martes, 3 de mayo de 2011

BASURA DE ALTA PUREZA


Es triste pero cierto: ni siquiera el mundo de las letras, asociado a un arte tan bello y sublime como la literatura, está libre de la mediocridad y la chapucería. Para mi, que estudié literatura, es vergonzoso hablar de esto; pero del mismo modo, y precisamente por haber estudiado literatura, pienso que soy uno de los más indicados para hablar de estos tristes remedos de obras literarias. Y aunque no lo sea...quiero y puedo hablar de eso. Así que lo haré.

Sucede que, hace ya unos dos años, tome cierto curso en la universidad, curso del que ni yo ni ninguno de los que lo vieron conmigo quiere acordarse, entre otras cosas, por los libros que nos tocó leer en él. Si, digo "tocó" y no "correspondió" porque fueron más una imposición insoportable que la asignación normal de un texto literario de algún valor, aún cuando nuestra profesora, por demás recién desempacada y con poco criterio, hablara de estos libros que componían el corpus del curso como "hitos de la literatura contemporánea". Resulta ser que en este curso, fuimos divididos en varios grupos y cada grupo escogió un libro entre las múltiples, pero nada prometedoras, opciones que nos dio la susodicha profesora. Mi grupo, compuesto además de mi por La Marze, La Totis y una vieja de quien ya hablaré más adelante, escogió Basura de Héctor Abad Faciolince. Y es ese el libro que pasare al papayo el día de hoy.

¿De que trata tan fascinante "novela"? De un escritor fracasado, mediocre (por decirlo menos) incapaz de escribir siquiera dos frases de algún valor y que responde al nombre de Bernardo Davanzati, un hombre que Abad Faciolince describe como un anciano de cerca de sesenta años de edad, pequeño, de cabello gris y de ojos azul acero, fríos e inexpresivos que, empero, tienen un leve destello desafiante. Este pobre escritor sin  nadita bueno que escribir, se va a vivir a un apartamento en el barrio Laureles, uno de los más acaudalados y prestigiosos de Medellín, en el apartamento, entre los vecinos, un verdadero bestiario de seres rocambolescos y estereotípicos, Davanzati es conocido como "el del 301", para todos, excepto para el del 201, un chismoso sin vida propia que se dedica a espiarlo, en parte, porque no tiene oficio, y en parte porque lo conoce bastante bien: Davanzati tuvo un instante de gloria, muy, pero muy breve...y a ojos de su vecino chismoso muy significativos. Dos novelas, Diario de un impostor y Adios a la juventud le dieron una fama que él no supo ni manejar ni disfrutar y ahora, ahí estaba: era un solterón que patinaba inútilmente en su propia falta de talento. Y que, para infortunio de la raza humana, todavía, siendo consciente de esta limitación, escribía. Cosas sueltas, breves, irrisorias y, por supuesto, hediondas que, el autor, muy comedidamente, cita para el deleite (aunque en realidad es nausea) del lector.

Pero sucede que Davanzati, en una sorprendente demostración de moral y de lucidez, bota lo que escribe a donde pertenece: la basura. Pero el vecino chismoso este del que les hablo (digno alter ego de Abad Faciolince) arrastrado por su falta de quehaceres, no sólo descubre que su ídolo ha vuelto a escribir, sino también que, lo que escribe, lo bota a la basura como, repito, corresponde. Este vecino, sabrá Dios por qué, se dedica a rescatar de su lugar natural estos escritos. Leyéndolos con inexplicable avidez...aún cuando también él debe reconocer que son un asco. Esa es, esencialmente, la triste y patética historia que narra Abad Faciolince a lo largo de 190 inútiles, descoloridas y desabridas páginas en las que, esencialmente, no sucede nada distinto de lo hasta ahora descrito: Davanzati escribe más y más basura y el vecino chismoso lee esta basura literaria después de extraerla de entre la otra basura...y de vez en cuando se inmiscuye en la vida del hombre. Son, en otras palabras, 190 páginas en las que se alarga lo inalargable.

Se supone que el mal escritor es Davanzati...pero Abad Faciolince, su creador, no se le queda atrás al punto que, de no ser porque él mismo lo señala, costaría trabajo diferenciar cuando escribe Davanzati y cuando lo hace el narrador. Ambos lo hacen igual de mal. La historia no es sólo inverosímil, sosa, repetitiva y vacía, sino que además está narrada de forma descuidada y escueta: repeticiones constantes, errores de sintaxis, diálogos poco elaborados y situaciones reforzadas marcan la pauta de este pasquín al que, sin embargo, algún jurado poco pensante le otorgó el Premio Casa de América de Narrativa Innovadora. Ni para que hablar de este tremendo premio (que cualquiera que se sepa el abecedario y sepa escribir una frase completa se lo puede ganar sobradamente)

Así, entre la prosa lastimera de Abad Faciolince y las cada vez más tristes demostraciones de falta de talento de Davanzati, se van 190 paginas que habrían sido de más utilidad si ardieran en la hoguera en alguna olla del centro de la ciudad. La verdad, después de haber leído este bodrio, no me quedaron ni cinco de ganas de averiguar sobre la vida de Abad Faciolince (sobra decir por qué) y sin embargo, uno siempre termina enterándose de ciertas cosas y, a juzgar por lo que he escuchado decir de él, parece que él mismo sirvió de modelo para crear a Davanzati: escribió otra novela Fragmentos de un amor furtivo, que pasó sin pena ni gloria...¿y ahora esto?

