Cuando nos hablan de desiertos, rigurosamente pensamos en el Medio Oriente o en África...pero nunca en los Estados Unidos. Resulta ser que, junto a México, es uno de los países con las áreas desérticas, áridas y calurosas más impresionantes del mundo. Entre las más destacadas se encuentran:
El Lago Mono
Ubicado en un área volcánica en el condado de Mono en California, a pocos kilómetros del Yosemite National Park, es un lago de aguas extremadamente saladas y alcalinas pese a no tener contacto con el agua del mar (aunque si con ciertos minerales terrestres responsables de los elevados niveles de Ph del agua). Además sirve de refugio para cientos de especies de aves. Se formó hace unos 760.000 años tras disolverse un lago aún más grande que cubría parte de los territorios de Utah, Nevada y California.
En su agua, además, se identificó una bacteria: la Extromophile bacterium, responsable de la presencia de arsénico en su composición química. Y...acá está la foto:
La Ola del Desierto
Está ubicada en el desierto del norte de Arizona, es una curiosa formación plasmada por acción del viento y la erosión en los riscos de arenisca blanda. Hace parte de la Reserva Natural Paria-Canyon Vermillion. Ocasionalmente se forman lagunas por las lluvias esporádicas. Los riscos tienen hasta 107 metros de altura. Y aquí está la foto:
El Desierto Blanco
Comprende 400 millas de extensión cerca a Alamogordo en Nuevo México. Tiene el aspecto de una gran área cubierta de nieve, pero en realidad es cristal de yeso que deslumbra al reflejar la luz del sol (se recomienda usar gafas oscuras) En el verano la temperatura llega a los 50ºC.
Al ser parte de la zona de operaciones del ejercito americano sólo puede ser visitado el primer sábado de abril y de octubre.
El Valle de La Muerte
Uno de los lugares más secos, calientes e inhóspitos del planeta está ubicado en el sureste de California y es parte del Desierto de Mojave (que linda con el área metropolitana de Los Angeles) Comprende 225 kilometros y es la zona más baja, seca y ardiente de Norteamérica (la temperatura máxima registrada ha sido de 57,8ºC)
Se cree que durante el Pleistoceno (hace más de 12.000 años) una larga serie de mares internos se secaron, dando origen al valle, que debe su nombre al hecho de que, durante la conquista del Oeste en el siglo XIX, quienes pasaran por ahí durante su viaje...nunca llegaban con vida.
Zabriskie Point
Está ubicado al este del Valle de La Muerte, debe su nombre a Christian Breevoort Zabriskie, fundados de una compañía que se dedicaba a explotar bórax en esta área. Se formó hace unos 9 millones de años, al haberse secado un lago; se cree que también las aguas termales y la actividad volcánica contribuyeron de forma decisiva a la constitución tanto del clima como del paisaje.
Hallazgos recientes revelaron que durante el Pleistoceno estuvo habitado por camellos, mastodontes, caballos, todo tipo de aves y mamíferos carnívoros.
Al igual que el Valle de La Muerte, es extremadamente seco y árido. Algunos riscos presentan un curioso color oscuro originado por la lava liberada durante erupciones volcánicas ocurridas hace 2 y 5 millones de años. Acá, la foto de las formaciones minerales más conocidas:
Y aquí la de los riscos oscuros:
El Desierto Pintado
Es parte del desierto de Arizona y se caracteriza por las formaciones rocosas ricas en hierro y manganeso que, por efectos de la lluvia y la erosión, parecen pintadas y barnizadas a mano. Comprende 380 kilómetros cuadrados habitados por los navajo (durante 500 años) y los hopi (durante 1.000 años) por lo que es también una reserva indígena.
El desierto se originó tras la fosilización de un bosque de coníferas durante el Triásico (hace más de 200 millones de años)
Esta es la parte más famosa del desierto en sí mismo:
Y así se ve desde el espacio:
Espero les haya gustado tan inusual entrada. No crean: una dosis de ciencia y conocimiento no sobra...ni siquiera en este blog. Esta es precisamente una de las nuevas secciones: Maravillas del Mundo, espero y sea de su agrado. Un saludo y siganme visitando. Chao
miércoles, 20 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
ESO SIEMPRE TERMINA ROSA
Es algo muy frecuente tanto en las telenovelas como en las películas: los finales felices. No importan los problemas, las dificultades, las angustias y la adversidad que tengan que enfrentar los protagonistas; no importa de cuantas tretas y ardides se valgan los villanos para conseguir sus pérfidos fines: siempre las cosas terminan "como debe ser": el bueno con la buena, los villanos pagando por el mal que hicieron, los antagonistas arrepentidos tras tomar conciencia de sus errores (cometidos a lo largo de tooooda la novela) y todo el mundo feliz y satisfecho.
