que significaba que le tocaba verlo, cosa por la que no sabía si alegrarse o preocuparse: en la casa le habían dicho que sólo podía ver un semestre más...que para el siguiente ya no había plata. Así que, al no haber nada más que hacer (ya que El Sardino tenía que ver el curso de inglés para graduarse) los papás pidieron un préstamo y su insólito deseo se hizo realidad: iba a pasar un semestre más en la universidad viendo sólo el curso de inglés. Un semestre que no olvidaría jamás.
Recuerdo perfectamente cuando me contó sobre su primer día de clases: "Pues ahí conocí a dos manes re todo bien...pero ahí en la clase hay un man...para qué, el man sabe inglés...pero es de esas personas así re chicaneras y egocéntricas, que les encanta llamar la atención...un estrés, marica" Ese man era El Flaco.
Con el paso de los días, según lo que El Sardino me contaba en nuestras largas conversaciones por el Messenger, el curso se dividió en dos grupos, cada uno de los cuales, desarrollaría una actividad distinta para el final del curso...y resultó ser que El Sardino y El Flaco quedaron en el mismo grupo que, de por si, no era muy numeroso y en el que todos se conocían y se hablaban con todos. Ese grupo rápidamente pasó, de ser un equipo de trabajo a un parche de amigos: todas las noches El Sardino me hablaba de todos los amigos y amigas que había hecho en el grupo, de lo bacano que era trabajar juntos y lo bien que se llevaban todos. Incluso El Flaco le empezaba a agradar. Ahora le parecía un man interesante, chevere, culto, divertido, amigable...un poco estrafalario eso si, pero buena gente y buen conversador, con todo y que muchos de los del curso de inglés lo hacían a un lado por ser algo molesto...de todos modos a él le agradaba. Me dijo que se le parecía mucho a Elvis Presley, por el peinado y las patillas. Tengo que reconocer que tiene la razón.
De él, además, me contó que, antes de integrarse al grupo, le había parecido un man bastante pantallero, chicanero, que le encantaba llamar la atención, pero tan pronto como empezó a tratarlo más de cerca, llegó a la conclusión: el man también era gay. Y días después, en una conversación un tanto casual, llegaron a ese tema. El Sardino siempre ha sido muy abierto con eso y no tuvo reparos en decirle que era gay...y cuando le devolvió la pregunta, El Flaco, para su sorpresa, contestó con una evasiva: según él, su sexualidad estaba en stand by. A juicio del Sardino, eso sólo significaba que era gay...y aún no lo reconocía, fuera porque no quisiera o no pudiera. Pero en fin...cuando me contó eso, no pude más que estar de acuerdo con él.
Pasaron unos días en calma, cuando, de pronto, un domingo por la noche, cerca de las diez, estando en mi cuarto, me sonó el celular. Era El Sardino: "Sardino ¿qué sucede?" le pregunté alarmado...."Parce...me enamoré" "Pfff ¿qué? jajaja, Sardino de que..o mejor dicho de quien está hablando?" ¿Y de quien más iba a ser? El Flaco, con su inusual encanto, le estaba robando uno a uno cada pensamiento de su mente. Cupido lo atacaba de nuevo y, en el caso del Sardino, eso es muuuy grave.
El Sardino, cuando se enamora, flota durante días en una nube de sueños y fantasías, con la gracia de un cisne ebrio, ajeno por completo a las rudezas, groserías y mezquindades de este mundo. Sólo El Flaco y él importaban. Ahhh...eso fue un desastre. Unos días después, yo estaba caminando frente al edificio donde El Sardino tenía su fantabulosa clase de inglés, cuando de pronto, me salió al encuentro para contarme su hazaña: el día anterior, había comprado en un bus cinco chocolates y, en la noche, decidió regalarle uno al Flaco (estabamos en septiembre, mes del Amor y La Amistad) Le hizo una tarjeta de papel en forma de corazón con el mensaje "Feliz Día de Amor y Amistad" que luego le coloreó de rojo. ¿El desafío? dejársela en la maleta sin que él lo notara...¡y lo logró! Estaba dichoso por eso, pero al parecer, el man nunca lo encontró en la maleta...o eso creyó El Sardino.
Pero no todo era rosas y vino para El Sardino quien, cómo siempre, creía tener esperanzas con El Flaco: parecía que al man, le gustaba una chica del grupo, La Chechis, se la pasaban juntos para arriba y para abajo, se hablaban todo el tiempo, el man era re cariñoso con ella y, para acabar de completar, todo el mundo se la montaba a la china por eso...cosa que constreñía el hígado del Sardino - celos, que llaman, por más que La Chechis repitiera una y mil veces que no tenía interés en El Flaco - fueron esos celos, según me contó él mismo, los que le ayudaron a darse cuenta de que sentía algo por él. Por eso mismo, El Sardino estaba decidido a tomar la delantera: lo agrego al Messenger, lo saludaba, le montaba conversación, intentaba acercarse a él por todos los medios...pero el man, si bien conversaba con él, no mostraba mucha disposición. Y además, era una bala perdida: duraba tan poco tiempo en el Messenger como en la universidad. Tan pronto se acababa la clase, desaparecía como un suspiro. Para colmo, una amiga de los dos escuchó decir al Flaco, a propósito de La Chechis, que él no podía tener nada porque ya estaba comprometido. "Paila, Sardino..." le dije yo. Pero ¿de qué sirve eso cuando alguien está enamorado y sólo escucha lo que quiere escuchar?