Para colmo, el tipo, que se desempeña mejor como columnista que como escritor (creo que hasta como contador público se desempeñaría mejor que como escritor) tiene fama de ser un pedante insufrible a quien el ego no le cabe en el cuerpo. Y ni falta hace que lo digan: en la misma novela se atreve a hacer críticas poco fundamentadas - y por supuesto nada respaldadas - de García Márquez y su obra. No será este el espacio para dignificar esas críticas majaderas nacidas de la envidia y el resentimiento amen de la certeza de que él jamás llegará a siquiera soñar con ser lo que es García Márquez para el país y las letras universales. A veces el hombre consigue el éxito y la gloria...y en consecuencia, infortunadamente, se le hincha el ego. A Abad Faciolince sólo le pasó esto último, como un pobre sustituto de las otras dos cosas.

En conclusión, es una verdadera pérdida de tiempo leer tan desastroso compendio de páginas que ni siquiera llega a novela, con personajes planos y sin gracia alguna, en escenarios anodinos y envueltos en situaciones paupérrimas, deprimentes y poco creíbles que no inspiran en el lector nada diferente a un deseo irresistible de cerrar el libro para ver qué están dando en VH1 o MTV (de lejos mucho más didácticos y constructivos que esta bazofia). Por lo mismo, pienso que en medio de todo, en dos cosas si acertó el autor de...esto: dar un claro ejemplo de lo que es un mal escritor (vuelvo y repito: sea Abad Faciolince o Davanzati...los dos son igualmente malos) y en el título, que, como bien dijo La Marze, lo dice todo: Basura es lo que es este libro, absolutamente desechable; basura imposible de reciclar e indigna de ser rescatada como no sea por este vecino chismoso y carente de vida. Basura que, por el bien de la sociedad en general, debe de ser incinerada y sepultada en el olvido para que las futuras generaciones no tengan que siquiera oír hablar de ella.

En ese curso del que les comenté y en el que tuve que leer este pseudo-libro, no nos estaba permitido opinar en contra de lo que allí se leía. Por eso, a nombre mío y de todos mis excompañeros de ese curso, esa espina queda oficialmente extraída en este post, en el cual, además, me he desahogado diciendo exactamente lo que pienso de este folletín y que, además, es acorde con la opinión general que se tiene del mismo; aun cuando a la profesora no le agrade de a mucho (si es que algún día llega a saber de este blog y lee este post) este libro, como otros que mandó a leer en ese curso, no son hitos de la literatura contemporánea, sino abominaciones de disque intelectuales con mucho más ego que talento.

Gracias por leerme, espero que el post haya sido de su agrado y que me sigan visitando. Por ahora los dejo con el video de rigor, esta vez, mostrando cómo sería Abad Faciolince si fuera actor de Hollywood. Esperen más posts.




viernes, 29 de abril de 2011

¿QUE CARAJOS SUCEDE CON EL SERVICIO?


Soy plenamente consciente de que uno nunca debe de generalizar y este caso no es la excepción: la gran mayoría de las veces, somos bien atendidos, sea personalmente o por teléfono...pero todos, eventualmente, somo mal atendidos por alguien que se supone que se esfuerza por brindar un buen servicio porque ese es su trabajo.

Para ser justo, diré que así mismo hay clientes de pesadilla, personas que creen que los demás son, más que empleados, esclavos que deben cumplir con cualquiera de su caprichos y a quienes pueden tratar sin la más mínima consideración ni respeto. El hecho de ser un empleado o subalterno no despoja a nadie de su dignidad ni lo hace menos digno de respeto.

Pero el hecho de que un cliente necesite que le den información o le vendan algo, tampoco implica que tenga que suplicar como si estuviera pidiendo una limosna y eso es algo que muchos empleados parecen no comprender...más empleados de los que uno cree, para ser más preciso.

Si es en persona: entra uno a una tienda y ni siquiera notan que uno llegó (o se hacen los que no lo ven a uno); si hay más clientes delante de uno se eternizan atendiéndolos a ellos sin pensar que uno también va a lo mismo, está esperando y se puede cansar...e irse. Pero uno a veces es tan bobo de esperarse y a veces es al revés, llega uno de primeras y sin embargo atienden primero a alguien que llegó después.

Y cuando por fin lo atienden a uno, la situación no mejora mucho: cero contacto visual, respuestas imprecisas o a medias, desconocimiento de lo que venden . Ejemplo: "Señorita ¿en que otros colores tiene estos pantalones?" "Ah...no, no sé...en negro (el que uno tiene en su mano) y...si, en ese" Eso en el mejor de los casos, porque de vez en cuando sucede que va uno a lo que parece ser una tienda o local comercial y resulta ser una tigrera, parece paradójico, pero es como si a los que atienden el establecimiento les molestara que uno vaya a comprarles (como si no vivieran de eso) Atienden de mala gana, se dirigen al cliente en un tono inapropiado (por decirlo menos) y, si pueden, hasta les meten su vaciada

Ah, y mis favoritas: quienes atienden en cualquier sitio en el que, por las razones que sea, es necesario formarse en una fila: bancos, distribuidoras, puntos de pago, centros de atención etc. Es como si la fila no existiera para ellas: atienden con toda la desidia y la flojera que un ser humano pueda sentir, atienden la fila que se les da la gana (no necesariamente la más larga) y, por el motivo que sea, se paran y se van. Así de simple. Se van y ese modulo/caja/ventanilla queda vacío...y ya: que los clientes se frieguen.