A la larga el final feliz, en si mismo, no es más que uno de los muchos clichés y estereotipos que además de abundar en las telenovelas, son los que las caracterizan: en todas está la niña pobre pero dulce y buena, el joven guapo, de buena familia en busca de la mujer ideal, la mujer rica y perversa que busca atarlo a como dé lugar movida bien sea por la ambición o por la obsesión, otros villanos de ambos mundos (el pobre y el rico) que les hacen la vida imposible y los buenos que los ayudan y protegen. Todo esto complementado a su vez por rituales de la vida cotidiana que, en el mundo de las telenovelas, cobran aún más valor: las bodas, los nacimientos y las muertes (con el consecuente funeral y entierro) todos ellos, marcan los momentos cúspides que son los mismos que conforman todo cuento o historia tal y como nos lo enseñaron en el colegio: el inicio, el nudo y el desenlace. Así, de una forma algo escueta, se resume el esquema básico de los culebrones mexicanos y venezolanos.
Este esquema, además, no sólo refuerza estos estereotipos sino que además los eleva a la categoría de leyenda urbana, razón por la cual, no son pocas las muchachas del servicio (la audiencia misma de estas producciones es ya un estereotipo) que en verdad creen que, un día de estos, un hombre guapo, adinerado y de buena familia se puede enamorar de ellas y, en consecuencia, sacarlas de pobres para ser felices por siempre. Si le pasó a la protagonista ¿por qué no a ellas? Además de este príncipe azul, otras dos leyendas urbanas ampliamente difundidas por las telenovelas son el amor a primera vista y el amor perfecto, impoluto, prístino e incondicional. A prueba de TODO. En muchas ocasiones - en las telenovelas, obviamente - ambos tipos de amor se fusionan: se enamoraron a primera vista y ese amor, perfecto e inmaculado, pudo contra todo y contra todos. Si, contra todos...incluyendo las neuronas de la audiencia.
Uno pensaría en un primer momento que esto ya no es así: que ahora hay nuevas propuestas, hay más ingenio, más inventiva, más creatividad y originalidad. Hagan el siguiente ejercicio: analicen cuidadosamente unas cuatro o cinco telenovelas producidas en cinco países distintos por cinco libretistas distintos, si, ya sé que las de productoras como Televisa o Telemundo llevan la mediocridad y la ridiculez al extremo, pero el punto es, que todas, incluso las que muestran la propuesta más audaz e innovadora, obedecen al viejo, arcaico y artrítico esquema esbozado anteriormente. Y, por supuesto, todas tienen un final feliz.
En lo que respecta al cine, diré que el esquema es algo más flexible dado que se aplica sobre todo al género de las comedias románticas, un género que abre una amplia gama de posibilidades...y de igual manera, el final siempre es feliz. En los últimos años, además, se ha observado cómo el final feliz ha empezado a rematar dramas y películas basadas en hechos de la vida real cada vez con más y más frecuencia. Y bueno, ni hablar de las películas y musicales para adolescentes de Disney Channel, donde todo, absolutamente todo termina a las mil maravillas.
Y ¿cuáles son las consecuencias de este esquema repetitivo y del final siempre feliz? Al menos para las mentes débiles e ingenuas, una visión distorsionada, idílica y, por lo tanto irrealista, de la vida; les hacen creer que lo que sucede en esas telenovelas puede pasar en la vida real y que cualquier situación puede tener un buen desenlace. Obviamente, la experiencia y, sobre todo el sentido común, han sabido demostrar que eso no es así: no todo en la vida tiene un final feliz: muchas veces es triste y doloroso y otras, incluso, es agridulce (mitad feliz...mitad no tanto) No en vano existe un dicho que dice que no hay felicidad completa.
No es que la vida sea un suplicio que no cesa sino con la muerte (como también hacen creer algunas telenovelas con ciertos personajes y situaciones igualmente irreales) pero tampoco es suave y perfecta como el amor de mamá: tiene de todo un poco, por partes más o menos iguales en la mayoría de los casos aunque hay que reconocer que hay personas que tienen una vida muy dura, pero aún esas personas tienen buenos momentos; momentos de placeres, de alegrías, de felicidad...