Parecía que El Sardino estaba involucrado en otra triste historia de un amor imposible...¿o no? No lo sabíamos pero tanto él, como yo, necesitábamos salir de dudas, así que El Sardino se decidió a lanzarse al vacío: se le declaró en una carta que, si hubiera sido una carta-bomba, no habría sido tan explosiva acompañada, además, por una caja de chocolates. En otro sorprendente golpe de gracia, El Sardino le dejó todo eso en la maleta y se lo diría al día siguiente, después de clases. Pero nuevamente la suerte parecía darle la espalda: aún antes de que acabara la clase, El Flaco salió, raudo y veloz...y de poco sirvió ir tras él. Se fue...la misma amiga en cuestión (que además escuchaba y animaba al Sardino) los contactó por celular. Pero no había caso, el man había salido de la universidad y se había ido en bus a quien sabe donde. Tocó hasta el otro día.
Al día siguiente, se le declaró y la sorpresa del Sardino con la respuesta del Flaco fue mayúscula: el man lo sabía TODO: el chocolate de amor y amistad, la carta, la caja de chocolates...todo, él sabía que estaba enamorado de él, que él era su pretendiente secreto. Le explicó que él se desestabilizaba con mucha facilidad, que esa semana había sido muy difícil para él y que si: estaba con alguien en ese momento. Respetaba mucho sus sentimientos y agradecía todo lo que había hecho por él...pero nada más. FIN...?
Siguieron hablándose por el Messenger, conversaciones banales, pasajeras, anodinas. Llegó un punto en el que El Flaco no le hablaba, no le contestaba o lo sacaba de taquito. El Sardino se armaba de valor y paciencia, bombardeado además por los consejos de ciertos amigos, y aguantaba. Hasta que no pudo más...y yo le di un empujón: "Sardino, bote a ese man...ya, deje así, hay muchos peces en el mar" "¿Sabe que si? Tiene razón, ya no más de esto" Y lo eliminó del Facebook (al menos)
Un domingo en la mañana, mi celular volvió a sonar. Nuevamente, era El Sardino: "¿Qué pasó?" le pregunté "Lo que no se imagina" El viernes en la noche, había asistido a un reencuentro de ex alumnos del colegio, El Sardino se puso a tomar aguardiente...y los demás lo ayudaron a embriagarse aún más. El pobre Sardino quedó listo. Se fue en un taxi porque no podía de lo ebrio que había quedado. Llegó a su casa a la 1 de la mañana y, así jincho como estaba, se dijo: "¡Mandémosle un mensaje al Flaco!" Prendió el computador, se metió al Facebook y le mandó el mensaje de amor más bizarro y pintoresco que alguien se pueda imaginar. Se le declaraba otra vez, prácticamente...y le decía lo mucho que lo quería, lo amaba y lo adoraba. El Flaco al ver el mensaje, lo bloqueó en el Facebook. Osea, más paila todavía.
Aún sin resignarse, El Sardino modificó una cuenta paralela que tenía de hacia rato y lo agregó como amigo...El Flaco lo aceptó y cual no sería la sorpresa del Sardino al ver que en uno de sus estados se refería a él...obviamente en términos para nada halagadores. Pero además, alguien más comentó el estado y él comentó a su vez, diciendo que lo había bloqueado, que se daba garra etc. Osea, por más que fuera, para bien o para mal, el man le estaba dando importancia. Mal que mal, le había movido el piso.
En la primera conversación que tuvieron por el chat del Facebook, haciéndose pasar por otra persona, El Sardino se delató, se dejó caer solito: dio datos reales y paila...el man lo eliminó y bloqueó esa cuenta nuevamente. Aunque El Sardino pudo corroborar, eso si, que su pareja en efecto era otro man.
En todo caso, esa misma noche, El Sardino le mandó un mensaje en el que se disculpaba, le dejaba en claro que no se arrepentía de nada y le prometía que no lo volvería a buscar jamás. Que por mucho que lo quisiera, en este mundo nadie es indispensable y él no era la excepción...pero yo de eso no estoy tan seguro.
El Flaco se ha convertido en una presencia constante en la vida y el pensamiento del Sardino. Él todavía lo quiere, lo extraña, lo añora, por más que procure disimularlo: yo lo conozco lo suficiente e indudablemente, El Flaco le llegó al corazón. Incluso hace poco, le mando un mensaje con motivo de su cumpleaños, con dedicatoria musical y todo. Quien sabe si eso lo habrá conmovido, así sea sólo un poco. Sólo El Flaco sabe qué es lo que realmente siente y piensa con respecto a todo lo que sucedió con El Sardino y, a mi juicio, si en algo corresponde sus sentimientos, es hora de que haga algo...El Sardino ya ha hecho más que suficiente. No tengo idea de cómo acabará esto: sólo espero que, con quien quiera que sea, El Sardino, mi amigo, mi parcero, sea feliz.