Creo que sobra decir que, salvo los bancos a los que uno le TOCA ir (aunque, al menos yo, daría lo que fuera por no tener que volver a ninguno de ellos) donde a uno lo atienden mal, es el sitio donde uno no vuelve a poner sus pies JAMÁS. La gran mayoría de las cosas que uno busca se pueden conseguir en cualquier sitio  donde, con toda seguridad, a uno lo van a atender mucho mejor...y así no se consiga en otro lado: un sitio con mala atención, invariablemente, pierde clientela vertiginosamente. Y ese es un hecho comprobado.

Si es por teléfono: ante todo, el cliente/usuario debe vérselas con algo a lo que no puede hacer frente: la contestadora automática. Primero, enumera las opciones: para comunicarse con la secretaría marque 1, para comunicarse con tesorería marque 2, para comunicarse con sede administrativa marque 3. Uno llega y marca cualquiera de las opciones dadas y luego le salen con algo así como: para información sobre cheques marque 4, para información sobre fechas de pago marque 5, para información sobre nómina marque 6. Uno marca la opción que se ajusta a lo que uno necesita y le dicen: si es empleado marque 7, si no es empleado marque 8, uno vuelve y marca lo que corresponde y entonces le ponen a uno la musiquita de cajón y es uno espere..y espere...y espere. En esos casos, uno desearía que existiera la opción: para echarnos la madre marque 9 (sería la más marcada)

En el mejor de los casos, contestan..pero muchas veces uno debe atravesar toda esa parafernalia y ese interminable y enredado laberinto de exstensiones para que digan "su llamada no ha sido atendida" Y ya sabe toooodo lo que le toca cuando vuelva a llamar a preguntar algo: debe marcar y marcar y marcar para ver si en algún momento puede hablar con un ser vivo...así sea una cacatúa amaestrada.

También es frecuente que, cuando por fin uno puede hablar con alguien y le cuenta toda su situación, todo su problema, le diga: "Si, espere un momento, ya lo comunico" Y espere y espere y espere...otra vez. Y, como en el primer caso, no es seguro que al final le den a uno una respuesta y en algunos casos, hasta le cuelgan a uno sin decirle nada.

Muchas veces, llegan a un acuerdo con el cliente que es casi siempre el mismo: tal día va alguien y le revisa. Ni van ni avisan ni nada: un día ahí perdido esperando a quien nunca va a llegar. O van, hacen cualquier cosa mal hecha, dejando todo peor de lo que estaban y después no vuelven. Por lo demás, pasa básicamente lo mismo que cuando va uno en persona a ese o a cualquier otro sitio: desidia, falta de información, trato despectivo...en fin, de todo menos ganas de hacer su trabajo bien hecho.

Para concluir, diré que los servicios, al menos en este país, son el reflejo de nuestro subdesarrollo: incluso en entidades tan importantes como todas aquellas relacionadas con la salud y los ministerios públicos están completamente regidas por la burocracia.

Al parecer, quien atienden mal, sea en persona o por teléfono, no tienen en consideración dos factores claves: primero, que no es su imagen sino la de la empresa o negocio para el que trabajan la que esta en juego y segundo, que el cliente, sea quien sea y directa o indirectamente, les está dando su sustento..y al no prestarle un buen servicio, corren el riesgo de perder su empleo. Ejemplos de lo que se ha expuesto en este post, hay muchos que puedo suministrar yo o quien lo lea. Lo cierto es que tarde o temprano, todos nos enfrentamos a estas situaciones que no son nada entretenidas y que no tienen ninguna razón de ser.

  

¡FELIZ MESIVERSARIO!


Bueno, no fue precisamente hoy, fue ayer pero, debido a ciertos problemas técnicos no pude hacer esta entrada hasta hoy. El caso es que ayer, 28 de abril, se cumplió un mes desde que hiciera mi primera entrada...una entrada poco conocida, la verdad, pero para quienes les interese, está a su disposición en el archivo del blog.

Esa primera entrada habla de mi experiencia como escritor, la verdad la hice sin saber muy bien de qué hablar, como tampoco sabía a ciencia cierta de que se iba a tratar este blog (aún en este momento sigue siendo un misterio para muchos) Pero poco a poco fui encontrando el camino y me fui orientando hasta hacer del blog lo que es hoy en día: un simple diario con impresiones, reflexiones, historias y opiniones de diversos temas.

Reconozco, eso si, que no ha sido fácil y de hecho, aún ahora cuando llevo, contando esta, 31 entradas sigue siendo, al menos en ciertos casos, algo complicado escoger el tema y, sobre todo, desarrollarlo...pero ha valido la pena: ha sido y sigue siendo maravilloso saber que sea lo que sea que plasme en estas entradas es leído y apreciado, no sólo por mis amigos, sino también por gente que no conozco, dispersa por todo el mundo y que, sin embargo, lee mis entradas; ha sido y es maravilloso ver que cada día me leen en un país diferente y que cada vez tengo más y más visitas.