En otras palabras, que ciertas situaciones en nuestras vidas tengan un final feliz es algo que puede tanto estar como no estar en nuestras manos, lo que si está en nuestras manos es lo que pase después de ese final, lo que decidamos hacer una vez que todo está consumado. Siempre, aún cuando parezca que no, la última palabra en nuestras vidas es nuestra. La vida no siempre sonríe, aunque a todos nos ha sonreído en algún momento: la clave está en saber identificar la sonrisa en las pequeñas cosas, los breves momentos y las buenas personas que hacen nuestra existencia inmensamente grata. Además, siempre, de todo aprendemos y todo nos fortalece y nos forma para saber aprovechar y agradecer lo bueno que nos suceda.
La vida es maravillosa...pero gracias a Dios, no es una telenovela con un final completamente feliz e irreal. En verdad, creo que es algo para agradecer; nada se compara a ser personas reales con vidas reales y creíbles. Para finalizar, les dejo una canción de Astrud Gilberto que, a mi modo de ver, se ajusta a la perfección con el mundo fantasioso de las telenovelas, de ayer, de hoy, mañana y pasado mañana. Por ahora es todo, gracias por su atención, esperen más posts y, sobre todo, nuevas secciones. Se cuidan. Chao
lunes, 18 de abril de 2011
LO QUE VALEMOS
Debo ser honesto y franco con quien lea estas líneas: esa clase era un desastre, todos en el colegio, sin excepción, nos aburríamos hasta la saciedad y habían quienes, de hecho, se quedaban dormidos en medio de la clase ¿En que consistía la susodicha clase? En la narración de cuentos e historias varias; incluso, en no pocas ocasiones, el profesor llevaba un librito y nos leía uno o dos cuentos (pensándolo bien ¿quien no se duerme si le leen un cuento?) de los cuentos nada se podía discutir: él llevaba el librito y, aunque no lo hiciera, un cuento es un cuento. Pero las historias, bueno...se supone que eran datos y/o anecdotas tomadas de la historia, las ciencias, la geografía o casos de la vida "real" pero sólo él (supongo) era capaz de creer en historias tan inverosímiles y reforzadas.
Y sin embargo, un día, nos contó una fábula con un gran significado (creo haber mencionado que con los cuentos y las fábulas le iba mucho mejor): había una vez un joven que tenía una joya, un anillo de oro con una piedra preciosa azul-violeta oscuro: era una piedra muy rara. Era única.
Un buen día, el joven salió muy entusiasmado con el anillo, dispuesto a venderlo, seguro de que ganaría una fortuna por tan rara piedra. Craso error: nadie siquiera se interesó en comprar el anillo. El joven golpeó muchas puertas, durante muchos días, sin obtener ningún resultado. Harto, cansado y decepcionado, el muchacho empezó a creer que había algo defectuoso en la piedra así que decidió ir a donde un cristalógrafo (experto en piedras preciosas) para ver si él podía decirle algo de la piedra.
Al día siguiente, fue a donde el anciano cristalógrafo y él, después de ver la piedra, dictaminó que no había nada malo en ella: era hermosa, eso era todo lo que podía decir. Entonces el joven le preguntó por que, si la piedra estaba en tan buenas condiciones, nadie la quería comprar, a lo que el cristalógrafo contestó: hijo mío, no lo sé y tampoco importa; lo único importante es que, si esas personas no supieron apreciar esa piedra, de seguro, muchas otras si sabrán darle su valor. Sólo era cuestión de encontrarlas para ofrecerles la piedra.
La moraleja es que, no importa si somos rechazados por ciertas personas: siempre, todos nosotros, encontraremos a alguien que nos quiera y nos aprecie; alguien que sepa valorarnos tal y como somos: raros, únicos, irrepetibles y genuinos.
Entonces, es innecesario mendigar amor o amistad, perseguir a quien no disfruta de nuestra compañía o estar cerca de personas que no nos dan el trato que merecemos simplemente por no estar solos o por obtener algo de esas personas. Personalmente pienso algo que, de por si, no es nada nuevo: la clave para ser amado, querido, aceptado y respetado radica en amarse, quererse, aceptarse y respetarse a uno mismo. La tan bien ponderada autoestima. Sobre todo aceptarse y respetarse, ser consciente de que nadie, incluido uno mismo, es perfecto y si los demás aceptan los defectos y fallas propias y ajenas ¿por que no lo va a hacer uno? Muchas veces creemos que tenemos los peores defectos, cometemos los peores errores y fallamos como nadie más en este mundo ¡MENTIRA!