Gracias por leerme, espero me sigan visitando. comenten mis posts y voten en la encuesta. Un saludo para mis lectores en Brasil. Los dejo con este video musical. Se cuidan y esperen más posts.
domingo, 8 de mayo de 2011
PARA LAS SÚPER MAMÁS
Es el tema obligado de el día de hoy: las madres y lo que significan para todos nosotros...las tengamos o no. La celebración del día de la madre se remonta a la Antigüedad, cuando en Roma y Grecia se realizaban impresionantes fiestas en honor a Rea/Gaia, la madre tierra. Desde entonces, el segundo domingo de mayo se ha dedicado a celebrar y homenajear a las madres así como a la maternidad en todas sus formas.
El día de la madre, así como muchas otras celebraciones con algún significado sentimental, con el paso del tiempo se ha venido convirtiendo en algo más comercial y mercantilista que otra cosa. Hoy, las madres recibieron regalos (espero que no hayan sido ollas o sartenes), las habrán invitado a desayunar o a almorzar (o alguien en la casa lo hizo) o les habrán regalado una súper tarjeta de felicitación. Sin embargo, el día de la madre va mucho más allá de eso; se trata de recordarles a ellas, nuestras madres, y recordarnos a nosotros, nuestros hijos, lo que ellas significan para nosotros y, en consecuencia, para el mundo. A continuación, me permito decir unas cuantas cosas sobre las madres y la maternidad.
Madres hay de todo tipo y para todos los gustos: la mamá gallina y la mamá canguro, la mamá profesional y la mamá ama de casa, la mamá divorciada y la mamá cabeza de familia, la mamá soltera y la mamá adoptiva, la futura mamá y la que es mamá desde hace ya un buen tiempo y que ahora es abuela, la mamá adolescente y la mamá cuarentona, la mamá estricta y la mamá permisiva...pero todas tienen algo en común: la abnegación.
Para una madre, la prioridad son sus hijos: ella está dispuesta a soportarlo todo, a pasar cualquier necesidad o a realizar cualquiera trabajo con tal de que sus hijos estén bien y no les falte nada de lo que quieran o necesiten. Son seres motivados por, la que creo yo, es la forma más pura y auténtica del amor: un amor que rebasa con creces el amor propio sin ser perjudicial.
No importa como seamos, tampoco importa lo que hagamos, nuestra madre siempre nos querrá y nos aceptara tal y como somos. Ellas nos prodigan cariño y protección, son nuestro ejemplo a seguir y no se cansan de querernos, pues nosotros, sus hijos, somos el motor de su vida.
Tampoco importa cuantas veces tengamos diferencias y desacuerdos, cuantas veces peleemos con ellas, cuantas veces nos castiguen ni cuantas veces caigamos con ellas en el juego del "tire y afloje": de cualquier modo nos quieren y se esforzaran al máximo por entendernos o al menos, y como ya dije anteriormente, aceptarnos con todo y nuestros defectos y nuestros cientos de equivocaciones.
Dicen por ahí que cada niño viene a este mundo con un pan bajo el brazo...pero ninguno viene con un manual de instrucciones; sin embargo, el amor siempre encuentra el camino correcto y es por eso que, desde el momento que saben que están esperando un bebé, cada una de ellas, poco a poco, va adoptando su papel de madre en un proceso largo, complicado pero inmensamente gratificante tanto para ellas como para sus hijos.
Por estas razones, por albergar con cariño una criatura en su vientre, por luchar estoicamente en un parto para traerla a este mundo, por enseñarle todo lo que necesita saber en cada etapa de la vida, por emocionarse hasta las lágrimas con sus primeros pasos y sus primeras palabras, por guardar con ternura y afecto sus dibujos, sus patincitos y sus zapatitos, por desvelarse noche tras noche para atenderlo, por todo el esfuerzo y los sacrificios que hace por que sean felices y salgan adelante, acá, en este blog, les deseo a todas las madres un muy feliz resto del día de la madre, que Dios la bendiga, las guarde y les retribuya todo lo que hacen por sus hijos, sobre todo, formarlos como buenos seres humanos para hacer de este mundo un lugar mejor, días tras día.
Gracias por leerme, espero que el post haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Les dejo un video musical dedicado a todas las madres en su día, una vez más...felicitaciones
viernes, 6 de mayo de 2011
(¿)AMIGOS(?): LA BITCH Y EL INDEFINIDO
¡ADVERTENCIA!: Si bien las situaciones aquí descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido modificados para proteger su identidad. Se recomienda discreción.
Para todos es bien sabido que el amor es ciego...pero muchas veces se pasa, como en esta historia, ocurrida hace unos seis años.
Eran los primeros semestres de universidad y, como ya mencioné anteriormente, yo era parte de un grupito de disque amigos (unos petardos insoportables) de los que hay mucho que contar. De entre todos ellos, sobresalía...ella: La Puchis, una paisa risueña y extrovertida que cualquiera, que no se fijara bien o no quisiera fijarse, como yo en esa época, consideraría como "una vieja muy bacana". La Puchis se hablaba con todos, se la llevaba bien con todos, divertía a todos...y llevaba al apartamento que tenía para ella sola, a pocas cuadras de la universidad, a todos. Nos empezamos a hablar en los primeros días, periodo durante el cual, se van formando los parches y las roscas, de forma inexorable e irrevocable, como islas que se forman tras la erupción de un volcán submarino.