Desde el pasado diciembre, cuando me gradué, he estado escaso de dinero, desempleado y sin saber cuándo conseguiré mi tan ansiado empleo. Llevar este blog ha sido una verdadera tabla de salvación, una terapia para pasar el tiempo haciendo lo que más me gusta hacer: escribir. Pero de poco vale escribir cuando nadie nos lee; es verdad que uno se desahoga, se distensiona y da rienda suelta a su creatividad...pero esto no se compara a la sensación de saber que alguien lee y además aprecia lo que uno escribe. Por estas razones, creo que tengo mucho que agradecer.

Les agradezco a ustedes, mis fieles lectores, por su atención, por su tiempo y su buena disposición para leer mis entradas; también les agradezco a aquellos que me han comentado mis entradas o los comentarios que he puesto en el Facebook, para los que han puesto "Me gusta" en las buenas noticias del blog publicadas en el muro del grupo en Facebook y, sobre todo, le doy gracias a Dios, por haberme dado la oportunidad de hacer esto, aunque un poco tarde (este blog lo cree en mayo del año pasado) pero más vale tarde que nunca.

Algunas entradas han sido difíciles de hacer, otras no han quedado tan bien como esperaba, pero muchas, la gran mayoría, han sido magistrales. Y es así como, hasta el momento de escribir estas líneas, me han visitado 737 personas en: Canadá, Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica , Puerto Rico, Colombia (por obvias razones)Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Francia, España, Alemania, Italia, Rumania, Dinamarca, Lesotho y Singapur; se ha emprendido una enorme "campaña publicitaria" en Facebook, MSN, Yahoo y Twitter y, todo esto, gracias a que un jóven escritor sin empleo - por ahora - se sienta frente a su computador entre la tarde y la noche de todos los días desde el 28 de marzo de este año para escribir...y ¿qué escribe? De todo, yo que soy escritor les puedo asegurar que hay muy pocas cosas en la vida de las que no haya nada que decir ni mucho menos nada que escribir. Creo que eso, con este blog, ha quedado ampliamente demostrado.

No siempre me he sentido completamente seguro de esta inesperada iniciativa de escribir en un blog, a veces las cifras no son las esperadas, a veces la inspiración diaria tarda en llegar, a veces uno no está de ánimo para escribir. Pero con todo y eso, siempre he seguido adelante sin cejar ni desfallecer. Tal vez no todo tiempo pasado fue mejor...pero es indispensable pensar que todo tiempo futuro si lo será.

Me satisface enormemente saber que cuento con lectores fieles a quienes, de un modo u otro, he entretenido, divertido, conmovido, sorprendido o estremecido con lo que he escrito hasta ahora y que espero seguir escribiendo a partir de ahora. A todos ustedes, mi gratitud y una gran saludo.

Espero seguir escribiendo por muchos más meses y años y seguir contando con más lectores en aún más países. Muchas gracias por leer este post, así como todos los demás. Por ahora los dejo, no sin antes agradecerles nuevamente y dejarles este video. Como siempre, esperen más posts, espero que este haya sido de su agrado y siganme visitandome y comentando mis entradas. Un saludo.



    

jueves, 28 de abril de 2011

¡CÓMO QUISIERA!


Sigmund Freud decía que, cuanto más se reprima algo (puede ser un deseo, una tendencia o un rasgo) con más fuerza surgirá más adelante. Creo que todos los seres humanos, que en algún momento de nuestras vidas hemos reprimido algo, sabemos de primera mano que, en efecto, eso es así.

Todos hemos intentado suprimir (o por lo menos controlar) algún rasgo de nuestra personalidad o de nuestro carácter, algún impulso constante o alguna actitud que, por las razones que fuera, nos complican la vida o nos causan ciertos inconvenientes: el mal genio, la desidia, la impuntualidad, el despiste y el desorden por sólo nombrar algunos. Cuando tomamos conciencia de que eso "tiene que cambiar", ponemos todo nuestro empeño (al principio) para que, en efecto, así sea. No niego que hay gente que lo logra: ponen toda su fuerza de voluntad y todo su empeño en eso...y cambian. Pero esas personas, por lo visto, constituyen una minoría; al menos si se les compara con quienes, por su inconstancia, no lo logran.

Estas personas, por mucho que se esfuercen, por muy buenos deseos y sanas intenciones de cambio que tengan...siguen en las mismas: siempre llegan tarde, siempre dejan todo botado, siempre se están olvidando de las cosas, siempre dejan todo inconcluso y casi todo lo hacen a medias. Se quedan así; están destinados a quedarse así y no cambiar jamás: eso que intentan cambiar, está tan arraigado en ellos que es parte básica y esencial de su personalidad.

Pero ¿y cuando lo que se busca reprimir no es un rasgo o una actitud sino un deseo o un impulso? Los deseos humanos son de una variedad infinita: saborear un postre de cientos de calorías cuando se supone que uno está a dieta; vengarse de alguien que nos ha hecho daño; comprar un vestido o un par de zapatos algo costosos; mirar a quien no se debe de forma igualmente indebida; fumar el cigarrillo que habíamos prometido dejar; seguir bebiendo aún sabiendo nos embriagaremos y, en consecuencia, la embarraremos; seguirle el juego a esa persona aún cuando sabemos que, por múltiples razones no nos conviene. Y así en un largo etcétera.