¿Quien, acaso, es psíquico para conocer todos los secretos vergonzosos de los demás, sus defectos, sus errores, sus malos pensamientos, sus bajas pasiones? Nadie, pero de seguro, poco a poco, todos nos vamos dando cuenta que la mayoría de personas también fallan en muchas cosas incluso en las mismas que nosotros; que compartimos defectos y manías con buena parte de la población mundial y que estamos muy lejos de ser los únicos con extravagancias, rarezas o pensamientos estrafalarios o retorcidos: en serio, todos los tenemos o hemos tenido en algún momento.
Por otra parte, aunque eso si, no menos importante, está demostrado que aquellos que critican, juzgan, cuestionan y se burlan de los demás todo el tiempo lo hacen movidos por un inconfesable complejo de inferioridad: buscan que los demás queden mal para no sentirse tan mal consigo mismos...aunque tal vez también sea que juzguen a los demás por ser más cómodo y menos doloroso que juzgarse a ellos mismos. En todo caso, esa gente no merece el tiempo ni la atención de N A D I E.
En conclusión: muchos se han preguntado ¿que venimos a hacer a este mundo? A aprender y a ser muy felices. Y ¿cómo no vamos a serlo? Si vivimos en compañía constante de un ser único, irrepetible y, sobre todo, adorable: nosotros mismos
ANZUELOS VISUALES
Dice un sabio dicho que por la boca muere el pez, una variante de una famosa frase de San Pablo: la palabra es un arma de doble filo. Pero creo que no sólo por la boca nos condenamos: también por los ojos.
Obviamente hay gente que se precian de no ser para nada superficiales: la belleza interior y la personalidad es lo que cuenta...si, créanme que yo seré el último en discrepar con esos argumentos. Pero ni yo, ni aquellos que alardean de ser tan profundos y espirituales al decir eso, podemos contra la Madre Naturaleza. Todos, sin excepción, nos dejamos fascinar por la belleza así sea sólo en un principio, el poder de las formas armoniosas y bien proporcionadas y los trazos finos y angulosos es simplemente avasallante. Nos apabulla sin poder hacer mucho al respecto, porque cuanto más se luche contra la corriente, con más fuerza nos arrastrará.
La ciencia ha demostrado que dentro de la mística de la atracción, el factor decisivo, la influencia más fuerte y poderosa son las hormonas y, sobre todo, las feromonas, sustancias químicas que emanan de nuestro cuerpo y que son las encargadas de atraer a los miembros del sexo opuesto, presentes en la vasta mayoría de las especies animales, incluyendo, por supuesto, al hombre. Cabe anotar que son percibidas por el órgano bomeronasal y de forma prácticamente inconsciente. Pero, digo yo, cuando vemos a alguien en una revista, una valla publicitaria, una película o un programa de televisión y nos sentimos atraídos...¿qué se supone que pasa, científicamente hablando?
Respuesta: el órgano más importante, en lo que respecta a la mística de la atracción, no es el bomeronasal, sino el ojo. Seguramente las feromonas tienen su efecto y su poder del cual, al parecer, casi nadie es plenamente consciente, pero dudo mucho que alguien feo nos atraiga...por muchas feromonoas que emane cuando esté cerca de nosotros. Y lo mismo vale para el caso contrario: así no emane un sólo átomo de feromonas, personas como Brad Pitt o Carmen Electra se roban todas las miradas a donde quiera que vayan, ¿por que? Porque son bellos y la belleza no sólo se roba todas las miradas: está más que comprobado que, junto con el sexo, es lo que más vende; sobre todo en la industria del entretenimiento (no es casualidad que para los y las modelos y las estrellas de cine no baste con ser lindos...también hay que ser sexys)
Basta poner atención al reparto de una película o una telenovela, o los presentadores de cualquier noticiero o programa de variedades o de la sección de farándula: la mayoría de ellos son bonitos, agradables a la vista, atractivos. Incluso Betty, la fea, si, fue fea la mayor parte de la novela...pero ¿que tal que nunca la hubieran embellecido? Los resultados serían inciertos, tanto para efectos del argumento como de la audiencia.