Y entre el parche, también estaba él: El Grillo. Si, aún ahora no deja de ser vergonzoso admitirlo: yo me enamoré de él. El man era feo como nadie...de hecho ahora es, sino igual, más feo todavía ¿Qué por qué me enamoré de él siendo un man tan hedonista y superficial? Porque ningún hombre había sido tan sensible, tan especial y tan comprensivo conmigo como lo fue El Grillo...al principio.
La verdad, y para ser completamente sincero, a mi el amor siempre me ha dado tres vueltas. Y en esa época era aún peor: era joven, soñador, iluso, confiado, inseguro, ingenuo...Me dejé llevar por mi corazón, hasta donde él quiso llevarme y puse al Grillo en un pedestal: para mi era perfecto y sólo sería cuestión de tiempo antes de que él me correspondiera y se cuadrara conmigo y fuéramos felices por siempre. Error, error, error. De principio a fin. En esa época, no tenía ni la más remota idea de quien era realmente El Grillo...y si lo hubiera escuchado de alguien más (incluso él mismo) no lo habría creído. Estaba realmente muy enamorado.
Tuve un primer atisbo una tarde, en el apartamento de La Puchis - que sabía, como todos los demás miembros del parche, lo que sentía por El Grillo - La Puchis estaba sentada y tenía la cabeza del Grillo entre sus piernas. De repente, ella preguntó: ¿cómo será un beso así, de cabeza? Y entonce se besaron. Así, sin más, delante mío. Yo quedé frío, con toda la razón: El Grillo tenía novia, osea ¿que clase de man era? uno que no valía la pena, pero en esa época era incapaz de verlo y de creerlo, porque lo quería.
En el momento no dije nada, pero días después, le pregunté al Grillo si era que él con La Puchis tenían su cuento. La verdad quería saber a qué atenerme de una vez por todas. Además estaba harto de estar pendiente a toda hora si se miraban raro, si ellos o alguien más hacía un comentario extraño y, sobre todo, estaba harto de estar pendiente de no dejarlos solos. Yo, en mi inocencia, consideraba a La Puchis como mi amiga y al Grillo como el hombre de mi vida...y la situación era muy complicada.
Y ¿la respuesta del Grillo? No, nada...él con La Puchis eran amigos nada más. Osea, que quedé en las mismas y, peor aún, seguí en las mismas. Así pasaron unas cuantas semanas de viacrusis, en las que no sabía qué pensar, no sabía que creer: ¿será que El Grillo decía la verdad? ¿será que habían decidido tener un romance clandestino? ¿será que no es clandestino sino que yo soy el único que no lo sabe? Ahora sé que, obviamente, estuviera o no cerca de ellos, no iba a cambiar eso; ni mi presencia ni mis sentimientos ni mi opinión influirían en nada. Pero en esa época creía que si cambiaría...y por eso me convertí en la sombra del Grillo. Lo reconozco: me pasé de intenso. Y sin embargo, rindió frutos...exóticos, digamos.
Cómo mencionara en el primer post, todo sucedió en una noche de copas, una noche loca en la que nos quedamos varios de nosotros - incluido El Grillo - en el apartamento de La Puchis y, entre un aguardiente y otro, reuní el valor para pedirle mi primer beso. El man me lo dio..y no me quejo: es un buen besador, fue un buen primer beso. Pero fue un beso letal.
Esa misma noche, al calor de los tragos y los besos - empezamos a jugar pico botella - El Grillo se empezó a besar...no, no con La Puchis, sino con su mejor amigo(ya hablaré de él en otro post) Dejándome más confundido aún. Tenía novia y se consideraba heterosexual...luego se rumbea con otra vieja (osea, le pone los cachos a la novia)...después se rumbea con un man...¿a que estaba jugando? En todo caso, no me quise rayar la cabeza más de lo que ya...por esa noche.
Pero volviendo al beso, bueno, eso fue la perdición: ahí si fue cierto que el amor me dio duro, duro, duro. Me tragué de él pero con toda. Y mi intensidad ascendió a niveles altamente perjudiciales para la salud mental tanto propia como pública. Estaba junto al Grillo día y noche...si, me quedaba con él hasta altas horas de la noche en la universidad. Dejé de comer, de estudiar y de dormir por andar detrás de él; esperanzado en que ese beso se repetiría. Realmente toqué fondo.
Y me pararon, me paró un man que era parte del parche y que se había metido de sapo (fresco...su post saldrá dentro de poco) La verdad si, reconozco que el beso con El Grillo me puso mal, pero no era para que me hicieran lo que me hicieron esa misma noche. Después de que el tipo este me dijera todo lo que me tenía que decir, porque aparentemente El Grillo no era capaz de decirmelo, fuimos al apartamento de La Puchis. Allá almorzamos y después, de postre, me tocó ver cómo La Puchis y El Grillo iban al cuarto de ella, se acostaban en el colchón donde dormía La Puchis se metían entre las cobijas...y practicamente hacáin el amor con la ropa puesta. Delante mío. Sabiendo que yo estaba ahí, viéndolos. Ese día, sentí que yo para ellos no valía nada y sin embargo, idiotizado por ese amor cien miel veces maldito que le tenía al Grillo, me quedé, pensando que así, evitaría que pasaran a más.