¿Qué nos lleva a hacer estas cosas incluso en contra del sentido común? En un principio, cualquiera pensaría en la respuesta obvia: las ganas, los deseos, la necesidad, el instinto animal tan propio de los humanos, pero hay algo más. Al parecer, un dispositivo de autodestrucción que todos tenemos es otro de los responsables de que caigamos una y otra vez en estas actitudes. Inconscientemente buscamos hacernos daño...y cada uno sabe exactamente cómo hacerlo, muchas veces, movido por el deseo igualmente inconsciente de recibir un castigo por nuestras culpas o errores o para demostrarnos a nosotros mismos que, hagamos lo que hagamos, las cosas no dejarán de ser como son.

En este punto, lo que pase depende exclusivamente de nosotros: si en verdad queremos dejar de hacer algo que sabemos que, a corto o largo plazo, nos hará daño, lo podemos hacer. Es, no sólo una cuestión de fuerza de voluntad, sino también de confianza en nosotros mismos. Confianza en que podemos crecer y ser mejores; confianza en que podemos desechar lo malo que hay en nuestras vidas; confianza en que nos merecemos algo mejor; confianza en que podemos vencer cualquier obstáculo...incluido ese: los impulsos que van en contra vía con nuestro instinto de conservación.

Es cierto que, aún cuando los tengamos bajo control, seguirán estando ahí, como parte de nuestro subconsciente, de lo más profundo y oscuro de nuestro ser; pero no es imposible dominarlos y, por ende, dominarnos a nosotros mismos. Lo esencial, es saber reconocer la diferencia: hay cosas de nuestra personalidad y de nuestra vida que se pueden cambiar...y otras que no. Debemos ser capaces de cambiar lo que podemos cambiar y aceptar serenamente lo que no podemos modificar, aunque si las podemos controlar.

Así, no sólo tendremos una mejor calidad de vida, sino que aprenderemos a conocernos y saber de qué somos capaces.

Una vez más gracias por leerme, espero me sigan visitando y, obviamente, que este post haya sido de su agrado. También les cuento, a los que aún no lo saben, que hoy me empezaron a leer en Alemania; a mis lectores en ese país, envío un saludo. Por ahora, les dejo este video. Espero también les guste y esperen mi siguiente post.




      

martes, 26 de abril de 2011

LA OPORTUNIDAD IMPERFECTA


¡ADVERTENCIA! Si bien las situaciones acá descritas son reales, los nombres de los directamente implicados han sido modificados para proteger su identidad. Se recomienda discreción

Por esos días, El Sardino estaba en shock. Y, creo yo, no era para menos: estaba saliendo de una tuza...aunque la verdad estaba saliendo de ella bastante bien. Nunca derramó siquiera una sola lágrima (el man no la merecía en todo caso) nunca lo vi triste, ni apachurrado ni de levantar con cuchara: se sobrepuso muy bien y algo rápido aunque igual: estaba en shock.

Sucedió entonces, que empezó a ocurrir algo un poco extraño: un man que él no había visto en su vida, empezó a saludarlo cada vez que se encontraban. El Sardino le respondía el saludo por cortesía y respeto...pero igual, no tenía idea de quien era el man ni de donde se conocían. Como nota al pie de página, al Sardino el man se le parecía mucho al otro, al man del que se entuzó...pero no lo consideró como algo muy relevante.

Así pasaron unos meses hasta que El Sardino inscribió, entre otras materias, una en la que también estaba el man. Y por fin, después de tanto tiempo de incógnita, El Sardino y el man - a quien llamaremos El Genio - se hablaron por primera vez, sentados a la mesa en el café de la terraza del Edificio de Ciencia y Tecnología: resultó ser que El Sardino se parecía mucho a otro man con el que El Genio se hablaba a menudo, por lo que los saludos misterioso resultaron ser producto de una confusión...y de una de esas extrañas coincidencias que hacen volar la imaginación del Sardino.

Fue así, conversando, que empezaron a conocerse: el man, al igual que El Sardino, resultó ser gay, debo decir, para su enorme sorpresa (la del Sardino) pues no parecía que lo fuera para nada: cero amaneramiento y ademanes, era otro gay atípico. Ya sabiendo eso, la conversación fluyó más libre y agilmente y pudieron tocar temas comunes entre nosotros: la reacción de los papás, experiencias con manes, vida personal en general. El Genio quedó pasmado al saber que El Sardino seguía siendo virgen y El Sardino quedó anonadado al escuchar, de boca del mismo Genio, como el man se entregaba sin reparos a tipos que acababa de conocer en la red...y de los cuales no recordaba ni el nombre. Esas diferencias, sin embargo, no fueron un impedimento para seguirse metiendo el uno con el otro.Y así, empezaron a hacerse amigos, con todo y que El Genio era un man algo seco y un poco directo...pero, como contraparte, era un buen conversador, era culto, inteligente e ingenioso. En términos generales, El Sardino no tenía objeción, ni queja...le agradaba El Genio.

Un buen día, de frío y lluvia, a la media mañana, El Sardino y El Genio estaban en el balcón del edificio donde tenían su clase en común, estaban parados el uno junto al otro, en silencio. Cuando de pronto, El Genio le dice al Sardino: "camine me acompaña a preguntar algo allá arriba en administración" El Sardino obedeció inocentemente y siguió al Genio, escaleras arriba, hacia administración.