Siempre he creído que los "normales" (entre los que creo que estoy yo) estamos entre dos extremos: uno, los bellos, que a donde quiera que vayan, paran el tráfico, se roban la atención, atraen todas las miradas y desatan una marea hormonal impresionante y los feos, a quienes nadie nota...en el mejor de los casos: ¿alguna vez han llevado la cuenta de la cantidad de chistes que tiene por tema y víctima a los feos? Por no mencionar los desplantes, los desaires, las humillaciones y el rechazo que enfrentan diariamente; al menos los casos extremos.
Recuerdo una amiga del colegio: la Pequis, una niña más bien poco agraciada a quien molestaban todo el tiempo y de mil formas distintas precisamente por eso: por ser fea. La otra cara de la moneda es El Sardino, quien tiene una regla de oro en lo que respecta a sus amigos del Facebook: no acepta solicitudes de amistad de gente que conoce y no le agrada o que no conoce pero son feos (ni hablar cuando son las dos cosas) Comprendo que no acepte a alguien que ya conoce y no le agrada: yo hago igual. Pero hasta donde sé, en el Facebook, a uno lo agregan como AMIGO, aún no existe la opción de agregar como PRETENDIENTE o AMANTE (aunque se está haciendo lo posible por crear la opción de agregar como ENEMIGO) El simple hecho de que lo agreguen a uno no lo compromete a uno a nada.
Aunque, a juzgar por mis experiencias en el Facebook...creo que puedo decir unas cuantas cosas: primero, que más de una vez, me he descosido por agregar a alguien simplemente porque es bonito, sin tener en cuenta muchas cosas: en la mayoría de los casos, el de la foto no es con el que uno habla (ponen una foto así porque de poner una foto de ellos mismos, lo más probable es que nadie les pare bolas...por feos) y aún en el caso de que la foto si coincida con la persona con la que uno habla muchas veces ni contestan un simple saludo o usan su cuenta para promocionar empresas o productos varios. Pero basta una cara bonita o un abdomen de lavadero para que a uno se le olviden esas y muchas otras cosas
Y las cosas pueden ser al contrario: les digo, cuando alguien los agrega y le preguntan por qué los agregó y ellos le dicen: "porque me pareciste lindo" es el principio del fin, como dicen por ahí: apague y vámonos porque eso no va para ningún lado.
A modo de conclusión: sigo estando de acuerdo con que la personalidad es lo más importante para establecer relaciones duraderas de cualquier tipo: de amistad, sentimentales, laborales etc. (la belleza atrae, pero sólo la personalidad enamora) No obstante, la belleza nos altera e inspira de muchas maneras sin que podamos hacer mucho al respecto: es parte de nuestra naturaleza, la naturaleza humana y es inútil luchar contra lo que uno es y mucho más fácil y gratificante aceptarnos incluso con ese tipo de inclinaciones y debilidades. Para finalizar, y como ya es costumbre, el video de una canción acorde con todo lo dicho en este post. Un saludo, siganme visitando, gracias por leerme y esperen más secciones.
sábado, 16 de abril de 2011
CLÁSICOS DEL SÉPTIMO DESASTRE: LAS SAGAS MALDITAS
No, no crean que el fantabuloso mundo del cine producido en Hollywood se salva de meter la pata de vez en cuando (¡y hasta el fondo!) así que en el post de hoy les hablaré sólo de una de esas muchas metidas de pata: las sagas de películas épicas que, al menos para mi, están malditas por los siglos de los siglos.
Generalmente, son películas basadas en libros que, a su vez, están dirigidos a un público joven o adolescente pero, como todo en esta vida, el simple hecho de estar dirigido a cierto público no implica necesariamente que a le guste a todos aquellos que puedan clasificarse dentro de dicho grupo. Entre los títulos más conocidos están: Star Wars, Harry Potter (si me pongo a enumerar toooodas sus secuelas y continuaciones no me alcanzaría este post), Narnia, El Señor de Los Anillos, Twilight/Crepúsculo y Avatar.
Aparentemente no es suficiente con una primera película medianamente soportable, no, no, no: es practicamente indispensable perpetuar estas historias tan reforzadas e inverosímiles con una interminable saga de películas en las que se continúa la historia, pero que en poco y nada difieren de la primera, en la que se narra el inicio. En otras palabras y hablando muy castizamente, lo que hacen es echarle más agua a la sopa...para que rinda, rinda y rinda.