Eso, sin embargo, no fue lo peor: lo peor fue la celebración del primo de La Puchis (allí presente) y, por supuesto, del otro tipo, su compinche; sumado a eso. Después de que terminaran, El Grillo se incorporó y La Puchis recostó la cabeza sobre su rodilla, mientras él la acariciaba (tan lindos ¿no cierto?) Y entonces, El Grillo dijo: "Ash, iba a decir algo, pero se me olvidó que El Brujo estaba aquí" Lo dijo así, delante mío, como si en efecto, yo no estuviera ahí.
Después de eso, fuimos a comer helado a Crepes & Waffles. Y, desde antes de llegar ahí y aún después,. todos ellos no hicieron más que ridiculizarme y burlarse de cualquiera cosa que hiciera o dijera. Se había hecho tarde ya. Me fui a mi casa, y al llegar, me acosté, pidiendo que ocurriera un milagro.
Días después, yo le haría el reclamo al Grillo y él diría que lo sentía mucho; que él sabía que a mi me iba a doler, pero tomó la decisión de no inhibirse por mi presencia. En otras palabras, le importaba cinco lo que yo sentía. Pero si el papel lo aguanta todo, el amor si que es cierto, sobre todo cuando no se tiene autoestima. Yo seguía enamorado de él...y paila. Después de eso, en el cumpleaños de La Puchis, me senté junto a él, mientras hablaba con el man con el que también parecía tener cuento. Y de una, me dijo: "¿Será que nos puede dejar solos? Tenemos que hablar algo personal" Osea, me echó de una forma innecesariamente grosera. Me fui, eso si, furioso.
Pero poco después, empezaron los problemas con La Puchis. Por razones que mencionaré en otro post, una integrante del parche (que cada día tomaba más y más forma de rosca en la que yo no cabía) me fastidiaba...pero sólo cuando estaba cerca de La Puchis y del otro man que se había metido de sapo. Así se lo hice saber ella...y ella se lo hizo saber a la vieja en cuestión...como un chisme de cocina. Así, La Puchis, que ya había dado muestras de ser poco discreta por comentarios que hacía de los demás miembros cuando estaban ausentes, firmó su sentencia de muerte conmigo. Quedó fuera del llavero. Oficialmente...y ella colaboró bastante, no sólo dándome los motivos, sino cambiándose de carrera. Muchas veces, después de eso, me al encontré por ahí. Pero nos ignorábamos mutuamente. Hasta que no volví a verla nunca más, gracias a Dios. Más tarde me enteraría, por boca del propio Grillo, que La Puchis se había enamorado de él. Y, según él, paila porque él tenía su novia. El problema surgió cuando La Puchis quiso tener algo con El Grillo...pero todo apunta a que él la buscaba sólo por ir al apartamento cuando no tenía nada mejor que hacer. De amor...cero pollitos.
El Grillo...me llamó el día de mi cumpleaños. Odio admitirlo pero fue el mejor regalo de ese cumpleaños número 19. Ah, hablando de edades, el man, de entrada nos dijo a todos que tenía 19...en realidad eran 27, pero en fin, que cada quien saque sus propias conclusiones con respecto a su edad mental. Después de eso, yo empecé a regalarle cosas: chocolates con cartas y noticas para Amor y Amistad y Halloween. Seguía empecinado en conquistarlo y el man, lo notaba, pero no parecía molestarle, lo que hacía crecer mis esperanzas. Entre los últimos meses de ese año y los primeros del siguiente, el man, inesperadamente, empezó a invitarme a salir. A la Luis Angel, y yo me descocía por ir. Esas fueron las primeras citas de mi vida. No fueron tan malas, para ser sincero.
Después, tome una de las mejores decisiones que haya podido tomar en mi vida: me abrí de ese grupito. Nunca mas les volvi a hablar ni mucho menos a meterme con ellos. Pero al Grillo eso le parecía muy raro y me preguntaba que por que tan aislado, tan alejado. A lo que yo contestaba con evasivas...ya el amor se me estaba pasando.
Hasta que un día me llamó para saludarme nada más y para quejarse de que no lo saludaba en clase: "Grillo, la clase es para estudiar, para pararle bolas al profesor, no para hacer vida social" "Bueno, es decisión suya si me saluda o no" Después de eso, lo saludé una vez en clase y el me volvió a llamar en mi cumpleaños. Se lo conté a La Marze y supongo que me emocioné de más porque dijo: "Ay, mijo, usted si es como una pelota de squash: entre mas duro le pegan más rápido regresa" Eso me quedó sonando.
Tarde mucho, pero al fin, abrí los ojos: ese tipo no valía nada y no merecía nada bueno de mi. Era tiempo de ajustar cuentas. Al año siguiente, en el cumpleaños del Grillo, él entró a la clase que teníamos juntos, pero se quedó en la puerta. Yo pasé junto a él y lo ignoré por completo, ni siquiera lo mire...y él sabía que yo sabía que ese día él cumplía años (lo había llamado el año pasado) Y días después, saliendo de la universidad con una amiga, el man salio de la nada, y se nos pegó. Se fue conmigo en el puente del Transmilenio y cuando nos fuimos a despedir, yo le apreté la mano de afán sin siquiera dejarlo despedirse bien y me fui.