Resultó ser que, a esa hora, estaba cerrado, además de desierto. "ni modo, dijo El Sardino, vámonos" Dio media vuelta para irse, pero la mano del Genio lo detuvo "¿qué pasa?" El Genio se quedó callado, con una sonrisa de duda en los labios "nada", El Sardino insistió "no, venga, digame ¿que pasa?" A esa altura, El Sardino sospechaba por donde iba la cosa, pero prefirió esperar a que El Genio tomara la iniciativa y continuara con lo que ya había empezado. Y así fue: El Genio mando la mano al trasero del Sardino, acariciándolo en silencio. El Sardino, en un momento no supo qué hacer ni cómo reaccionar. A su entender, El Genio le estaba proponiendo descorcharlo cosa que El Sardino, desde hace mucho ha querido que pase, pero no de cualquier manera ni con cualquier tipo y sin embargo, como muchos sabrán, cuando hay hormonas de por medio el sentido común y la memoria fallan lastimosamente. No, El Sardino no se entregó al Genio...pero casi. El Genio mismo no estaba seguro de querer continuar con eso ahí...así que pararon y todo terminó en toqueteos fugaces y extrañas cogidas de la mano.

Una vez abajo, El Genio le explicó al Sardino: no, no había sido al azar, en verdad quería "hacer algo de eso" con El Sardino específicamente; no, no era que sintiera algo por él, lo atrajera o le gustara; si, había sido planeado incluso más allá de lo que habían hecho allá arriba (un paquete completo que incluía, entre otras cosas, tener sexo como tal) Y si: la propuesta seguía en pie...por si le interesaba al Sardino: acostarse con El Genio y salir, de una vez por todas, del club de los vírgenes. Pero sería sexo casual...y eso, definitivamente, no cuadraba con los planes del Sardino. Para El Genio, eso de la virginidad, de cuidarla y de perderla sólo con alguien por quien sintiera algo, le parecía una cursilería total. Pero El Sardino era firme en su determinación (cosa que no dejo de admirar)

Esa noche, me lo encontré en el chat (cosa que no ocurre muy a menudo) Y de una, me contó toda su tremenda anécdota roja. Quedé perplejo...eso, era una de esas cosas que no había manera de predecir, para nadie y mucho menos para El Sardino, que nunca pensó que sería el tipo del Genio "bueno, y no lo es, Sardino" le dije "o al menos no para lo que usted siempre ha querido: ser novios oficialmente. El tipo es como muy liso, le gusta es pasarla bien y ya...pero la propuesta sigue en pie, es su decisión si si o si no" Como era lo usual, El Sardino no sabía qué hacer...al principio. Pero terminó decidiéndolo: no, no lo iba a hacer.

El resto de ese semestre, pasó sin que sucediera nada nuevo ni raro entre El Sardino y El Genio, en gran parte, porque El Sardino lo evitaba. Por alguna razón, se sentía comprometido con El Genio; no sabía que decirle si de pronto el tema salía a colación, para él era muy incómodo y complicado. Al siguiente semestre, sin embargo, las cosas cambiaron.

El Sardino y yo nos metimos a un curso re X: aburridísimo y a de 5 a 6, una hora tenaz. Pero no veíamos una clase juntos hacia mucho tiempo y dejamos pasar el plazo para cancelar la materia. Uno de esos días, a la salida del curso este, nos despedimos y seguimos caminos separados..pero nos reencontramos en el chat. Entonces El Sardino me lo contó: se había encontrado con El Genio en las escaleras del edificio donde veían clases. El Sardino cuenta que se sentía cansado, desprogramado, aburrido y que dijo..."¿que hijuemadre? hagamos "algo" con este man...como para desestresarnos". Le dijo que si lo acompañaba a administración - hasta hoy, no se explica como es que El Genio no las cogió - y el man accedió.

Fueron en silencio, mientras que El Sardino sentía que el corazón le golpeaba como un bombo, típica reacción de quien va a probar algo desconocido. Llegaron allí, al mismo sitio donde El Genio se le insinuó al Sardino. Al ver el pasillo desierto y la expresión en la cara del Sardino, El Genio lo comprendió todo y no: ya no iba a ser. Había cambiado de idea, estaba en otro plan y...ni modo.

Nuevamente bajaron y, en medio de una conversación obviamente incomoda, El Genio le dijo al Sardino: "mejor búsquese algo estable en vez de meterse con un man como yo que no sabe ni donde esta parado"  
Ese consejo, que El Sardino de por si siempre (con raras excepciones) seguía, en ese momento, marcó otro rumbo en su vida...pero esa es otra historia. Esa noche, chateando con él, le dije que El Genio tenía razón, que por difícil que fuera a veces, para él era mejor buscar una relación estable. Era cuestión de tener paciencia, pero tarde o temprano, uno da con el que es; no hay razón para rayarse el coco porque las cosas, fueran como fueran, no funcionaron con alguien. Vendrán más...y cada vez mejores.

Desde esa vez, El Sardino, desde luego, se ha vuelto a encontrar con El Genio, pero ahora si que menos le habla. Ni lo saluda, se hace el loco y pasa de largo. Sospecha, además, que El Genio hace lo mismo, mejor dicho, se ignoran mutuamente, por lo que, a mi modo de ver, ellos dos, juntos, no llegarán a nada. En fin, esas cosas suelen pasar.