Más o menos cada año, sin falta, aparece una nueva película de las sagas malditas, de la gran mayoría de ellas al punto que pareciera que, en lugar de entretener a los espectadores, buscaran ahogarlos con tantas películas que, como dije anteriormente, difieren en poco de la primera que originó la saga: más efectos especiales y uno o dos cambios apenas perceptibles del argumento y... ¡ya está!: la trigésima octava entrega de cualquiera de las sagas malditas. A mi, por lo menos, me sorprende que todavía tengan fans (más adelante hablaré de los fanáticos): uno creería que no son muchos los que creen en la magia, ni en roperos a través de los cuales se llega a mundos mágicos sumidos en un invierno perpetuo, ni en cruzadas heroicas por recuperar una colección de anillos, ni en guerras interespaciales y ni hablar de vampiros adolescentes (con Buffy ya tuvimos más que suficiente) Pero todo apunta a que también estos pseudo-films tienen una buena legión de fans (si los tienen Hitler, Bin Laden, George Bush y Samuel Moreno...¿por que no ellos?)
Pero además están los que son fanáticos hasta la médula: juegan, se disfrazan, realizan reuniones, exposiciones y convenciones, coleccionan objetos auténticos de los films, se vuelven un ocho en el estreno de cada una de las quinientas noventa y cuatro películas que componen la saga...mejor dicho, consagran su vida a las sagas malditas y ¿que tanto reciben a cambio? Es un misterio sin resolver, aunque manejo la hipótesis de que les da la opción de desprenderse de la monotonía y opacidad de sus tristes vidas no por unas horas, como la gente normal, sino por meses o tal vez años.
Lo más estresante, además, es lo invasivas que son: la publicidad de esas películas aparece en todo lado, en cualquier parte: vallas, anuncios, propagandas, noticias de la farándula, revistas, kioskos, librerías, Youtube...como quisiera que esa misma publicidad se la hicieran a películas realmente buenas, hasta el momento no ha sido el caso: a todas las películas se les hace publicidad, pero ninguna es tan promocionada como las sagas malditas.
Y eso no es todo: el género épico no es el único que produce sagas malditas...¿alguna vez han oído hablar de High School Musical?...sin comentarios (si, Zack Effron está muy bueno..¡pero ni por esas!) Me atrevo a decir que la única sagas que vale la pena ver es El Padrino: eso si que es cine de verdad.
Para concluir, creo que cada gusto, cada punto de vista es plenamente respetable, pero también creo que el respeto a las diferencias también implica, necesaria y rigurosamente, el respeto por el espacio ajeno; el no pretender meterle nada por los ojos a nadie...y eso es lo que, me parece a mi, hacen los productores, promotores, fans y fanáticos de las sagas malditas. Ya ha sido suficiente con una sola película (la primera de cada una de ellas) par que ahora, salgan con una distinta año, tras año, tras año ¿no se les ha ocurrido pensar que sus fans pueden hartarse? (los fanáticos nunca lo harán) Y entonces ¿que podemos decir a quienes no nos agradan las sagas malditas y que no hacemos parte de sus rituales de adoración ciega? Sería bueno que, no sólo se lo pregunten, sino que también se lo contesten.
En caso tal de que estas líneas sean leídas por algún fan (o peor aún, un fanático) de las sagas malditas, espero que esto les sirva para meditar un poco y, sobre todo, recuerde que no soy un experto en cine ni mucho menos la última palabra, sólo expongo mi opinión y cualquiera es libre de discrepar con ella...siempre que tenga argumentos de peso para hacerlo (véase. Libertad de Expresión) Por ahora eso es todo. Me despido no sin antes dejarles el trailer de una película épica que, pienso yo, si vale la pena ver. Un saludo y gracias por leerme.
viernes, 15 de abril de 2011
AMORES PANTALLEROS
Si, el amor es algo lindo, maravilloso e inmaculado; es un sentimiento sublime y perfecto que ha inspirado los más nobles actos y las más hermosas obras de arte (literatura, dramaturgia, pintura, escultura y, sobre todo, música) En fin, es una de las mejores cosas de la vida...pero cuando es real y espontáneo. Y no siempre es así.
Uno normalmente pensaría que en pleno siglo XXI ya no hay ni matrimonios ni mucho menos noviazgos por conveniencia (al menos en el mundo occidental; en la India, África y el Medio Oriente es lo más natural) Error, error, error: si los hay. Tanto los unos como los otros. Y en muchos casos, aún cuando en un principio la relación se base y se concrete sobre sentimientos auténticos, eventualmente, lo que los une es más la costumbre y la comodidad que cualquier rastro del sentimiento que los uniera en un principio. Es tal la costumbre y tal la comodidad, que no salen de la relación en gran parte, por miedo e inseguridad de vivir algo distinto, sea solos o con otra persona.