Ese mismo año, supe la verdad sobre él...la supe por medio de una vieja de quien hablaré mas adelante. Sucede que esta vieja, tenía una amiga que había pasado por muchas carreras, entre ellas, economía (la carrera que cursaba El Grillo antes de pasarse a literatura) y lo conoció. Sucede, que El Grillo era gay, tenía su novio y todo pero practicaba algo que, supuestamente, es muy común entre los gays: es adoptado por un grupo de mujeres que lo tratan como a una niña: se besan con él, duermen con él...pero obviamente no pasa nada. Sin comentarios. Creo que sobra decir que lo sentí por La Puchis, en medio de todo. "¿Y qué más se pueed pensar de esa vieja? Es una tonta. Listo, así de simple.Una tonta" dijo La Marzes, no pude más que darle la razón: jugó con fuego y se quemó...por burra: hizo de todo para enamorarse de un gay.
Un día, estaba acompañando a La Marzes a coger el bus en la 30..cuando ella empezó a decir: "Ay, el tipo está ahí...ya nos vio..." Voltee y ahí estaba El Grillo, haciéndome cocos. A lo que yo respondí volteándome, dándole la espalda. Su último intento fue el año pasado: iba caminando, rumbo a clases, un día por la mañana y el man venía en sentido opuesto. Firmemente, lo ignoré, pese a que me llamaba con la mirada. Seguí derecho como si nada.
La sorpresa me la llevé a los pocos días cuando me metí al Facebook: El Grillo me había agregado como amigo ¿que podía hacer? Negarle la solicitud y bloquearlo. Y ¿eso lo detuvo? No. Me escribió desde otra cuenta, haciéndome saber que sabía que lo había bloqueado, que respetaba que no quisiera nada con él pero que no lo entendía, que no sabía que impresión tenía de lo que pasó, pero que nunca fue su intención hacerme daño, esperaba que estuviera bien y que por que estaba bravo con él, por que no lo saludaba? que por que no eramos amigos.
La respuesta no se hizo esperar. Básicamente...lo mande a la porra. Le explique que no estaba bravo, sólo que lo había echado de mi vida para siempre, que fue la mejor decisión que pude haber tomado, que mi vida sin él era mucho mejor, que él me causó mucho dolor y que no me volviera a buscar..que ni siquiera contestara ese mensaje. De pronto antes me habría botado en plancha, pero ya no era el mismo.
El man me contestó, haciendo el papel de ofendido, de victima, de confundido, que no entendía nada. Ni una sola disculpa, ni una sola muestra de humildad. Ni un solo indicio de que reconocía sus errores. Esa respuesta, que yo nunca le pedí, fue la pieza que faltaba en el rompecabezas de la personalidad del man. Ustedes saquen sus propias conclusiones. por ahora los dejo con dos videos. Uno, dedicado a La Puchis:
Y otro al Grillo:
Gracias por leerme (en especial un post tan largo) Espero les haya gustado (pese a lo largo que es) y me sigan visitando. Un saludo
jueves, 5 de mayo de 2011
POR VOS MUERO
Desde los tiempos de Romeo y Julieta, el suicidio por amor ha estado revestido de una extraña mística, de la belleza que, como demostraron los trágicos griegos, es propia de la tragedia. Además de eso, el hecho de que personajes como la compositora y cantante Violeta Parra y la poetisa Alfonsina Storni pusieran fin a su vida precisamente por amor, ha elevado el suicidio amoroso a cotas de belleza extática y perfección sublime que lo equiparan con una obra de arte como el más conmovedor poema o la más estremecedora sinfonía...bellos por su mortalidad.
El suicidio amoroso, así, ha inspirado musicales, obras de teatro, poesías, novelas y cuentos, siendo la obra más importante la ya mencionada Romeo y Julieta de William Shakespeare. Esta obra, al igual que las demás, pero con más intensidad, conmueve no sólo por la ternura y la perfección del amor que se profesan los protagonistas y su trágico final. Conmueve principalmente por la incomprensión de la que son víctimas. Sin embargo, me pregunto al menos yo ¿quien no comprende a quien?
Todos los que ven una película o leen un libro en que, como este, alguien (una o más personas) se suicida por amor - en especial las adolescentes lacrimosas - se hacen más o menos las mismas preguntas: ¿que sucede con este mundo? ¿por que no los entienden? ¿por qué no les dejan vivir su amor a plenitud? ¿por qué no son capaces de ver lo hermoso y puro que es su amor? Pero lo que nunca se preguntan es ¿por que no huyen? ¿por que no buscan otra solución? ¿por qué tienen que suicidarse?
El suicidio amoroso cumple en estas obras, además de la función de recurso dramático, la de recurso estético: reviste la obra de esa belleza, única y rara, propia de la tragedia, de todo lo que es triste e irremediable...pero eso es algo que, en los últimos años, se ha perdido cuando ocurre en la vida real; cuando alguien como un familiar, un amigo o un vecino se suicida por amor. No es tan hermoso y sublime y sin embargo ocurre y ocurre por los mismos motivos por los que se suicidaron Romeo y Julieta entre otros personajes ficticios.