Gracias por leerme, sigan visitando el blog, comenten y, por ahora, los dejo con una canción que bueno, no sé si se ajuste a esta historia, pero la quería poner igual.






  

lunes, 25 de abril de 2011

LAS SUPERSTICIONES



Todos, por múltiples razones, necesitamos creer en algo que vaya más allá de la realidad empírica e inmediata, de lo que perciben nuestros sentidos, de lo que se puede respaldar con argumentos lógicos. La inmensa mayoría de la población mundial se refugia en la religión y así, Dios con los santos, los beatos y las advocaciones marianas; Buda, Alá y el interminable panteón de dioses y diosas indios, cuentan con una considerable legión de devotos seguidores de los cuales, un buen número, aseguran haber recibido favores y milagros del dios, el santo, el beato o la virgen a los que tanto les rezan. Entre todos ellos, entre los que me cuento yo, es común el decir: por encima de Dios no hay nada ni nadie.

Repito: yo comparto plenamente esta idea...sin embargo, no se puede ignorar la otra parte de la población, los que, crean o no crean en Dios, creen en otras cosas, otras fuerzas, otros poderes que pueden, ser benéficos o maléficos: los supersticiosos.

Las supersticiones son tan comunes y numerosas que, con el paso del tiempo y las generaciones, se han venido insertando en el imaginario colectivo y la cultura en general: romper un espejo es mucho más que un simple accidente: son siete años de mala suerte; un gato negro es mucho más que una simple mascota: es causa de infortunio para quien se lo cruza y de buena suerte para quien lo tiene; la muerte de nuestros peces es mucho más que una penosa eventualidad: es otra causa de infortunio, eso si, dependiendo de si eran una cantidad par y si tenían nombre; el hecho de que un objeto de cristal caiga o choque sin romperse, más que un hecho afortunado, augura una muerte cercana, al igual que el revoloteo de una mariposa negra.

Y así sucesivamente: pasar bajo una escalera, pasar la sal de mano en mano, usar un mismo fósforo más de una vez y abrir una sombrilla en un recinto cerrado son normalmente asociados a la mala suerte, pisar excremento, eso si, por accidente, nos traerá dinero extra; ser rondado por una mariquita nos traerá buena suerte y por una libélula, augura la llegada de una visita; la mujer que agarre el ramo de la novia cuando esta la lanza de espaldas es la siguiente en casarse...pero si la novia le entrega el ramo en la mano, no se casará jamás; si el novio ve a la novia con el vestido antes de casarse...tendrán un matrimonio infeliz; no hay nada de malo en tener helechos, pero si en la casa hay muchachas en edad de merecer...es mejor no tenerlos, pues se quedaran solteronas; si se pone una escoba tras la puerta de la casa durante una visita molesta, esto hará que se vaya antes de lo previsto etc.Estas son sólo las más conocidas y difundidas, pero también existe una infinita diversidad de otras tantas en función del país y la cultura.

Del mismo modo, existen muchas creencias asociadas a la buena suerte, principalmente, los amuletos: la herradura, la pata de conejo y el trébol de cuatro hojas se cuentan entre los más conocidos y populares.

De igual manera, las supersticiones han llegado a influir incluso en los números, apoyadas también en la numerología y la cábala: así, el 12 tiene múltiples significados, ya que 12 son los apóstoles de Jesucristo y 12 los signos del zodiaco, 33 fue la edad de Jesucristo, 7 es un número mágico asociado a la buena suerte, el 3 a la Santísima Trinidad y al dicho de "la tercera es la vencida", el 6 triplicado es el numero de la Bestia, 40 fueron los días que Jesucristo ayuno en el desierto y ni hablar del martes y viernes 13 normalmente asociados a tragedias y desgracias y, por lo mismo, considerados de mala suerte.

También hay otras supersticiones asociadas a ciertas fechas como la Semana Santa o el Año Nuevo y cada región del mundo tiene una creencia distinta con respecto a fenómenos como los eclipses o las lluvias.

Lo que muchos ignoran, empero, es que la mayoría de las supersticiones tienen orígenes bastante terrenales y prácticos: los gatos negros eran asociados a la brujería durante la Edad Media; la masacre de San Bartolomé (en el marco de las luchas religiosas entre calvinistas y hugonotes en Francia durante el siglo XIV) fue perpetrada un martes 13, usar el mismo fósforo para encender tres cigarrillos era una muerte segura para el tercer soldado en las trincheras durante la Segunda Guerra Mundial etc.

Personalmente, pienso que cada quien debe creer sólo en aquello que, de una forma u otra, le beneficie y ayude en su vida personal y cotidiana; la mayoría de las veces estas creencias y amuletos, funcionan más como un placebo: somos nosotros mismos los que los hacemos "funcionar" al sugestionarnos, al creer en su poder...somos nosotros, con nuestra pensamiento - y muchas veces nuestras inseguridades - los que les otorgamos un poder que en realidad no tienen. No obstante, resultan interesantes en cuanto elementos de la cultura popular y parte esencial de muchas de nuestras tradiciones, por lo que mi última palabra al respecto es neutral: creo sólo en algunas de ellas...pero considero imposible creer en todas.