La relación que tienen con su pareja desde hace unos cuantos meses o años es toda la vida que conocen: ni el antes cuenta ni el hipotético después es una opción.
Pero también existen los noviazgos y los matrimonios que, desde un principio se conciben más como un negocio o un trato entre ambas partes que como una relación basada en algún sentimiento siquiera parecido al afecto. De este caso, el rutilante y dadivoso mundo de la farándula ofrece ejemplos perfectos: Jennifer López y Marc Anthony, Antonio Banderas y Melanie Griffith, Mijares y Lucerito etc.
Quizás lo que inspira más desconfianza sobre la veracidad de sus sentimientos es la compulsión por repetir una y otra y otra vez lo mucho que se quieren, que se aman, que se adoran y se admiran: cuando se ama realmente no es necesario repetirlo tanto...cuando no se está seguro y se necesita reforzar esa idea para hacérsela creer a los demás, si es indispensable. Por otra parte, cuando todo el tiempo se está posando como "la pareja perfecta" también se obtiene el resultado opuesto: entre más se pretenda ser feliz y estar enamorado cuando NO se siente ni lo uno ni lo otro, más postiza, fingida y montada queda la imagen (también en sentido literal: veanse fotos y videos de eventos de la alfombra roja o entrevistas exclusivas para revistas y programas de televisión)
En el caso de la farándula, es relativamente comprensible dada la constante presión y exposición a los medios y la opinión pública en general, de la que, se quiera o no, dependen en gran medida, dado que está inmersos en un mundo donde la vida personal y sentimental es más importante y abarca más titulares que su trabajo y su desempeño por lo que deben ser sumamente cuidadosos a la hora de tomar decisiones tan difíciles como divorciarse o iniciar una nueva relación. Además, también está el hecho de que, cuando se forma la "pareja perfecta" se atrae más publicidad sobre una celebridad, su trabajo y su carrera. Pero ¿cuántas relaciones así no conocemos entre la gente común y corriente y nada famosa? Cientos de miles.
Tal y como se ilustra en el el segundo caso, estas personas constantemente están promocionando su relación por las redes sociales, el MSN y ni hablar de su círculo de amigos: ellos se ponen apodos ridículamente cursis y melosos, todo el tiempo se dicen que se quieren, se aman y se adoran, también todo el tiempo se dedican canciones románticas (generalmente de corte emo) y en las fechas especiales (e incluso fuera de ellas) se regalan chocolates, flores, tarjetas y peluches. Ellos dos son una melcocha viviente.
Por eso, si se les preguntara a sus amigos si ellos demuestran su amor, dirán que por supuesto que si, todo el tiempo y hasta la exageración, pero si se les pregunta si ellos realmente se quieren...la respuesta no será tan clara ni tan contundente.
Esos noviazgos y matrimonios viven de la publicidad. Y viven bastante bien de ella...hasta que se les aparece el amor verdadero y les pone de cabeza su cuento de hadas que, dicho sea de paso, es escrito y dirigido por ellos mismos pero poco tiene con ver con la realidad. Razones para involucrarse en una relación de este tipo son muchas: la soledad, el desparche, el interés, la conveniencia, el que dirán, el miedo a lo diferente o a no encontrar a alguien más etc. Pero si alguno de los que lean esta entrada está o cree estar en una relación así le daré este consejo: le diré que no se mienta a si mismo/misma, no hay nada de malo en estar solo, el que dirán importa muy poco si se le compara con la perspectiva de ser realmente feliz y que no hay razón para temerle a las nuevas experiencias: pase lo que pase siempre se pasan buenos momentos y se aprenden cosas que nos servirán en el futuro.
Y para concluir, que lo que tiene con esa persona no es ni de lejos tan satisfactorio y maravilloso como el amor verdadero...y que vale la pena esperar por él aunque estemos solos. Es mejor que estar acompañados a medias por alguien a quien queremos, adoramos, idolatramos...pero no amamos. Para terminar, otra rola acorde con el tema. Gracias por leerme y siganme visitando. Feliz Semana Santa.
jueves, 14 de abril de 2011
LA HISTORIA OFICIAL
¡ADVERTENCIA!: Si bien las situaciones acá descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido modificados para proteger su identidad. Se recomienda discreción.