De acuerdo con la opinión de expertos en psiquiatría, los suicidios por amor, más allá de los hermosos y heroicos que puedan parecernos, están motivados, entre otras cosas, por la inmadurez y la falta de solidez de la estructura personal del individuo; en otras palabras, quienes se suicidan por amor, son principalmente adolescentes que aún no han construido su identidad, su verdadero yo y, al no poder contar con el ser amado (quien suple esta carencia entre otras) se sienten incapaces de constituirse a si mismos como individuos y enfrentar al mundo real y la vida, con sus pérdidas, sus caídas, sus golpes y sus dificultades, optan por el suicidio.
Esa es la verdad detrás de los suicidas amorosos de la vida real, todo el mundo, incluidos ellos mismos cree que lo hacen por amor...pero lo hacen por inmadurez y falta de personalidad. Duro, frío, práctico y decepcionante, pero al parecer, cierto. Tal vez el lector o lectora, o conoce a alguien que estuvo a punto de hacerlo, o conoció a alguien que lo logró o incluso, él o ella misma ha pensado en hacerlo, por lo que todo esto ha de serle apabullante y desconcertante, pero espero que también le sea de utilidad para entender y comprender la verdadera naturaleza del suicidio por amor.
Yo, como escritor de novelas, no puedo dejar de apreciarlo y valorarlo pero en la misma forma y medida en que lo hizo Shakespeare: como un recurso tanto dramático como estético...pero si mi vecino o alguna amiga resultara matándose por razones amorosas...no lo vería de la misma manera en la que muchos, tal vez lo hagan.
Obviamente hay casos en los que el suicidio es realmente la ÚNICA salida en una relación tormentosa y sin futuro en la que se involucran incluso personas mayores de veinticinco años. Pero estos casos constituyen mucho más la excepción que la regla.
Para concluir, el suicidio no puede ser la única salida en la mayoría de los casos en los que las cosas se complican en una relación amorosa. Si, es verdad que el amor no puede con TODO absolutamente todo. Pero es triste cuando algo tan hermoso e inspirador como ese sentimiento, nos lleve a hacer algo que no tiene marcha atrás y que, además, en la mayoría de los casos, no es la única opción que tenemos.
Gracias por leerme, espero les haya gustado y me sigan visitando. Por ahora, el video de rigor. Se cuidan.
martes, 3 de mayo de 2011
BASURA DE ALTA PUREZA
Es triste pero cierto: ni siquiera el mundo de las letras, asociado a un arte tan bello y sublime como la literatura, está libre de la mediocridad y la chapucería. Para mi, que estudié literatura, es vergonzoso hablar de esto; pero del mismo modo, y precisamente por haber estudiado literatura, pienso que soy uno de los más indicados para hablar de estos tristes remedos de obras literarias. Y aunque no lo sea...quiero y puedo hablar de eso. Así que lo haré.
Sucede que, hace ya unos dos años, tome cierto curso en la universidad, curso del que ni yo ni ninguno de los que lo vieron conmigo quiere acordarse, entre otras cosas, por los libros que nos tocó leer en él. Si, digo "tocó" y no "correspondió" porque fueron más una imposición insoportable que la asignación normal de un texto literario de algún valor, aún cuando nuestra profesora, por demás recién desempacada y con poco criterio, hablara de estos libros que componían el corpus del curso como "hitos de la literatura contemporánea". Resulta ser que en este curso, fuimos divididos en varios grupos y cada grupo escogió un libro entre las múltiples, pero nada prometedoras, opciones que nos dio la susodicha profesora. Mi grupo, compuesto además de mi por La Marze, La Totis y una vieja de quien ya hablaré más adelante, escogió Basura de Héctor Abad Faciolince. Y es ese el libro que pasare al papayo el día de hoy.
¿De que trata tan fascinante "novela"? De un escritor fracasado, mediocre (por decirlo menos) incapaz de escribir siquiera dos frases de algún valor y que responde al nombre de Bernardo Davanzati, un hombre que Abad Faciolince describe como un anciano de cerca de sesenta años de edad, pequeño, de cabello gris y de ojos azul acero, fríos e inexpresivos que, empero, tienen un leve destello desafiante. Este pobre escritor sin nadita bueno que escribir, se va a vivir a un apartamento en el barrio Laureles, uno de los más acaudalados y prestigiosos de Medellín, en el apartamento, entre los vecinos, un verdadero bestiario de seres rocambolescos y estereotípicos, Davanzati es conocido como "el del 301", para todos, excepto para el del 201, un chismoso sin vida propia que se dedica a espiarlo, en parte, porque no tiene oficio, y en parte porque lo conoce bastante bien: Davanzati tuvo un instante de gloria, muy, pero muy breve...y a ojos de su vecino chismoso muy significativos. Dos novelas, Diario de un impostor y Adios a la juventud le dieron una fama que él no supo ni manejar ni disfrutar y ahora, ahí estaba: era un solterón que patinaba inútilmente en su propia falta de talento. Y que, para infortunio de la raza humana, todavía, siendo consciente de esta limitación, escribía. Cosas sueltas, breves, irrisorias y, por supuesto, hediondas que, el autor, muy comedidamente, cita para el deleite (aunque en realidad es nausea) del lector.