Para finalizar, eso si, teniendo en cuenta otros puntos de vista, hay supersticiones que, como dije, son digamos...poco creíbles y tienen su origen en hechos o situaciones que poco y nada tienen que ver con la magia o con fuerzas sobrenaturales y, sin embargo, ¿para que arriesgarse con las que si tienen cierta credibilidad? Con todo y que, como mencioné al principio, las supersticiones tienen su origen en la necesidad de creer en algo, pero también, en la necesidad de escapar de la responsabilidad de nuestros actos y decisiones..y sin embargo, la lógica y la razón son más limitadas de lo que parece y el mundo en el que vivimos es mucho más complejo de lo que creemos.

Gracias por leerme y espero que me sigan visitando y que comenten los posts publicados hasta ahora. También mando un saludo a las personas en Lesotho, Italia, Honduras, Puerto Rico y Paraguay donde me han leído estos últimos días, muchas gracias por su sintonía y su  atención. Por ahora esto es todo. Un saludo, se cuidan y acá el video de rigor.

sábado, 23 de abril de 2011

CLÁSICOS DEL SÉPTIMO DESASTRE: AUSTIN POWERS


De todas las décadas del siglo XX, los 60 han sido y serán una de las que mejores recuerdos han dejado en aquellos que la vivieron: Los Beatles, Charles Aznavour, Sandro, los hippies, la revolución sexual, la llegada del hombre a la Luna, la moda psicodélica, los movimientos estudiantiles en Francia y Checoslovaquia y las guerrillas en Latinoaméricana marcaron no sólo la década sino también el nacimiento de una generación decidida a vivir en un mundo justo y pacífico, con ideales y con valores reales.

Pero las actuales generaciones, empero, hemos tenido que ver cómo de una forma vil y miserable, el espíritu de los 60, el recuerdo que se tiene de esa época dorada ha sido mancillado con un bodrio cinematográfico de la peor especie: Austin Powers.

Se preguntará el lector que no ha tenido el infortunio de ver siquiera una escena de este remedo de película: ¿quién es Austin Powers? Bueno, Austin Powers es el fatídico resultado del cruce nefasto entre James Bond y algún engendro subnormal...con mucho más de lo segundo que de lo primero, dando como resultado una "parodia" de las películas de acción de la época. Austin Powers, pese a ser feo, desagradable y aprehensivo desde todo punto de vista, resulta irresistible para las mujeres (si, eso es un total misterio) y, para colmo, simboliza en si mismo la faceta negativa de aquella época: la promiscuidad y la desastrosa moda que marcaron los últimos años.

En todo caso, Austin Powers, por razones que no vale la pena esgrimir, es congelado y vuelto a la vida treinta años después, en los 90, dando lugar a un sinfín de situaciones de una ridiculez y un mal gusto increíbles. Aparte del protagonista ¿que la hace ser tan insufrible? Los villanos, quienes componen la casi totalidad del elenco: el Doctor Malito, Fat Bastard, Goldmember, Mini Me y Ardosa Fagina sólo por mencionar algunos de ellos, una sarta de personajes, sino igual, peor de ridículos que el protagonista y sus aliados (creo que Beyoncé, como Foxxy Cleopatra, y Liz Hurley, como Vanessa Kensington, recordarán el haber participado en este circo romano como uno de los peores errores de sus carreras).

La película, en gran medida apoyada en sus esperpénticos personajes, abunda en chistes de pésimo gusto, alusiones obscenas y grotescas, escenas y situaciones tan asquerosas y nauseabundas (literalmente hablando) como quepa imaginar y caricaturizaciones petéticas y deplorables de los estereotipos y símbolos de los años 60. Por tales razones, creo que más que no verla, deberían prohibir su exhibición, imponiéndole una censura aún más rígida y severa que la de una película de cine rojo (al menos esas películas producen algún tipo de placer y son, de lejos, mucho menos inmorales que esta aberración filmica).

Lo que pareció ser una "grandiosa idea" de Mike Myers (quien en la película interpreta simultáneamente a Austin Powers y buena puerta de su legión de archienemigos con el Doctor Malito a la cabeza) concluyó en una cinta en la que el espectador no sabe ni que hacer ni que sentir: ¿nauseas? ¿vergüenza ajena? ¿dolor testicular? ¿lástima? ¿tristeza? Sea lo que sea, sospecho que lo que predomina son unas ganas irreflenables de arrojar, con todas sus fuerzas, la lámpara de la mesita de noche contra la pantalla del televisor (espero que nadie haya tenido que pasar por la experiencia de pagar una entrada de cine para ser torturado de esa manera).

Y para quienes no saben nada de esta película y creen ingenuamente que esta monstruosidad se limitó a una sola entrega, les diré que no: desafortunadamente hay más secuelas, cada una peor que la anterior, cada una nefasta a su propia manera; incluso me enteré que están preparando una nueva película para el 2013, por lo que Austin Powers entra triunfante, no sólo al Hall de la Infamia de las Artes Cinematográficas, sino también al Salón de Las Sagas Malditas.

Para concluir, el trailer de esta abominación, puesto, como siempre, para que aquellos bienaventurados que no se han visto eso tengan un atisbo de la catastrofe antes de que tengan que verla y, de paso, se den cuenta de que lo acá descrito no es ninguna exageración. Nuevamente gracias por leerme y espero tanto sus visitas frecuentes como sus comentarios. Un saludo, se cuidan y espero que esta entrada haya sido de su agrado.