En una de nuestras muchas conversaciones, El Sardino me habló de una prima suya, prima en segundo grado por el lado de su mamá. La prima lo cuidó cuando él era niño y él jugaba con los hijos de ella: La Chencha y El Joaco. Además de ellos, la prima tenía otros dos La Lucha y El Javi. Sucede que por cosas de la vida, la prima se distanció: empezó a visitarlos cada vez menos, casi no llamaba y, en otras palabras, siguió viviendo su vida por aparte.
Hasta que, un buen día, me encontré al Sardino en la universidad, después de saludarnos y ponernos al día en unas cuantas cosas, El Sardino me contó que, después de mucho tiempo, la prima había vuelto a la casa; los había visitado eso si, a las carreras, pero visita es visita. Les contó que había estado muy bien, que los hijos muy bien, que La Lucha se había casado y tenía dos chinitos y esperaba un tercero, que El Joaco también casado y también con chinitos a bordo y que además estaba trabajando en una constructora, La Chencha recién había terminado con el novio y estaba juiciosa estudiando y trabajando en una tienda en el centro y El Javi...ahí en la casa, junto con La Chencha, eran los únicos que seguían viviendo con su mamá.
Él estaba estudiando ingeniería industrial en la nocturna y trabajaba de día como mesero. Fue en este punto cuando El Sardino me hizo su típica mirada socarrona e insinuante y dijo: "Le pregunté a la prima que si El Javi tenía novia o que...y me dijo que no: que nada de eso. Marica, ese man ya debe estar por sus veintitantos y si no tiene novia...usted y yo ya sabemos" Me quedó sonando, no lo puedo negar. Pero es normal que El Sardino saque conclusiones apresuradas y yo no conocía al man, así que me abstuve de opinar. Dejé así.
Más o menos seis meses después, entrando a la universidad, me encontré al Sardino con la que cara de tragedia, cuando le pregunté que por qué esa cara, me dijo que habían matado al Javi. No lo podía creer, pero así había sido: había sido en un asalto a la salida de una discoteca. Arma blanca. Muerte casi isntantánea. Tenaz...
Días después, la prima, en medio de su duelo, volvió a la casa del Sardino, a contar cómo había sido todo aquello, pero además, dijo algo que revivió las sospechas del Sardino: según parece, unas semanas antes de su muerte, El Javi se había peleado con ella y, en medio de el calor de la batalla, le dijo que se iba a vivir con el carnicero del barrio...y así lo hizo.
"Parce, ¿eso que tiene de raro?" le pregunté al Sardino cuando me lo contó, esperando que yo pensara lo mismo que él. Sus argumentos: ¿quien, cuando se pelea con su mamá, de buenas a primeras se va a vivir con el carnicero del barrio? Era muy extraño. Las sospechas del Sardino se confirmaron con otra inquietante visita a su casa: la visita de La Nancy, otra prima por ese mismo lado y, por lo tanto, tía del Javi. El Sardino me contó que estaban en la cocina, haciendo la visita, cuando de pronto, la mamá del Sardino trajo a colación la muerte del Javi. Con el tema puesto sobre el tapete, La Nancy decidió contar el secreto: El Sardino tenía razón, El Javi si era gay. La Nancy nos confesó que ese fue precisamente el motivo de la pelea con la prima, que no se resignaba a tener un hijo gay y mucho menos que saliera con un hombre que casi le triplicaba la edad. El Javi no lo toleró y lo escogió a él por encima de su mamá.
Esa decisión, le costó la vida. Él no murió a la salida de una discoteca, murió en su casa, a manos del carnicero en lo que parece ser, fue un ataque de rabia y de celos. Parecía bastante lógico, a mi modo de ver, por lo menos, un carnicero debe de tener tantos cuchillos en su casa como en su lugar de trabajo. En dos palabras: crimen pasional, algo que la prima ocultaba de forma casi obsesiva ¿temor? ¿vergüenza? ¿respeto por la memoria del hijo muerto? Sólo ella lo sabe. El carnicero estaba prófugo de la justicia. El círculo se cerraba.
Generalmente, concluyo diciendo algo...esta vez dejaré que sean ustedes los que saquen las conclusiones de esta historia. Por ahora, los invito a que vean un video musical que cae como anillo al dedo para esta historia. Que lo disfruten. Un saludo.
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