Pero sucede que Davanzati, en una sorprendente demostración de moral y de lucidez, bota lo que escribe a donde pertenece: la basura. Pero el vecino chismoso este del que les hablo (digno alter ego de Abad Faciolince) arrastrado por su falta de quehaceres, no sólo descubre que su ídolo ha vuelto a escribir, sino también que, lo que escribe, lo bota a la basura como, repito, corresponde. Este vecino, sabrá Dios por qué, se dedica a rescatar de su lugar natural estos escritos. Leyéndolos con inexplicable avidez...aún cuando también él debe reconocer que son un asco. Esa es, esencialmente, la triste y patética historia que narra Abad Faciolince a lo largo de 190 inútiles, descoloridas y desabridas páginas en las que, esencialmente, no sucede nada distinto de lo hasta ahora descrito: Davanzati escribe más y más basura y el vecino chismoso lee esta basura literaria después de extraerla de entre la otra basura...y de vez en cuando se inmiscuye en la vida del hombre. Son, en otras palabras, 190 páginas en las que se alarga lo inalargable.
Se supone que el mal escritor es Davanzati...pero Abad Faciolince, su creador, no se le queda atrás al punto que, de no ser porque él mismo lo señala, costaría trabajo diferenciar cuando escribe Davanzati y cuando lo hace el narrador. Ambos lo hacen igual de mal. La historia no es sólo inverosímil, sosa, repetitiva y vacía, sino que además está narrada de forma descuidada y escueta: repeticiones constantes, errores de sintaxis, diálogos poco elaborados y situaciones reforzadas marcan la pauta de este pasquín al que, sin embargo, algún jurado poco pensante le otorgó el Premio Casa de América de Narrativa Innovadora. Ni para que hablar de este tremendo premio (que cualquiera que se sepa el abecedario y sepa escribir una frase completa se lo puede ganar sobradamente)
Así, entre la prosa lastimera de Abad Faciolince y las cada vez más tristes demostraciones de falta de talento de Davanzati, se van 190 paginas que habrían sido de más utilidad si ardieran en la hoguera en alguna olla del centro de la ciudad. La verdad, después de haber leído este bodrio, no me quedaron ni cinco de ganas de averiguar sobre la vida de Abad Faciolince (sobra decir por qué) y sin embargo, uno siempre termina enterándose de ciertas cosas y, a juzgar por lo que he escuchado decir de él, parece que él mismo sirvió de modelo para crear a Davanzati: escribió otra novela Fragmentos de un amor furtivo, que pasó sin pena ni gloria...¿y ahora esto?
Para colmo, el tipo, que se desempeña mejor como columnista que como escritor (creo que hasta como contador público se desempeñaría mejor que como escritor) tiene fama de ser un pedante insufrible a quien el ego no le cabe en el cuerpo. Y ni falta hace que lo digan: en la misma novela se atreve a hacer críticas poco fundamentadas - y por supuesto nada respaldadas - de García Márquez y su obra. No será este el espacio para dignificar esas críticas majaderas nacidas de la envidia y el resentimiento amen de la certeza de que él jamás llegará a siquiera soñar con ser lo que es García Márquez para el país y las letras universales. A veces el hombre consigue el éxito y la gloria...y en consecuencia, infortunadamente, se le hincha el ego. A Abad Faciolince sólo le pasó esto último, como un pobre sustituto de las otras dos cosas.
En conclusión, es una verdadera pérdida de tiempo leer tan desastroso compendio de páginas que ni siquiera llega a novela, con personajes planos y sin gracia alguna, en escenarios anodinos y envueltos en situaciones paupérrimas, deprimentes y poco creíbles que no inspiran en el lector nada diferente a un deseo irresistible de cerrar el libro para ver qué están dando en VH1 o MTV (de lejos mucho más didácticos y constructivos que esta bazofia). Por lo mismo, pienso que en medio de todo, en dos cosas si acertó el autor de...esto: dar un claro ejemplo de lo que es un mal escritor (vuelvo y repito: sea Abad Faciolince o Davanzati...los dos son igualmente malos) y en el título, que, como bien dijo La Marze, lo dice todo: Basura es lo que es este libro, absolutamente desechable; basura imposible de reciclar e indigna de ser rescatada como no sea por este vecino chismoso y carente de vida. Basura que, por el bien de la sociedad en general, debe de ser incinerada y sepultada en el olvido para que las futuras generaciones no tengan que siquiera oír hablar de ella.
En ese curso del que les comenté y en el que tuve que leer este pseudo-libro, no nos estaba permitido opinar en contra de lo que allí se leía. Por eso, a nombre mío y de todos mis excompañeros de ese curso, esa espina queda oficialmente extraída en este post, en el cual, además, me he desahogado diciendo exactamente lo que pienso de este folletín y que, además, es acorde con la opinión general que se tiene del mismo; aun cuando a la profesora no le agrade de a mucho (si es que algún día llega a saber de este blog y lee este post) este libro, como otros que mandó a leer en ese curso, no son hitos de la literatura contemporánea, sino abominaciones de disque intelectuales con mucho más ego que talento.
Gracias por leerme, espero que el post haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Por ahora los dejo con el video de rigor, esta vez, mostrando cómo sería Abad Faciolince si fuera actor de Hollywood. Esperen más posts.
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